| ¿Qué
o quién le impulsó a salir al campo vestido
como Celedón?
Nadie.
Estaba en el bar con los amigos y leímos sus declaraciones.
Dio la casualidad de que en mi grupo varios pertenecemos a
una cuadrilla de blusas. Entonces se me ocurrió que
podía saltar al campo de blusa con una nariz de payaso
para tirársela a Piterman. Al final no me la pude poner
bien por los nervios. Lo decidí en ese momento y los
amigos ni se lo creían. La cosa se calentó más
los días siguientes con la gente. Me gustan las fiestas
y me siento vitoriano. Fue cosa mía porque lo sentí
así. Igual que se le ha pasado, seguramente, a muchos
por la cabeza.
Todo
el público se volcó con usted cuando saltó
al campo. ¿Qué se le pasó por la cabeza
entonces?
Sentí
que el mensaje que quería transmitir lo había
transmitido, que me habían entendido todos. La gente
se portó muy bien. El fútbol no tiene nada que
ver con otras historias. Todos los vitorianos lo entendieron.
¿Sabe
que Piterman se reía mientras usted estaba en el césped?
Es
un ignorante, sigue sin entender las cosas. Sabe de sobra
que los vitorianos no le aceptamos porque ha dicho cosas anormales.
Siempre ha mandado el dinero y el que lo tiene va a hacer
lo que le dé la gana. Nos está jodiendo, pero
ésa es otra historia. Quería ceñirme
al tema de Celedón, el fútbol es otra cosa.
Le ha dado igual. Soy socio y se ríe porque sabe que
encima le estoy pagando. Pero eso tampoco me importa porque
yo pago a un club, no a él.
¿Se
arrepiente de algo?
No,
de nada, en absoluto.
¿Pensó
en alguna posible repercusión económica en su
contra?
En
ningún momento. Cuando lo preparé, sabía
que me podían multar. No me preocupaba la cantidad.
Es más, vinieron dos amigos y me contaron que a dos
conocidos suyos les multaron con 600 euros por saltar borrachos.
No pensé en el dinero, sólo en el sentimiento
y en el orgullo.
¿Ha
tenido ya alguna noticia sobre este asunto?
No,
todavía nada. La Ertzaintza me cogió los datos
simplemente porque es su trabajo. Intentarán que sea
una amonestación por correo para que no vuelva a suceder.
Los de seguridad estuvieron correctos. También debo
agradecer a Astudillo, que lleva aquí muchos años
y sabía lo que quería expresar, y Sarriegi lo
bien que se portaron conmigo. Alguno del Betis, como Assunçao,
me miraba diciendo: "¿pero qué hace este
tío?". Les dije a los de seguridad que si eran
alaveses debían entenderlo porque también era
por ellos. No tuve problemas, nadie me trató mal. Aunque
me habría gustado que me hubiesen dejado el paraguas.
También
hubo gente que sacó sus paraguas para animarle...
Yo
fui a la grada donde me siento con los amigos. Nadie sabía
nada, sólo los del barrio. Aunque parecía que
estaba todo preparado porque recuerdo que nada más
llegar al campo el público coreó la canción
de Celedón. Yo pensé: "Lo que faltaba".
Estaba esperando a que pitasen una falta o algo para no interrumpir
el partido. El salto se produjo como anillo al dedo. Parecía
que todo el mundo sabía lo que iba a pasar.
La
grada le recibió como un ídolo. ¿Se le
puso la piel de gallina?
Fue
alucinante. Sobre todo porque ví a los señores
y a las señoras mayores, que siempre cuesta que se
levanten para animar, bajando desde arriba para abrazarme
y besarme. Incluso uno me felicitó porque aseguró
que, a pesar de ser mucho más joven que él,
tenía el mismo sentimiento que él por este club.
¿Cree
que la respuesta de Piterman habría sido diferente
si, en vez de 2-0, el marcador hubiera sido 0-2?
Igual con un 0-2 no habría saltado al césped.
No lo sé... Les había dicho a mis amigos que,
de saltar, o lo hacía con el 0-0 en la primera parte
para que se perdiese el mínimo tiempo, o si iban ganando
saltaría en cualquier momento. Aunque, quizá
con el 0-2, al ver que se había coreado la canción,
también lo habría hecho, aunque en un cambio
para que no se perdiera demasiado tiempo. Pero salió
perfecto. El equipo iba ganando 2-0, el ambiente estaba bien...
y todos respondieron muy bien.
En
vez del traje de blusa, ¿no pensó en salir con
el traje de payaso?
No, porque él no se merece ni ser un payaso. Primero
tendría que conocer a los payasos. Seguramente son
mejores personas que él. Me identifiqué con
el traje de mi cuadrilla de blusas. En cuanto a la nariz de
payaso, mi intención era llevarla puesta, pero con
los nervios no pude ponérmela bien ni tirársela.
No me pude acercar más. Fui hacia el medio porque sé
que de allí siempre salen dos miembros de la seguridad.
El
presidente no hizo caso de su actuación ni tampoco
de las firmas que le entregaron las peñas.
Le da igual todo. No le importa nada, ni siquiera vive aquí.
Sólo le gusta el protagonismo, la polémica y
hacerse famoso a cuenta de otras cosas que no son ni el fútbol
ni los sentimientos de la gente.
¿Cree
que finalmente lograrán que abandone el club?
Él ya sabe lo que siente la gente. Alguien tiene que
darle dinero para comprarlo, pero tampoco hace falta. Se puede
ir tranquilamente. Creo que en el fondo le estará dando
vueltas y le gustaría que fuera de otra manera. Yo
creo que todo esto va unido a la respuesta del equipo. Si
la gente está bien y las cosas en el club se llevan
bien, el equipo responde bien. Pero, como va todo mal, estamos
en la situación que estamos.
¿Prefiere
ver al equipo en Segunda en lugar de un año más
en Primera con él?
A mí me gustaría que el Alavés estuviese
siempre en lo más alto. Llevo muchos años yendo
a Mendizorroza, incluso de recogepelotas, y le voy a seguir
apoyando esté donde esté, con o sin Piterman.
Ahora me voy a Argentina seis meses, pero cuando llegue en
noviembre volveré a hacerme socio, esté en Segunda
o en Primera.
¿Comprende
su actitud al frente del equipo?
Él es un orgulloso. Creo que esto le fastidia, pero
quiere dejar ver que no le afecta, que le da igual. Después
del partido salió escoltado del campo para no enfrentarse
a los aficionados.. Debería ir a Aquí hay tomate
en lugar de al campo. Desafía como siempre a la prensa
y luego dice que manipulan. No sé si alguien manipulará
algo, pero con todo lo que dice es normal que pasen estas
cosas.
¿Entiende
por qué le vendió el club Gonzalo Antón?
Él
le vendió el club al mejor postor, pero ésta
no era la persona ideal. Gonzalo sabía que podían
pasar estas cosas. Tenía que haberlo pensado un poco
más, haber buscado otra solución o haberse quedado
otro año hasta que hubiese más opciones. Pero
lo vendió al que más ofreció. Yo tampoco
le echo la culpa a él en todo, pero en parte sí
porque sabía perfectamente como todos a quién
se lo vendía. |