Bajo Eléctrico
(instrumento musical)

El bajo nació como un instrumento musical
eléctrico de cuatro cuerdas, un híbrido entre la guitarra y el contrabajo, tal
como lo explica su nombre original: guitarra baja (en ingles bass guitar,
pronunciado beis guitar; la pronunciación bas significa ‘lubina chilena’).
Hasta hoy en día el instrumento ha tenido muchas evoluciones, se ven con mayor
cantidad de cuerdas (a veces hasta 6, 7 y 8), y con mayor cantidad de espacios o
trastes (hasta 24 generalmente), aunque existe la variedad que no los posee, y
se denomida "fretless" (literalmente, "sin trastes"). También del mismo ya han
evolucionado incluso otros intrumentos, como el stick (mezcla entre bajo y
guitarra, que se ejecuta utilizando la técnica de "tapping", consistente en
tocar el instrumento por el cuello de éste con ambas manos).
Como instrumento, el término bajo proviene de que es el instrumento de cuerdas
que produce los sonidos más bajos en tal categoría. El bajo se utiliza
ampliamente en la música pop (en todas sus variantes), así como en el jazz y en
general en todo elrock y metal y principalmente en el funk Por el contrario, en
la musica clasica el instrumento utilizado casi exclusivamente es el contrabajo
(que es un instrumento «acústico», o sea que no necesita amplificación).
El bajo eléctrico está construido de la misma forma que una guitarra eléctrica.
Dispone de una base sólida, en las que están fijados uno de los extremos de las
cuerdas. Debajo de las cuerdas se encuentran unas pastillas electromagnéticas
(cápsulas o micrófonos), que captan el sonido de las cuerdas y lo envían a
través de la línea (cable) al amplificador y a los altavoces. Según el modelo,
se dispone de unas perillas giratorias (potenciometros) que sirven para ajustar
el volumen general o de cada cápsula, el nivel de bajos, medios o agudos
(también llamado tono, del inglés tone), y para controlar efectos que puedan
aplicársele.
Se sabe que la guitarra es ejecutada normalmente con uñas y dedos, o con puas de
plástico, o combinando los tres. El bajo generalmente se toca con la yema de los
dedos. Aun así, tiene otras manera de ser ejecutado, destacándose, además del
uso de púas y palos, el slap (‘cachetazo’) golpeándolo con el dedo pulgar, el
pop, estirando o pellizcando (pizzicato) las cuerdas, usando las yemas de los
dedos, o el tap, apoyando las yemas de los dedos sobre las cuerdas contra el
diapasón.
Usualmente el bajo es de gran importancia en el conjunto de instrumentos,
destacando que produce sonidos musicales en armonia con la música y al mismo
tiempo un efecto rítmico. Sin embargo, también logra cierta importancia en el
area melódica y como un instrumento solista o con un papel más destacado en la
banda según cada interprete, pero saliendo definitivamente del estado exclusivo
de "instrumento de base" a como se le señalaba generalmente.
Origen
El origen del bajo eléctrico se sitúa sobre el año 1951, en Estados Unidos.. Su
creador fue Leo Fender
Aparición de los trastes
El primer modelo fue denominado Fender Precision Bass, y no por casualidad:
frente a los contrabajos (que poseen el diapason completamente liso, como un
violín, donde el ejecutante debe tener muchísima técnica para producir alturas
afinadas ), el nuevo instrumento incorporaba trastes (como las guitarras, donde
no importa demasiado dónde se pone exactamente el dedo: siempre se genera la
altura correcta). La aparición de los trastes hizo que la afinacion del bajo
fuese mucho más precisa.
Otro cambio fundamental que representa el bajo eléctrico es la de la
amplificacion del sonido. Antiguamente para amplificar el sonido predominaba la
longitud y grosor de las cuerdas y el tamaño de la caja de resonancia. Por lo
tanto, un instrumento como el contrabajo necesitaba ser enorme para ser
percibido con nitidez por el oído humano. En un bajo eléctrico, en cambio, la
amplificación se produce por medio de pastillas electromagnéticas.
