Fuentes consultadas
por este periódico desvelaron que la primera ocupación
de Piterman al poco de desembarcar en el club tuvo una connotación
claramente económica. Con sus colaboradores más
estrechos, el máximo accionista del Alavés hizo
repaso al estado de las finanzas y, sobre todo, se puso manos
a la obra para resolver de la manera que sea los pagos más
apremiantes. A un mes vista del final del ejercicio 2005-06, los
jugadores no han cobrado todo lo estipulado en sus contratos,
sí las mensualidades, pero no las fichas y otros extras.
Así lo han destapado algunos de ellos y también
lo ha reconocido el propio Piterman, quien, sin embargo, restó
importancia a los impagos en una rueda de prensa que ofreció
hace dos semanas.
Ya habló entonces
de «buscar fórmulas» con las que satisfacer
la reclamación monetaria de sus profesionales. Y, a modo
de contrarresta, el presidente desveló que el Alavés
esperaba el depósito de «un millón de euros»
correspondiente al último plazo por los derechos de televisión
para, en cuanto estuviera en su poder, ordenar el ingreso de lo
pendiente en las cuentas de los futbolistas.
Riesgos
Con la cantidad reseñada
no basta, según distintas fuentes, para librar los débitos
contraídos con la plantilla. Así las cosas, Piterman
está obligado a cumplir ante sus jugadores de dos maneras
posibles: o abona al contado o aplaza la liquidación de
la temporada al 30 de junio mediante la entrega de pagarés
o la renegociación de los contratos laborales con sus empleados.
La segunda vía
ya la tomó hace un año por estas fechas, aunque
en una posición favorable puesto que el Alavés acababa
de ascender a Primera División y se garantizaba un caudal
de ingresos. Ahora, de vuelta a Segunda, la economía albiazul
se resiente y la capacidad de maniobra del mandatario se limita.
Sobre la entidad ya pende el riesgo de que sus futbolistas denuncien
impagos ante la AFE si el presidente no salda las deudas en el
mes que queda. Ya la anterior campaña algunos ex albiazules
acudieron a su sindicato en demanda del dinero y el Alavés
respondió con celeridad a su desembolso.
Pero no sólo
debe atender la sociedad a lo que le exigen en cuanto a cobro
sus futbolistas, sino también a lo que le demandan los
acreedores, el otro lado del negocio. Ahora que termina el ejercicio
algunos proveedores ya están exigiendo su dinero a Piterman.