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"dimitrikanpora"
quiere felicitar a
Celedón

por lo que hizo
el pasado
miércoles
(Alavés-Betis)

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Celedón, me
gustaría hacerte
un par de
preguntas...
(te puede poner
en contacto
conmigo)




 
 

 

El Correo de Alava
«Quise representar a todos los vitorianos en señal de protesta»
 
Ieltxu Mateo, el espontáneo que reivindicó la figura de Celedón, agradece el cariño de la grada y el trato de la seguridad del campo.

El blusa que saltó el miércoles a Mendizorroza, Ieltxu Mateo, de 26 años, es un alavesista que removió el sentimiento del alavesismo para decirle a Piterman ¿basta!

-¿Cómo lleva su minuto de gloria?
-La gente me está agradeciendo el gesto. No quise hacer de Celedón, para eso está Gorka, al que me disculpo por si le molesté. Más que nada quise representar a todos los vitorianos y alaveses en protesta por lo que dijo este señor. (Se refiere a Dmitry Piterman, aunque no le nombra).

-¿Fue, por tanto, un acto de reivindicación, no de gracia?
-Quería mandar un mensaje. No sabía cómo iba a responder la gente. Lo entendió a la primera. Puede que Celedón sea un muñeco, pero hay que pensar las cosas antes de decirlas y ser respetuoso.

-¿Le sorprendió la acogida que le brindó Mendizorroza?
-Me imaginaba que la grada se lo iba a tomar bien. El que sea vitoriano y alavés tiene que sentirse como yo al oír esas declaraciones. No puedes ir a Sevilla y llamar payasa a la Virgen del Rocío.

-¿Fue idea suya o partió de una broma entre colegas?
-Salió de mí. Se lo comenté a los amigos y me dijeron que cómo iba a saltar. Lo decidí a última hora, aunque lo tenía en la cabeza desde que supe de las declaraciones sobre Celedón. Al final fue un día perfecto. Ganaba el Alavés 2-0. Con otro marcador no hubiera salido porque no quería perder tiempo. Pude saltar antes, pero esperé a que el juego estuviera parado. Tampoco quería molestar mucho. Tomé carrera y allí me fui. Estoy contento y orgulloso de cómo respondió la gente. Se lo agradezco.

-¿Cómo preparó la vestimenta?
-Me vestí por el camino, en el coche hacia Mendizorroza, con un amigo. El paraguas lo compré en los 'chinos' y pintamos 'Dmitry kanpora' a las siete de la tarde.

-El acceso a la grada debió ser un momento de apuro. ¿Qué hizo para burlar el cacheo?
-Por encima de la ropa de blusa llevaba un chándal y una cazadora para que los guardas no me echaran atrás, pero al registrarme la mochila me vieron las botas de fútbol, la txapela y también se dieron cuenta de la blusa. Se quedaron moscas. El paraguas lo escondí en la espalda. Ya en mi asiento me estuvieron vigilando tres, así que me cambié de sitio, me metí en el barullo de las peñas y allí terminé de prepararme.

-Al pisar el césped, ¿qué sintió?
-Se me puso la piel de gallina. Fue muy emocionante. No oía a la gente. Sólo sentía su respuesta... Todos de pie. Llevo muchos años yendo al Alavés, he jugado en el club, he sido recogepelotas y nunca he vivido un momento como ése... Todos de pie cantando. Se portaron muy bien, hasta los de seguridad.

-Sí, porque se libró del exagerado placaje de otros campos.
-Si las cosas las haces bien... Ellos también son alaveses y se sentirían como yo. No salí borracho, ni loco. Quise representar a todos los vitorianos en señal de protesta por las declaraciones. Se portaron de maravilla, me sacaron por el túnel y alguien del Alavés me comentó que había estado genial y que me devolverían a la grada. Pero vino un ertzaina y me dijo: 'es la vez que más me fastidia pedir los datos, pero entiende mi trabajo. No te preocupes. No te va a pasar nada'.

-Se arriesga a una multa.
-No pensé en el dinero. Lo hice porque lo sentía, no por hacerme notar. Cuando volví a la grada, la gente me dijo que no me preocupara, que si había que poner unos euros, los ponían.

-¿Qué le dice a Piterman?
-Que si quiere ser el jefe que lo sea, pero que haga las cosas bien, que no juegue con los sentimientos y que respete a todos.

 

 
Diario Noticias de Alava
"Pensé en el orgullo del alavesismo y quise transmitir que el fútbol no tiene nada que ver con otras historias"
 
¿Qué o quién le impulsó a salir al campo vestido como Celedón?
Nadie. Estaba en el bar con los amigos y leímos sus declaraciones. Dio la casualidad de que en mi grupo varios pertenecemos a una cuadrilla de blusas. Entonces se me ocurrió que podía saltar al campo de blusa con una nariz de payaso para tirársela a Piterman. Al final no me la pude poner bien por los nervios. Lo decidí en ese momento y los amigos ni se lo creían. La cosa se calentó más los días siguientes con la gente. Me gustan las fiestas y me siento vitoriano. Fue cosa mía porque lo sentí así. Igual que se le ha pasado, seguramente, a muchos por la cabeza. 

Todo el público se volcó con usted cuando saltó al campo. ¿Qué se le pasó por la cabeza entonces?
Sentí que el mensaje que quería transmitir lo había transmitido, que me habían entendido todos. La gente se portó muy bien. El fútbol no tiene nada que ver con otras historias. Todos los vitorianos lo entendieron.