Después del bajo Precission vinieron otros modelos como el Jazz Bass, que junto
al Precission Bass hicieron la serie estándar de Fender, el clásico Mustang Bass
y los grandes bajos Dimension Bass y Zone Bass con sus múltiples variaciones.
Cuerpo
El cuerpo de un bajo suele estar hecho de madera y la elección de la misma es
muy importante en el sonido del instrumento (Cabe aclarar que existen cuerpos y
mástiles de grafito - Steinberger, Modulus Graphite - y algunos de acrílico o
compuestos plásticos). Actualmente se emplean, hablando de maderas, sobre todo
el chopo, aliso y tilo americano para el cuerpo y arce, palo de rosa, palo ferro
y ebano para el mástil, así como una amplia gama de maderas africanas, como la
bubinga o el wenge.
La madera de chopo es la más suave y tiende a "absorber" el sonido. El aliso es
una buena madera de bastante peso utilizada para sacar sonido con garra de
registro medio, el típico sonido del Precission; el tilo americano está entre
los dos anteriores y es muy ligero, lo que repercute en la resonancia general de
las cuerdas.
En cuanto al mástil, la madera de palo de rosa es la que produce un sonido más
cálido; la de palo-ferro suena muy parecido; el arce es un poco más brillante y
el ébano combina la calidez del palo de rosa y la brillantez del arce, para un
sonido más equilibrado.
El cuerpo del bajo puede estar unido al mástil por cola o tornillos, o puede ser
macizo, como los de gran calidad. La ventaja de este último es que permite que
la vibración del sonido se transmita uniformemente y sin variaciones del mástil
al cuerpo, para que allí sea recogida por las pastillas del mismo modo.
Pastillas o micrófonos
Una pastilla electromagnética se ocupa de transformar la vibración de las
cuerdas en impulsos electromagnéticos que vía cable son enviados al amplificador
para que los transforme en sonido. Se trata de un elemento esencial para
conseguir el sonido del bajo amplificado.
Single-coil
El diseño más simple y el sonido más puro. Son las clásicas pastillas que se
pueden ver en cualquier Jazz Bass, una más cerca del puente y otra más cerca del
mástil, aunque los primeros Precision (1951 -1957) llevaban una sola de este
tipo. Saca unos sonidos medios muy potentes y define muy bien los agudos Por el
contrario, son susceptibles de recoger zumbidos no deseados procedentes de
transformadores o luces de escenario.
Humbucker
Básicamente es como dos single-coil pegadas una junto a otra, con las bobinas
enrrolladas en direcciones opuestas y uno de los dos imanes invertido. Este
diseño elimina los zumbidos y consigue un potente sonido oscuro con menos agudos
que una single-coil. Las humbucker también pueden tener un diseño tipo "split"
(dividido), donde la pastilla viene separada en dos mitades. Esto se puede ver
en cualquier Precision posterior a 1957
Stacked humbucker
Parece una single-coil, pero en realidad son dos, una montada sobre la otra para
eliminar zumbidos. No sacan un sonido tan grueso como una humbucker típica,
aunque su sonido sigue siendo grande y conserva muchas cualidades de ésta.
Soapbar
Literalmente pastilla de jabón debido a la forma rectangular de la funda de
plástico. Debajo de esta puede haber cualqueir tipo de pastilla. Esto nos deja
más espacio para colocarle preamplificación activa o imanes más grandes para un
sonido más contundente dentro de la funda.
Cuerdas
Las cuerdas de bajo se afinan: mi1, la1, re2 y sol2 (en el formato de cuatro
cuerdas). Para el bajo de cinco o seis cuerdas , se les agrega las afinaciones
si y do correspondientemente .Pero no es extraño escuchar otras afinaciones para
lograr conseguir otros timbres y armado de acordes.
Hay tres tipos básicos de cuerdas para bajo: roundwound, flatwound y halfwound.
Las "roundwound" son las más corrientes, de 'entorchado' circular. Estas dan un
sonido brillante que se sostiene por más tiempo luego del pulsado de la cuerda (sustain).
