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Educación intercultural

Educación intercultural


La necesidad del respeto a la diversidad cultural es un hecho reconocido internacionalmente que ha tenido también su desarrollo, dispar en muchos casos, en el interior de los países. La existencia de grupos étnicos minoritarios y el fenómeno de la migración internacional conlleva situaciones de tensión que han tenido incidencia y respuesta en el ámbito educativo.

Abordar el fenómeno de la g inmigración desde todos los centros educativos plantea el diseño de estrategias y planes desde dos conceptos complementarios: La educación policultural y la educación intercultural. La educación policultural engloba las políticas y prácticas educativas que satisfacen las distintas necesidades educativas de grupos de la sociedad que pertenecen a tradiciones culturales diferentes, en tanto que la educación intercultural engloba las políticas y prácticas educativas que permiten a los miembros de diferentes culturas, ya se encuentren en posición mayoritaria o minoritaria, aprender a interactuar constructivamente entre ellos. La educación intercultural subraya la preservación de la gidentidad de cada grupo, acompañada de la aceptación de la diversidad que lleva al entendimiento y la gtolerancia. Para ello la educación intercultural requiere que las mayorías y las gminorías se conozcan, conozcan sus características culturales específicas, sus historias respectivas y el valor de la tolerancia y el pluralismo

Las experiencias pedagógicas de educación policultural no necesariamente han representado un modelo de respeto del derecho a la diferencia o a la identidad de los distintos pueblos y culturas en el interior de una sociedad. Durante los años setenta, en consecuencia, comenzó a hacerse evidente la necesidad de construir sociedades en las que ese derecho a la diversidad cultural estuviera garantizado a través no sólo de actitudes de tolerancia, sino principalmente, por medio del fomento de la interrelación y la convivencia entre las culturas; por la aceptación del pluralismo cultural como un hecho compatible con la cohesión y estabilidad; y como un elemento enriquecedor. La perspectiva intercultural supone una interacción dialógica y el establecimiento de políticas sociales de promoción, de fomento de la participación y de mejora de la convivencia interétnica que se concreta en las finalidades educativas de los sistemas educativos de manera que la presencia viva de otras culturas diferentes a la cultura dominante no se silencie en el currículo. La dimensión intercultural, en ocasiones, está escasamente contemplada en los programas y prácticas educativas, aunque últimamente está adquiriendo mayor significación en los sistemas educativos actuales relacionada con las cuestiones de solidaridad y frente a las actitudes xenófobas y racistas. Por otro lado, la educación intercultural mantiene estrechos lazos con otras dimensiones relacionadas con la gCultura de Paz como la educación contra la intolerancia, el desarrollo de la cooperación, la solidaridad y la comprensión internacional o g la educación en los derechos humanos, g la educación en valores o g la educación para la paz. La interculturalidad supone una opción de la sociedad y una filosofía de la existencia y considera que la práctica de esta educación es la condición indispensable que permite edificar una democracia social, económica, política y cultural y construir una comunidad internacional.

Actualmente existe consenso en reconocer el decisivo papel que la educación debe desempeñar para evitar los problemas de la discriminación, la transformación multicultural de las sociedades o el cuestionamiento de los valores democráticos. La perspectiva intercultural de la educación significa favorecer la integración de los alumnos pertenecientes a grupos culturales minoritarios, superando las limitaciones de los enfoques monoculturales que ofrecen como único modelo de integración la asimilación a la cultura mayoritaria, con la consiguiente pérdida de identidad que de ello se deriva para los alumnos de los grupos minoritarios; y desarrollar la tolerancia y prevenir el gracismo, estimulando el conocimiento y la valoración de otras culturas además de la mayoritaria; y superando las tendencias y actitudes etnocéntricas que caracterizan a la educación monocultural. La finalidad de esta perspectiva educativa está en formar a los ciudadanos en el conocimiento, comprensión, y respeto de las diversas culturas existentes a través del aumento de sus capacidades de comunicación e interacción que propicien actitudes favorables a la pluralidad de ideas y a la multiculturalidad cada vez mayor de la sociedad. Se trata en definitiva de la formación de valores y actitudes (respeto a las personas y sus culturas, superación del getnocentrismo, lucha contra todo tipo de gdiscriminación...) de solidaridad. Actitudes básicas que pueden resumirse en la valoración positiva de la propia identidad, así como de la cultura de los otros.