Hay que entender bien la función de los mandos, y cómo cada uno de ellos afecta a la actitud del avión. Para eso no hay nada mejor que coger un cessna y comenzar a volar sobre un aeropuerto, practicando aterrizajes y giros, más y menos cerrados, enfilando la pista desde lejos y desde cerca, con viento en contra y ladeado, aprendiendo a descender deprisa o despacio, a recuperar el avión en caso de entrada en pérdida, a volar con turbulencias, todo con el objetivo de sentirse seguro con el control del avión.
Conocer muy bien estas y otras maniobras es necesario antes de intentar acrobacias. El Extra 300 gira mucho más deprisa que una cessna, y al principio resulta difícil hasta mantener el avión en vuelo nivelado.
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