Por el contrario, las "flatwound" son de entorchado plano y entregan un sonido
más apagado y con menos "sustain". Las "halfwound" no se utilizan tanto como los
dos tipos anteriores y son un híbrido, ya que tienen la mitad superior de la
cuerda de entorchado plano y la inferior de entorchado normal.
A un bajo sin trastes ("fretless") es recomendable ponerle cuerdas flatwound, de
lo contrario la fricción dañaría la madera del mástil. Para bajos con trastes
suelen utilizarse las "roundwound" sin mayor problema, aunque también pueden
usarse "flatwounds" para probar un sonido más oscuro, como hacen muchos bajistas
de country Desde luego, para tocar slap o conseguir un sonido metálico son más
apropiadas las "roundwound".
También las cuerdas poseen un grosor caracteristico por lo cual al ser pulsadas
, dan un sonido caracteristico ; para la primera cuerda (más delgada) el grosor
normal es:0,4 mm , para la segunda cuerda es :0,6 mm , para la tercera
cuerda :0,8 ,para la cuerta cuerda:1,0 mm y para la quinta cuerda es:1,3 mm;
aunque puede variar su grosor dependiendo su uso ; por ejemplo : se usan cuerdas
mas delgadas para slap , ya que estas poseen un grosor mucho mas apropiedo para
esta tecnica.
Bajo pasivo
Una pastilla que no necesita fuente de alimentación para transmitir una señal se
llama pasiva o de alta impedancia. Al principio todos los bajos eran así y
muchos todavía lo son. Sacan un sonido natural, definido. Con electrónica pasiva
solamente se puede cortar la salida de la señal, por lo que únicamente podremos
quitarle los agudos con el botón de control de tono. Con este sistema se pierde
algo de agudos en el sonido al usar un cable muy largo.
Bajo activo
Fue la revolución del sonido del bajo.
, necesita fuente de alimentación para preamplificar la señal antes de enviarla
al amplificador. Las pastillas de electrónica activa son de baja impedancia
porque usan menos alambre alrededor de los imanes, para conseguir una respuesta
de frecuencia más amplia. El único punto negativo es que tienen un volumen de
salida más bajo.
Tocar con electrónica activa tiene muchas ventajas: no hay zumbidos, se gana en
más bajos y agudos, se obtiene un mayor nivel de salida (necesario cuando el
cable es muy largo) y se dispone de un sistema de ecualización incorporado para
transformaciones adicionales de las propiedades del sonido. Debido a su
habilidad para cortar o potenciar la señal así como varias bandas de
ecualización, este tipo de electrónica es muy versátil.
GRANDES BAJISTAS
steve harris

Nació en Leytonstone (Londres, Reino Unido). A él le corresponde
el enorme honor de ser el fundador de una de las banda de heavy metal más
importantes de los 80, Iron Maiden. Después de perder cualquier esperanza de
jugar profesionalmente al fútbol en el West Ham United, se dedicó a su otra gran
pasión, la música. Las influencias de grupos como Jethro Tull, Wishbone o
Génesis le hicieron crear dos bandas que no triunfaron, Influence y Gypsy's Kiss.
En 1976 comenzó a buscar gente para la que sería su nueva banda. En el East End
de Londres conoció al guitarrista Tony Parsons, al batería Doug Sampson y al
cantante Paul Di'Anno. Iron Maiden nació para el gran público en 1979, con la
publicación de The soundhouse tapes, EP que fue seguido del álbum debut Iron
Maiden (1980). El single Running free les aupó en las listas británicas. Tras
varios cambios de componentes y publicando prácticamente un disco al año llegó
Number of the Beast, que para muchos es su mejor composición, con canciones como
Hallowed be thy name. El éxito seguía a cada trabajo: Powerslave (1983), Live
after death (1985), Somewhere in time (1986), Sevent son of a seventh son
(1988). Steve Harris era el único componente original que quedaba después de
nuevos cambios en la banda. Con No prayer for the dying (1990) y el lanzamiento
de dos directos al mercado, Iron Maiden mostraba su agonía ante sus últimas
horas de vida. El último álbum de estudio del grupo fue The X factor (1995), el
mismo año que Harris intentaba su éxito como solista con Pebble. Un año después
se publicaba un recopilatorio de toda la carrera de los británicos y en 1999
Dickinson y Smith se reunieron de nuevo con sus viejos compañeros para dar a luz
Brave new world, lo último hasta el momento de la mítica banda de heavy metal.
video de iron maiden
Billy Sheehan.

