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22
/ 4 / 06 |
El
Alavés palidece hasta el ridículo
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Se
desploma ante un limitado Atlético de Madrid en una
demostración de impotencia que le coloca al borde
del precipicio.
El Alavés comenzó ayer a palidecer tras un
partido ridículo donde se dejó buena parte
de sus opciones de permanencia. Un grave e inexplicable
tropiezo en Mendizorroza quebró su pretensión
de reaccionar y, tras una derrota devastadora, nubes negras
se ciernen ya sobre el horizonte albiazul.
Más
allá de la coyuntura que dejará hoy la conclusión
de la jornada, se trataba de uno de esos partidos llave
que abren la puerta de la esperanza o corren un cerrojo
de angustia. La incapacidad albiazul para puntuar siquiera
frente a un Atlético de Madrid muy limitado por las
ausencias sitúa ahora a la escuadra de Piterman y
Luna al borde del precipicio y a expensas de terceros.
El
partido había amanecido con novedades por ambas partes.
La sorpresa de Carpintero en el once inicial para dejar
a De Lucas en la suplencia y, en el capítulo atlético,
la renuncia de Murcia a dos jugadores como Ibagaza y Petrov,
que unidos a las obligadas ausencias de Torres, Kezman y
Maxi convocaban en Mendizorroza a un equipo rojiblanco desconocido.
Frío
y descolocado
Claro
que el cálculo futbolístico que de estas circunstancias
se esperaba no cuadró para los intereses alavesistas.
Frío hasta el extremo en cuanto a ritmo -cuando en
principio la inclusión de Astudillo en la banda debía
potenciar el músculo y la recuperación- y
sin más recurso en la creación que el balón
largo hacia Bodipo. Un equipo descolocado y desacertado,
más bien, ante el que el experimental Atlético
de Madrid se sentía realmente cómodo. Ponía
la combinación y el dinamismo, y también el
escaso, escasísimo juego que se veía sobre
el césped, con buenos detalles de Marqués
y el recorrido de Valera por la banda derecha.
Al
problema futbolístico se unió en esos instantes
la carencia de gol. El Alavés, casi siempre con
más oportunidades que juego, se estrelló
dos veces con el palo. A Bodipo le frenaron los postes
y Leo Franco, mientras que Antonio López le dio
por colocar una magistral falta en la escuadra. La ecuación
no pudo resultar más nefasta. Cuando el equipo
recuperó mínimamente el alma para empujar,
ya en el tramo final de la primera parte, tampoco acertó.
Patética
reanudación
El
intento de reconstrucción comenzó con la
entrada de Jandro por Bodipo -lesionado o condenado inexplicablemente
a galeras- y más tarde con la incorporación
de De Lucas por Carpintero. Dos hombres de toque que apenas
lograron variar el guión. Al Atlético le
sobraba una defensa consistente -notables Perea y Pablo-
para gobernar el partido e incluso buscar el contragolpe.
Si no le daba para más era por la incuestionable
envergadura de sus ausencias en ataque.
Se
desplomaba ya el Alavés sin remedio alguno. Incapaz
siquiera de presionar al adversario con cierto criterio
-ser un equipo- y encerrarlo en su área. Indolente
en medio de una situación crítica. Con otro
rompecabezas provocado desde el banquillo. Navarro en
la grada y Pape Thiaw, después de casi cinco meses
sin opciones, como surrealista revulsivo final. Mena,
después de su interesante irrupción en Mallorca,
otra vez sin minutos.
El
resumen fue un patético segundo tiempo donde el
Alavés, en estado de necesidad, no llegó
a crear una sola ocasión de peligro sobre la meta
de Leo Franco. Más allá del resultado, la
imagen ofrecida por los albiazules provoca demasiadas
dudas.
Después
de entrar en ebullición en el inicio de la segunda
vuelta, el conjunto vitoriano se presenta ante el póker
final de la Liga con la sensación de volver al
descontrol del inicio. Mal presagio.
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CanalMendizorrotza
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