¿Sabe que Piterman se reía mientras usted estaba en el césped?
Es un ignorante, sigue sin entender las cosas. Sabe de sobra que los vitorianos no le aceptamos porque ha dicho cosas anormales. Siempre ha mandado el dinero y el que lo tiene va a hacer lo que le dé la gana. Nos está jodiendo, pero ésa es otra historia. Quería ceñirme al tema de Celedón, el fútbol es otra cosa. Le ha dado igual. Soy socio y se ríe porque sabe que encima le estoy pagando. Pero eso tampoco me importa porque yo pago a un club, no a él.

¿Se arrepiente de algo?
No, de nada, en absoluto.

¿Pensó en alguna posible repercusión económica en su contra?
En ningún momento. Cuando lo preparé, sabía que me podían multar. No me preocupaba la cantidad. Es más, vinieron dos amigos y me contaron que a dos conocidos suyos les multaron con 600 euros por saltar borrachos. No pensé en el dinero, sólo en el sentimiento y en el orgullo.

¿Ha tenido ya alguna noticia sobre este asunto?
No, todavía nada. La Ertzaintza me cogió los datos simplemente porque es su trabajo. Intentarán que sea una amonestación por correo para que no vuelva a suceder. Los de seguridad estuvieron correctos. También debo agradecer a Astudillo, que lleva aquí muchos años y sabía lo que quería expresar, y Sarriegi lo bien que se portaron conmigo. Alguno del Betis, como Assunçao, me miraba diciendo: "¿pero qué hace este tío?". Les dije a los de seguridad que si eran alaveses debían entenderlo porque también era por ellos. No tuve problemas, nadie me trató mal. Aunque me habría gustado que me hubiesen dejado el paraguas.

También hubo gente que sacó sus paraguas para animarle...
Yo fui a la grada donde me siento con los amigos. Nadie sabía nada, sólo los del barrio. Aunque parecía que estaba todo preparado porque recuerdo que nada más llegar al campo el público coreó la canción de Celedón. Yo pensé: "Lo que faltaba". Estaba esperando a que pitasen una falta o algo para no interrumpir el partido. El salto se produjo como anillo al dedo. Parecía que todo el mundo sabía lo que iba a pasar.

La grada le recibió como un ídolo. ¿Se le puso la piel de gallina?
Fue alucinante. Sobre todo porque ví a los señores y a las señoras mayores, que siempre cuesta que se levanten para animar, bajando desde arriba para abrazarme y besarme. Incluso uno me felicitó porque aseguró que, a pesar de ser mucho más joven que él, tenía el mismo sentimiento que él por este club.

¿Cree que la respuesta de Piterman habría sido diferente si, en vez de 2-0, el marcador hubiera sido 0-2?
Igual con un 0-2 no habría saltado al césped. No lo sé... Les había dicho a mis amigos que, de saltar, o lo hacía con el 0-0 en la primera parte para que se perdiese el mínimo tiempo, o si iban ganando saltaría en cualquier momento. Aunque, quizá con el 0-2, al ver que se había coreado la canción, también lo habría hecho, aunque en un cambio para que no se perdiera demasiado tiempo. Pero salió perfecto. El equipo iba ganando 2-0, el ambiente estaba bien... y todos respondieron muy bien.

En vez del traje de blusa, ¿no pensó en salir con el traje de payaso?
No, porque él no se merece ni ser un payaso. Primero tendría que conocer a los payasos. Seguramente son mejores personas que él. Me identifiqué con el traje de mi cuadrilla de blusas. En cuanto a la nariz de payaso, mi intención era llevarla puesta, pero con los nervios no pude ponérmela bien ni tirársela. No me pude acercar más. Fui hacia el medio porque sé que de allí siempre salen dos miembros de la seguridad.

El presidente no hizo caso de su actuación ni tampoco de las firmas que le entregaron las peñas.
Le da igual todo. No le importa nada, ni siquiera vive aquí. Sólo le gusta el protagonismo, la polémica y hacerse famoso a cuenta de otras cosas que no son ni el fútbol ni los sentimientos de la gente.

¿Cree que finalmente lograrán que abandone el club?
Él ya sabe lo que siente la gente. Alguien tiene que darle dinero para comprarlo, pero tampoco hace falta. Se puede ir tranquilamente. Creo que en el fondo le estará dando vueltas y le gustaría que fuera de otra manera. Yo creo que todo esto va unido a la respuesta del equipo. Si la gente está bien y las cosas en el club se llevan bien, el equipo responde bien. Pero, como va todo mal, estamos en la situación que estamos.

¿Prefiere ver al equipo en Segunda en lugar de un año más en Primera con él?
A mí me gustaría que el Alavés estuviese siempre en lo más alto. Llevo muchos años yendo a Mendizorroza, incluso de recogepelotas, y le voy a seguir apoyando esté donde esté, con o sin Piterman. Ahora me voy a Argentina seis meses, pero cuando llegue en noviembre volveré a hacerme socio, esté en Segunda o en Primera.

¿Comprende su actitud al frente del equipo?
Él es un orgulloso. Creo que esto le fastidia, pero quiere dejar ver que no le afecta, que le da igual. Después del partido salió escoltado del campo para no enfrentarse a los aficionados.. Debería ir a Aquí hay tomate en lugar de al campo. Desafía como siempre a la prensa y luego dice que manipulan. No sé si alguien manipulará algo, pero con todo lo que dice es normal que pasen estas cosas.

¿Entiende por qué le vendió el club Gonzalo Antón?
Él le vendió el club al mejor postor, pero ésta no era la persona ideal. Gonzalo sabía que podían pasar estas cosas. Tenía que haberlo pensado un poco más, haber buscado otra solución o haberse quedado otro año hasta que hubiese más opciones. Pero lo vendió al que más ofreció. Yo tampoco le echo la culpa a él en todo, pero en parte sí porque sabía perfectamente como todos a quién se lo vendía.