Antes de fomar Mr Big en 1989, Billy Sheehan ya había establecido sus
formidables credenciales rock con su grupo anterior Talas, luego con la anterior
cabeza de Van Halen, David Lee Roth a mediados de los años 80, con quien grabó
dos discos, platinos en ventas.
Mr Big se convirtió rápidamente en un éxito internacional, su segundo disco Lean
Into It que incluía el single ‘To Be With You’ topó las listas americanas y de
14 países más. Por el camino, Sheehan ha recogido una serie de prestigiosos
premios de prensa que, aparte de los asombrosos 14 de la japonesa Player
Magazine, incluye la revista heavy metal líder en el mismo país, Burrn, en cinco
ocasiones, y un similar número de homenajes como el ‘Best Rock Bass Player’ de
la americana Guitar Player, permitiéndose el lujo de estar en la ‘Gallery of
Greats’ junto a artistas como Jimi Hendrix, Paul McCartney y Eddie Van Halen. En
1999, sus huellas dactilares y firma se agregaron al Hollywood Rockwalk at the
Guitar Center en Los Ángeles.
En febrero de 2002, poco después de lanzar su sexto álbum Actual Size, varias
tensiones en el grupo Mr Big provocaron su separación del mismo, pero Billy ya
había lanzado su gran y esperado disco Compression el año anterior, y numerosos
proyectos se vislumbraban frente a él. Éstos han incluido un disco de bajo
completamente instrumental, una grabación experimental de bajo y batería con el
maestro de las baquetas Terry Bozzio, y un nuevo álbum, Time Crunch, con Dennis
Chambers a la batería y John Novello a los teclados – con el que Sheehan ha
estado implicado desde 1996.
En el disco Compression, Billy demostró sus talentos como multi-instrumentista y
compositor, cantando y tocando guitarras de 12 y 6 cuerdas -y por supuesto el
bajo- en todo el disco. También se encargó de programar las baterías en todos
menos en dos de los temas. álbum recomendado : POWERSLAVE.
album recomendado: Edge of insanity con Tony Mc Alpine. video
jaco pastorius
Que podemos agregar sobre este maravilloso músico....creo que
nada.
Igual existen muchos jóvenes que no lo han escuchado y eso es poco más que un
pecado.
es sino el mejor el hombre que hizo respetar y conocer a el bajo eléctrico en el
mundo entero.
Un grande lejos , muy lejos de los demás. para conocer mas sobre este músico
visitar mi pagina principal de mi Web
video
Michael Manring

La estelar técnica de Michael, que incluye su sorprendente
capacidad para tocar conciertos completos por sí solo, nos fuerza a aquellos
menos aventureros de nosotros a reexaminar qué es lo que puede y qué es lo que
no puede hacer el bajo. Michael viaja regularmente a lugares donde los
musicalmente tímidos temerían acercarse. Para ser más precisos, Michael
regularmente ocupa una estratósfera musical que la mayoría de nosotros nunca ha
visitado, o cuya existencia desconocemos.
Para aquellos que nos hemos preguntado miles de veces si el camino a seguir es
una educación formal en un lugar como BIT o el autodidactismo, parece cantado
que Michael Manring, uno de los mejores bajistas contemporáneos y “héroe del
bajo” para varias decenas de miles de bajistas, podría tener una respuesta clara
y precisa de los 90' uno de los más innovadores.Fresco y melódico.Muy
tecnico.Compone como los dioses, es un tipo muyinteligente.
album recomendado: thonk.
video
Marcus Miller

Marcus Miller, nació en Brooklyn (New York) en 1959. Se educó en
el seno de una gran familia musical, dado que su padre era organista en la
iglesia y director del coro, circunstancia que le influenció mucho desde muy
temprana edad, mostrando una precoz afinidad por todo tipo de músicas. Con 13
años tocaba con habilidad el clarinete, el piano y el bajo, y daba sus primeros
pasos en la composición de música. Se inclinó por el bajo eléctrico y a los 15
años ya trabajaba de manera regular por los club de Nueva York en varios
grupos.
