Juguetes no bélicos y no sexistas
A través del juguete, los niños y niñas va interiorizando y haciendo suyos los comportamientos sociales y valores que estos instrumentos lúdicos de socialización implican. Conscientes de este papel y del peligro que suponen los juguetes bélicos y sexistas; la extrema fragilidad de la infancia ante las presiones y engaños de la publicidad o la inmoralidad de algunas industrias jugueteras, especialmente las dedicadas a la producción y venta de ciertos video-juegos o programas informáticos, los educadores, las organizaciones de consumidores, las organizaciones no gubernamentales y las organizaciones internacionales alertan a las familias por Navidad de la necesidad de regalar juguetes no bélicos y no sexistas. En la actualidad se ha superado la polémica entre los defensores y los detractores de los juguetes bélicos y existe unanimidad en afirmar el rechazo de este tipo de juguetes por su función ideológica (representa un modelo de sociedad competitiva, violenta, represora y sexista que exalta el poder y convierte a la violencia como elemento central de la resolución de los conflictos), por motivos pedagógicos (los juguetes de guerra o sexistas deforman la realidad y ocultan las verdaderas causas de toda violencia social o discriminación de género y perjudican el desarrollo integral de la infancia) y por su papel económico (perpetúan una forma injusta de gobernar el mundo y desvirtúan las relaciones entre las personas y la naturaleza y constituyen una práctica comercial inmoral).
Acorde con el principio 10 de la Declaración de sobre los Derechos de los niños y niñas (1959) y otros instrumentos jurídicos, se han promulgado diversas legislaciones nacionales y normativas que protegen sobre el abuso de algunos fabricantes de juguetes o sobre la presión publicitaria en los medios de comunicación a favor de unos juguetes que lejos de liberar a los jóvenes de la agresividad potencial forman su personalidad en valores contrarios a los derechos humanos. Recordemos en este sentido la Resolución sobre los juguetes bélicos del Parlamento Europeo (C267/13 de 1982), la ley española 34/1988 de 11 de noviembre sobre publicidad o la Directiva Comunitaria 89/522/CEE sobre televisión de noviembre de 1991. Pese a los avances legislativos, algunas Comunidades Autónomas cuentan con leyes de Atención Integral del Menor que le protegen de productos y actividades perjudiciales para su desarrollo integral, siguen siendo necesarias campañas de sensibilización en contra de este tipo de juguetes.
En la década de los noventa se iniciaron en todo el mundo diversas campañas, promovidas por ONG, en contra de los juguetes bélicos y sexistas. En nuestro país fue encomiable la labor del Seminario Permanente de Educación para la Paz (SEDUPAZ) de la Asociación Pro Derechos Humanos de España que inició una campaña y publicó el libro “Aprende a vivir, aprende a jugar” que ha servido de material y de inspiración para la organización de campañas institucionales convocadas especialmente por los Institutos de la Mujer. Lamentablemente en la actualidad siguen siendo necesarias campañas como "Juguetes libres de PVC" de Greenpeace, denuncias a empresas multinacionales por la explotación de la infancia en la fabricación de juguetes (“Juicio a la Nike” ) de Intermón o la campaña iniciada y continuada por Amnistía Internacional ( “¿Traerán los Reyes Magos torturas, matanzas y ejecuciones?” ) que alertaba - al cumplirse diez años de la entrada en vigor de la Convención sobre los Derechos de la Infancia- de la práctica de la tortura "virtual" que puede ser cotidiana en la vida de los niños y menores de edad cuando acceden, sin ningún tipo de control, a videojuegos que fomentan estas prácticas en las salas de alquiler de videojuegos o en la soledad de su cuarto adquiriendo el videojuego o utilizando Internet. Y denuncia la existencia, por tanto, de juguetes y videojuegos que promueven con impunidad la tortura, la matanza o las ejecuciones, prácticas contrarias a los valores que fomentan los instrumentos internacionales de protección a los derechos humanos.
Los juguetes deben fomentar el desarrollo físico, social, mental y emocional de los niños y niñas; les permitan comprender la realidad e imaginar nuevas formas más justas de relacionarse con los demás y con el entorno más próximo, así como de resolver los conflictos de manera no violenta. Por consiguiente, deben estar guiados por los criterios, valores y principios que defienden sus derechos.






