La familia y la transmisión de valores
La familia es el ámbito idóneo para la transmisión
de valores y, según sean ellos, se configurará la sociedad del futuro. En esto
estamos todos de acuerdo. El documento que
Sin embargo, para
Yo me pregunto: ¿puede una familia de filosofía
patriarcal transmitir valores cristianos (y democráticos) como la igualdad, la
libertad, el respeto mutuo y la solidaridad?
Los que ya somos mayores y recordamos otos tiempos
en los que el único modelo de familia era el tradicional de toda la vida, ante
el aumento del desorden y de la anarquía actual, podemos caer en la tentación
de decir aquello de: “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Pero si reflexionamos
un poco y somos sinceros, tendremos que reconocer que solo quienes disfrutaron
de privilegios en aquella época pueden decir esto con añoranza. La sociedad de
entonces no se caracterizó por la justicia y la equidad de sus estructuras. Y
es que un modelo de familia basado en el dominio de uno sobre los demás, solo
puede generar una sociedad totalitaria y clasista. Muy poco evangélica, aunque
se revista de religiosidad, como ocurría entonces. Por otra parte, los miembros
que se ven obligados a competir entre ellos para conseguir el favor de quien
detenta todos los derechos, no es probable que puedan desarrollar actitudes de
solidaridad.
Estoy plenamente convencida de que solo en una
familia donde reine el respeto mutuo y la igualdad se podrán transmitir los
valores evangélicos de fraternidad, justicia, amor y paz. ¿Será éste el mensaje
que nos traerá Benedicto XVI este verano? Por lo pronto no es el que nos han
transmitido los obispos españoles con su documento del 30 de diciembre pasado.
En el capítulo 3, donde enumeran los distintos peligros que amenazan a la
familia, hacen mención a un proyecto de Ley pensado especialmente para facilitar
la emancipación femenina y, entre otras medidas, se fomenta una educación
igualitaria para los niños y las niñas, sin roles diferenciadores sexistas. Los
obispos afirman que dicho proyecto de Ley “quiere anular el significado
antropológico de la diferencia sexual e imponer la “teoría del género”
contraria a la verdadera naturaleza del hombre”(sic).
En mi opinión, la actitud de los señores obispos
españoles ante el proyecto de Ley de Igualdad solo responde a dos motivos:
-
Se oponen por sistema a
cualquier iniciativa del actual Gobierno
-
Han olvidado que la propia
Iglesia, en uno de los documentos del Concilio Vaticano II, afirmaba que “toda
forma de discriminación en los derechos fundamentales de la persona, ya sea
social o cultural, por motivos de sexo, raza o color, condición social, lengua
o religión, debe ser vencida y eliminada por ser contraria al plan divino.
(G.S. nº 29).
Con esta afirmación se reconocía el principio
fundamental de
¿No sería conveniente que antes de adherirnos
incondicionalmente a la campaña en defensa de la familia (lo cual, por cierto,
nos importa mucho a todos) que promocionan los obispos españoles, les
pidiéramos que nos explicasen cuál es en realidad el modelo de sociedad y de
Iglesia que propugnan?
Roser Puig