Marcus Miller, pasó los siguientes años muy solicitado como músico de sesión en
los estudios de grabación de Nueva York, trabajando con Aretha Franklin, Roberta
Flack, Grover Washington Jr., Bob James y David Sanborn, entre algunos otros. En
1981 se unió a la banda del que era su ídolo desde la infancia, el trompetista,
Miles Davis, con quién permaneció dos años. Marcus alternaba la producción
discográfica con las actuaciones en directo con diferentes artistas y con "The
Jamaica Boys" banda de R&B que co-lideró un par de años, grabando dos discos con
ellos. En aquella época, dedicaba toda su atención a la producción discográfica,
siendo su primera gran producción el álbum "Voyeur" para David Sanborn, en 1980,
que le mereció a este un premio Grammy, comenzando así una estrecha y duradera
colaboración entre ambos músicos que continuó con la producción, años mas tarde
de otros álbum de gran éxito: "Close Up" (Reprise, 1988); "Upfront" (Elektra,
1992); e "Inside" (Elektra, 1999), ganador de otro Grammy en el año 2000.
En 1986, Marcus Miller, volvió a colaborar con Miles Davis, produciéndole el
extraordinario álbum "Tutu", uno de los discos emblemáticos de la etapa
eléctrica de Miles. Después de muchos años de trabajar como productor y músico
de sesión, Miller publicó en 1993, su primer álbum a su nombre titulado: "The
Sun Don’t Lie" con una regular acogida. Sin embargo al año siguiente se
resarciría publicando "Tales" un paisaje colorista de la evolución de la música
negra. En 1997 publicó para GRP el directo "Live And More" un concierto
extraordinario y en la entrada del tercer milenio, sacó a la luz su álbum "M2".
(JVC Japan, 2001).
En los últimos años, Miller, ha ocupado su tiempo profesional en la composición
de música para el Cine. Suyas han sido las bandas sonoras de las películas : "House
Party" y "Boomerang" con Eddie Murphy , "Siesta" con Ellen Barkin; "Ladies Man"
con Tim Meadows y "The Brothers" con Morris Chestnut y D.L. Hughley. También
compuso y produjo la exitosa canción "Old School Da Butt" para la banda sonora
del film "School Daze", del excelente director, Spike Lee. Marcus Miller,
continua en la actualidad su incesante tarea de acercarnos a la música de jazz,
los sorprendentes sonidos de su bajo eléctrico.
video
RICHARD BONA

Richard Bona: Está considerado como uno de los
mejores bajistas del actual panorama musical mundial. Su currículum se extiende
por todas las músicas y por una habilidad inusual para controlar enseguida
cualquier instrumento que vea tocar. En 1999 comenzó su carrera en solitario y
de ella han surgido ya tres dulces y excelentes frutos. Es… Richard Bona. Bona
cierra su primera trilogía con “Mumia: the tale"
Hay historias que siempre gusta contar. Algunas se utilizan simplemente para
hacer dormir a los niños o para conquistar a las chicas. Otras son más modestas,
pero no por ello menos apasionantes, sobre todo porque suelen ser reales. Hoy en
día, el nombre de Richard Bona es conocido en el mundo entero, pero no era así
en 1967, cuando vino al mundo en Camerún, concretamente en la aldea de Minta.
