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Durante los quince
años que he representado al club se han conseguido, en el
apartado deportivo, dos semifinales de la Copa del Rey, dos participaciones
en la Copa de la UEFA y una final que la llevaremos todos dentro
de nuestro corazón, siendo el éxito más importante
en la historia de la entidad.
Se
construyeron dos ciudades deportivas, se compró el Colegio
Izarra (lo que en un futuro puede llegar a ser un pulmón
para la sociedad), se invirtió en oficinas y mejoras del
palco, lo que supuso una inversión de 1.700 millones de pesetas,
a precio de compra, los cuales se encontraban libres de cargas,
es decir, sin hipotecas. Dichas inversiones han sido muy rentables
para el club.
Asimismo,
dedicamos mucho tiempo a las reuniones con el Ayuntamiento de Vitoria
para conseguir la remodelación de Mendizorroza, con sus tiras
y aflojas, pero al final logramos un estadio de nivel, de un equipo
de Primera División.
En
los cinco años que permanecimos en Primera fuimos miembros
de la ejecutiva de la Liga Nacional de Fútbol Profesional,
se lideró las negociaciones de los derechos de televisión
y se alcanzó una gran credibilidad ante el resto de los clubes.
Durante
el recorrido que permanecimos al frente de la institución,
quince años, todos nuestros compromisos de pago con jugadores,
empleados, proveedores, etcétera se cumplieron sin demora
alguna. También hubo momentos que tuve que avalar, con mis
bienes, para cumplir dichas obligaciones. Esto es, a grandes rasgos
y sin muchos matices, en lo que respecta a gestión, habiéndole
dedicado al club todo mi esfuerzo y las horas necesarias.
Respecto
a la venta de acciones, deseo explicar que un año antes ya
hice público que las que yo poseía, que eran un 40%
del capital social, como las de mis socios se encontraban en venta.
Me entrevisté con empresarios de primer nivel de Álava,
instituciones, salimos al mercado y no hubo forma de encontrar candidatos
de compra. Y no era por el precio, sino por lo que conlleva el fútbol.
Yo vendí al final el 31% de mis acciones.
Cuando
se hizo pública la venta de títulos nosotros disponíamos
del 74%. Hubo entonces varios accionistas significativos que nos
ofrecieron sus acciones para la venta junto con las nuestras. Y
les aseguro que les sorprendería saber el nombre de esas
personas que ahora son grandes protagonistas en defensa del club.
El
único interesado en la compra fue el actual presidente, en
el mes de diciembre de 2003. Por nuestra parte seguimos dándole
largas para ver si conseguíamos encontrar compradores y así
lo mantuvimos hasta junio. La decisión por parte de nuestro
grupo es que se tenía que vender ya que en septiembre comenzaba
a trabajar en otra actividad, lo que me iba a impedir dedicarme
al club a partir de entonces. Llegamos a un preacuerdo el 22 de
junio de 2004 con una opción de compra para los aficionados
de Vitoria, dando quince días para la adquisición
de una a diez acciones, llevando a cabo una campaña de publicidad.
Puedo decir que antes de esa fecha no había ningún
preacuerdo establecido de venta.
Se
me ha achacado el poco tiempo que se otorgó a la opción
pública, pero había dos variantes: la primera, que
había que vender, y la segunda es que durante un año
no habíamos encontrado ningún comprador.
Por
otra parte, si hubiese habido interés social y voluntad,
el tiempo no sería una excusa. Pongo un ejemplo: si quieres
comprar un coche y sabes el modelo, puedes realizar la operación
entre 3-5 días.
De
todas formas, quiero recordar -haciendo memoria- que hace diez años
se constituyó la sociedad anónima deportiva, duró
la transacción de compra de acciones desde enero al 10 de
junio de 1996, es decir, más de 160 días, con un coste
por acción de 10.000 pesetas, y no se vendieron nada más
que el 23,7% repartido entre 1.831 personas. De no ser por el grupo
que yo representaba no se hubiera comprado el resto necesario para
cubrir el capital social que ordenaba el Consejo Superior de Deportes
y el Alavés no hubiera podido jugar en la Liga de Fútbol
Profesional, es decir, ni en Primera ni en Segunda.
Ahora
parece que se está forzando la salida del actual consejo
de administración, que posee el 51%, y se busca al empresario
que lo pueda comprar. Yo hago una reflexión: ¿no será
mejor que entre la masa social se vaya aportando dinero para que
se encuentren repartidas las acciones entre todos los aficionados
del club?, ya que si se encuentra al empresario que pudiera estar
interesado, el día que le pueda ir mal o se canse de esa
inversión y lo tenga que vender nos podemos encontrar con
otro escenario igual al actual.
Pero
el problema que yo veo es que nadie quiere invertir en el fútbol
-esto está demostrado- tanto cuando se constituyó
la sociedad hace diez años, como cuando mi grupo intentó
vender las acciones atomizadas a los aficionados.
Con
relación al tema económico, quiero remitirme a una
entrevista al director financiero y vicepresidente, señor
Liberal, en la que dejaba claro cómo estaba la salud financiera
del Alavés a la fecha de nuestra salida. Como recordarán,
el actual presidente, dos meses después de haber firmado
la compra de acciones, a la cual se adjuntó una auditoría,
contratos, situación financiera y demás documentos
que en estas transacciones se efectúan, comentó que
había comprado muy, muy barato y que la situación
del Alavés era la mejor de todo el fútbol español.
Cuando
se efectúa una venta se compra el activo y el pasivo, es
decir, ingresos de abonados, ingresos de televisión, publicidad,
etcétera y, si hay pagos pendientes, se hace frente a las
obligaciones que hay contraídas.
Asimismo,
cuando alguno te tacha de tener poco cariño al club, yo me
siento orgulloso de haber pertenecido durante quince años
a cargos de responsabilidad en este club. Creo que se ha hecho la
historia más importante de los años de vidad de la
entidad. Soy el abonado número 707, con 36 años de
antigüedad y el máximo accionista a nivel individual,
con un porcentaje cercano al 9%, después de la sociedad propietaria
del 51%.
Las
acciones que poseo siempre estarán disponibles para ayudar
a la mejora de imagen y gestión de esta entidad, cuya situación
actual lamento profundamente y nunca pude imaginar.
Espero
que esta nota sirva exclusivamente, como he dicho al principio,
para informar y aclarar algunas cuestiones que se han puesto en
duda. No pretendo más. Nada más lejos de mi intención
que el crear polémica alguna. Respeto todas las opiniones
y los diferentes puntos de vista que puedan existir, pero los hechos
son los que he escrito y las actuaciones mías y del grupo
que representaba en el accionariado del club han sido en todo momento
honestas y, mientras ostenté la responsabilidad de presidente,
pensadas y realizadas en beneficio del club. |