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Para mantener el ritmo de descenso utilzaremos la potencia.
Procurando que el avión mantenga la misma actitud
(morro un poco levantado y alas horizontales al suelo):
- Incrementaremos potencia para redudir la velocidad de
descenso.
- En caso de descender muy lentamente, quitaremos potencia.
Hay que tener cuidado con la potencia del motor ya que los
cambios no producen un efecto inmediato, sino que tardan
un tiempo en comenzar a actuar sobre la velocidad y actitud
del avión.
Al igual que cuando rodamos por la pista:
- Al incrementar la potencia el avión se girará
a la izquierda. Al reducir potencia ocurrirá lo contrario.
- Si los cambios de potencia son suaves apenas se apreciarán.
Al tocar la pista
Si nuestra velocidad de descenso es demasiado alta pueden
pasar dos cosas:
1- Que nos aplastemos en el asfalto.
2- Que rebotemos en la pista.
En el primer caso poco podemos hacer mas que volver a intentarlo
y aprender de los errores cometidos.
En el segundo caso tenemos dos opciones:
- Si la pista es larga, podemos estabilizar el avión
e intentar posarlo nuevamente.
- Acelerar a fondo y realizar una nueva aproximación.
Esta opción suele ser más recomendable.
Por último, puede que pasemos volando a escasos metros
de la pista sin terminar de aterrizar. En esos casos:
- Incrementar potencia y abortar el aterrizaje.
- Cortar el motor y bajar un poco el morro.
Con la segunda opción siempre puede que no nos de
tiempo a frenar.
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