Los africanos no magrebíes suelen atender todavía mucho al concepto tribal en la
organización de las aldeas y mantienen vivas muchas de sus tradiciones
ancestrales. Según éstas, Bona no era ni un espíritu dotado ni su nacimiento
anunciaba nada anormal. Pero esas tradiciones también se equivocan y las
profecías de los más ancianos no siempre se cumplen. Cuando era crío, a la edad
de cinco años, el pequeño Richard acompañaba a sus cuatro hermanas y a su madre
a la pequeña iglesia que ya se había instalado en la aldea. Allí cantaba y allí
decidió cambiar las predicciones sobre su futuro: quiso ser un griot. Los griots
siguen pululando por el Africa subsahariana viviendo de un modo nómada y
ofreciendo sus canciones e historias por unas pocas monedas a quienes les
quieren escuchar. Estas se depositan en la kora, el instrumento con el que se
acompañan, por las ranuras que la calabaza que hace las veces de caja de
resonancia tiene a los lados. No era (nunca ha sido en ninguna parte) una
profesión que animara a sus padres aun cuando ya había precedentes familiares,
pero…
A los once años ya trabajaba como profesional ofreciendo conciertos con un
pequeño grupo de amigos. No tenían instrumentos, así que… se los fabricaban. Con
unos cables de frenos de una bicicleta y una lata de gasolina vacía hacían una
guitarra. O algo que se le parecía. Bona demostró enseguida que, para eso, sí
era un superdotado: veía tocar a alguien cualquier instrumento y, sólo mirando,
era capaz de aprender a tocarlo. “No es ninguna habilidad especial, en serio. Es
sólo fruto de la pobreza y de la necesidad. Tú imagínate que eres ciego: el
primer día que entres en una habitación tropezarás con todo, el segundo ya
sabrás dónde están los muebles y, en una semana, serás capaz de correr por ella
sin tropezarte con nada. La falta de la vista hace que desarrolles otros
sentidos. Con la música es igual. Si no dispones de métodos, de vídeos o de
discos para aprender, lo único que puedes hacer es mirar, observar cada cosa y
memorizarla en tu cabeza para tratar de repetirla cuando tengas un instrumento
como ése entre las manos”, cuenta quitando importancia a la anécdota. Bona
aparece en un hotel de Madrid después de un día agitado promocionando su nuevo
disco, “Mumia: the tale”. El recordar cosas de su infancia le hace soltar una
mueca de sonrisa de vez en cuando. Su pelo, perfectamente ordenado en pequeños
tallos anudados, delata su origen, aunque él siempre se ha mostrado muy
orgulloso de él. Sabe que hoy se le respeta mucho más que cuando apareció por el
primer club nocturno que se abrió en Minta.
Todavía era un adolescente y, como a toda la gente de su edad, aquel edificio
puesto en marcha por unos inversores europeos le atraía como un imán. En la
puerta, un cartel escrito a mano indicaba en la lengua natal (el douala, una de
las doscientas que se pueden encontrar en Camerún) que se buscaban músicos para
formar la orquesta que, por las noches, animaría el baile y pondría fondo sonoro
a las consumiciones que los más pudientes pudieran realizar en el local. El ni
lo pensó: se presentó y exhibió sus habilidades. Lo bueno de que le contrataran
no fue únicamente asegurarse un sustento, ni siquiera que le proporcionaran una
guitarra de verdad. Lo más fascinante era que el dueño del local permitió a Bona
escuchar su colección de discos a fin de que preparara, con la orquesta, un
repertorio de standards amplio y variado. Allí había más de quinientos discos y
él los escuchó todos una y otra vez aun cuando sus compañeros ya tuvieran más
que listo el programa de cada noche. Fue entonces cuando descubrió el jazz,
aquella música que permitía improvisar según soplara el viento. Nunca lo olvida.
Llegaba a ensayar hasta doce horas diarias con los instrumentos más diversos,
pero… un día tuvo una revelación. Escuchó a Word of Mouth, un grupo que funcionó
entre el 80 y el 84 (no confundir con los mediocres raperos norteamericanos del
mismo nombre) y cuyo bajista era Jaco Pastorius. “Cuando entré en el bajo fue a
partir de él. Tenía una cualidad enorme: si le conocías en un disco tenías que
escucharle en todo lo que había hecho. Todos los bajistas de aquella época eran
estupendos porque todos se fijaban en Jaco y Jaco les llevaba por todas las
posibilidades del bajo. Todos le conocían muy, muy a fondo”.
Recientemente, para los curiosos, ha aparecido un álbum de homenaje a esa época
de la obra de Jaco Pastorius. El disco, “Word of Mouth revisited”, está firmado
por la Jaco Pastorius Big Band, que no es sino una reunión de algunos de los
compañeros que el legendario bajista tuvo en sus días con la Peter Graves
Orchestra. El CD, absolutamente magnífico, recupera material de la época
supliendo la figura de Jaco con los mejores bajistas de la actualidad: Marcus
Miller, Victor Bailey, Christian McBride, Gerald Veasley y, por supuesto,
Richard Bona. “No sabía que ya hubiera sido publicado. Hacerlo fue una
experiencia muy bonita porque esas canciones son las que me hicieron dedicarme a
este instrumento. Peter me llamó, me contó el proyecto y me propuso participar
en él. Y fue un placer hacerlo. Mi parte la grabamos en Miami, con un ambiente
muy cordial y encantador. Estoy deseando escuchar cómo ha quedado”.
Ya especializado en el bajo, pero conservando también sus virtudes con todos los
instrumentos que había aprendido a tocar, Bona viajó a París, la tierra
prometida de todos los músicos africanos que quieren dar a conocer su obra en
Europa. Allí no tardó en hacer amistades: Manu Dibango, Marc Ducret, Didier
Lockwood… Allí conoció también a Salif Keita (el maestro albino de Malí que,
curiosamente, colabora en “Mumia: the tale”) y a Joe Zawinul, el músico que,
actualmente, Bona considera como “el maestro de maestros”, el sucesor de esa
estirpe que identifica a los Miles o a los Pastorius y que, de vez en cuando,
aparecen en la música contemporánea.
Zawinul fue quien animó a Bona para que viajara a Nueva York y se integrase en
el Zawinul Syndicate, una tentación demasiado poderosa para decir que no. En
Weather Report, la anterior formación de Zawinul, el bajista que dejó impronta
fue, precisamente, Jaco Pastorius. Trabajar con aquel hombre era como cumplir un
sueño. Y el sueño se cumplió: Bona aterrizó en el JFK de Nueva York en 1995 y,
tras un año trabajando con su mentor, se convirtió en el bajista más solicitado
de la escena jazzística, codeándose en los rankings de virtuosismo con el
mismísimo Marcus Miller. Bob James, Jon Lucien, Larry Coryell, Bobby McFerrin,
Mike Stern… todos querían a Bona en su alineación, ya fuera para grabar o, sobre
todo, para girar. Era una absoluta garantía y un saco sin fondo: sabía tocar
todo con cualquier instrumento. “Es muy difícil para mí valorarme como
instrumentista. Sólo sé que tengo una disciplina enorme y que, practicando
tantas horas como yo lo hago, es imposible tocar mal. Domino mi instrumento
porque he aprendido a tocarlo y no dejo de hacerlo. Para mí ya es algo natural”,
comenta.
Otro de los que no le perdió de vista fue Pat Metheny, el guitarrista por
antonomasia. Metheny conocía bien las habilidades de Bona como
multiinstrumentista y solicitó sus servicios para “Speaking of now” (02) y para
la gira posterior. “Nos encontramos en el Festival de Vitoria. Me comentó que
estaba buscando un percusionista pero que no me lo podía ofrecer a mí porque me
sabía ocupado. Le dije que no era así, que había terminado mi contrato con la
Columbia y que me apetecía hacer algo diferente antes de grabar un nuevo álbum.
No hubo más que hablar”. ¿Para qué? Dos monstruos de ese calibre hablan siempre
el mismo lenguaje y el público lo pudo comprobar cuando el año pasado el “group”
de Metheny apareció por tierras españolas con Bona como una de las principales
atracciones.
Antes de trabajar con Metheny, Bona ya había intentado mostrarse en solitario.
Lo hizo con “Scenes from my life” (99) y “Reverence” (01). Aquellos álbumes
presentaban al camerunés en plena eclosión. Siempre se le había visto
interpretando música de otros, pero en sus discos plasmaba su fusión cultural
aunando en sus canciones la raíz de su patria, la influencia europea y el jazz
americano. Los dos discos eran los vértices de un triángulo que ahora cierra
“Mumia: the tale”. “Son como una trilogía que expone diferentes facetas. Por eso
cada disco tiene una continuidad con el siguiente y con el anterior. Me
considero un contador de cuentos, aunque en el futuro quiero hacer otra cosa de
la que no quiero decir nada”, comenta. El disco nació tras una selección de la
inmensa colección de canciones que Bona guarda en su bolsa de viaje. “Tengo dos
estudios: uno fijo, en casa y uno móvil. Eso me permite estar siempre grabando y
no te miento si te digo que puedo tener sesenta o setenta canciones compuestas.
Me preocupa no tener canciones cuando tengo que grabar un disco y, de este modo,
hago desaparecer ese problema. Cuando tengo que grabar voy a mi banco de datos y
busco conexiones entre lo que he compuesto. Me hago una idea de cómo quiero que
sea el disco y elijo el material para arreglarlo y volverlo a grabar”.
En total son tres discos en cinco años, aparte de su tremenda actividad como
sideman. “Y dos casas de discos, y un montón de colaboraciones… No tengo
conciencia de la velocidad a la que trabajo y no sé si estoy yendo muy rápido o
muy lento. La cosa va como va, a su tiempo, como el cuerpo la pide. No es algo
que dependa mucho de mí”, indica Bona gesticulando con la manos y exhibiendo
esos dedos largos que le permiten realizar proezas sobre un mástil.
A uno se le ocurre que, quizás, esa actividad y esa progresión en la popularidad
no habrían sido tan rápidas si hubiera permanecido en Europa en lugar de aceptar
la propuesta de Zawinul. “No lo sé. Ni me lo planteo. Tiene que pasar lo que
tiene que pasar y en el momento en que tenga que pasar. Creo que tomé la
decisión de ir a Estados Unidos cuando tenía que hacerlo y salió lo que salió.
Hay cosas que son diferentes en Europa y en Estados Unidos y, a lo mejor,
algunas me han venido bien. Entre los músicos americanos todo se hace más crudo,
no se cocina tanto. Te llaman para tocar y enseguida estás tocando. En Europa,
sin embargo, todo se piensa más. Los artistas son más creativos y construyen
hasta el mínimo detalle antes de llegar a darle una forma concreta. Cada manera
de ser tiene sus pros y sus contras, sus cosas positivas y negativas, y yo
intento coger de cada una de ellas lo que me parece mejor”.
Aunque Richard Bona siempre es muy bien recibido en España, nuestro país no está
presente en sus planes más inmediatos. Las primeras actuaciones una vez
publicado “Mumia: the tale” serán por el norte de Europa y sólo llegarán a
territorio latino en el mes de marzo o abril. La relación del bajista con el
público español es excelente y aún recuerda con agrado su progresión en nuestro
país. “Es un público muy fiel al que valoro mucho, ya que en España tienen muy
buena música y grandes artistas. El conocimiento que la gente ha tenido de mí
aquí se ha gestado, además, por el boca a boca, sin ningún tipo de promoción, y
pasando de tocar en sitios pequeños a participar en festivales. ¡Imagínate! En
España ha sido en el único sitio del mundo en el que me han tirado unas bragas
al escenario. ¡Ja! Lo recuerdo muy bien: fue en Las Palmas”.
La gira de Bona ha tenido que ajustarse, como todo lo que hace este hombre, a
una agenda complicada. En este año ha vuelto a grabar con Metheny, pero también
lo ha hecho con Mike Stern, Sadao Watanabe y el músico con el que más se ha
divertido nunca, George Benson. “Fue estupendo. La primera vez que aparecí en la
televisión de Camerún tenía unos trece o catorce años. Era en un concurso para
críos en el que teníamos que cantar una canción que fuera popular. Yo elegí
‘Give me the night’, de Benson”.
Como decía al principio, hay historias que resultan agradables de contar.
Resulta asombroso comprobar lo que puede conseguir a lo largo del tiempo un
chaval africano de trece años participando en una especie de OT. “Canto a la
vida, canto al amor, canto al respeto… Cada día que paso he amado y respetado
más que el día anterior. Puede parecer una simple norma religiosa, pero es mi
política”, dice Bona mientras nos despedimos
.video
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