Dmitry Piterman ha mirado hacia adentro para buscar a un entrenador
que acepte el peculiar banquillo del Alavés. Lo tiene en
la casa y responde al nombre de Julio Bañuelos, hasta la
fecha responsable del filial que el domingo selló la temporada
con el consabido descenso a Tercera. A éste ha ofrecido el
presidente el puesto de preparador de la plantilla de Segunda con
la esperanza de que su contestación sea afirmativa y le evite
un quebradero de cabeza al simplificar la búsqueda en un
mercado que para la entidad albiazul limita el número de
candidatos por las constantes injerencias de su máximo accionista
en la parcela técnica.
La propuesta
trasladada a Julio Bañuelos viene de días atrás.
Con Chuchi Cos como principal valedor, Piterman y el aspirante
a primer entrenador del Alavés de Segunda han mantenido
diversos contactos últimamente con el fin de madurar la
oferta. Desde que el primer equipo perdió la categoría
hasta que acabó el campeonato de Segunda B, el domingo
anterior, el presidente y el joven técnico, natural de
Miranda de Ebro, de 35 años, han cambiado impresiones en
privado, sin que trascendieran los contactos en espera de que
se clausurara el ejercicio competitivo 2005-06.
La opción
de Bañuelos es «muy seria», sostienen distintas
fuentes consultadas por este diario. Aunque no sea la única
que contempla el Alavés -dispone de una cartera con más
nombres, todos ellos de parecido perfil, medio-bajo-, a día
de hoy sí parece ser la que con más consistencia
maneja Piterman para emprender desde la primera figura del banquillo
la necesaria recomposición de un proyecto que se desmoronó
como un castillo de naipes con el ganado descenso a Segunda.
En la entidad
de Mendizorroza se reconocen la labor del preparador burgalés,
su capacidad de estimulación a los jugadores y el margen
de conocimiento como activos que hagan posible ya su salto de
un banco a otro de superior nivel, seis años después
de caer en Mendizorroza de la mano del anterior presidente, Gonzalo
Antón. Aunque el filial de Segunda B perdió la categoría
al término de una campaña con trabas de todo tipo,
desde lesiones hasta inexperiencia entre sus componentes, la desgracia
deportiva que ello deparó no se tiene en cuenta ni se apunta
en el debe de Julio Bañuelos para su promoción al
plantel insignia de la casa albiazul.
De igual forma,
Piterman también sabe que su particular forma de dirigir
el Alavés desde todos los ámbitos, pero en especial
desde el técnico, le complica la tarea cuando se trata
de convencer a un entrenador de curso corriente para que tome
el banco y paralelamente acate sin rechistar sus directrices en
la preparación diaria y en la dirección de los partidos.
Son éstas cuestiones que se están valorando con
la propuesta planteada a Julio Bañuelos.
Garantías
Al entrenador
mirandés le seduce el ofrecimiento del ucraniano y lo ve
como la primera gran oportunidad para impulsar su incipiente carrera,
pero de la misma manera teme que, si acepta la responsabilidad,
pueda convertirse en uno más de esa sucesión de
técnicos que pasaron por el Alavés de dos años
a hoy. La sabida retahíla de profesionales que 'prestó'
su carné y se sumió bajo el mando de Piterman con
desenlaces y suertes dispares.
En consecuencia,
en las conversaciones mantenidas Bañuelos habría
demandado garantías suficientes para no ser él el
siguiente en la lista de técnicos damnificados. Que le
dejen entrenar y preparar los encuentros desde su papel, aunque
sea dentro de una estructura consensuada, serían las dos
vitales solicitudes planteadas por el preparador.
Según
distintas fuentes, en primera instancia Piterman le habría
asegurado que así será, porque su intención,
ya manifestada en público, apunta a un progresivo distanciamiento
personal del quehacer diario de la plantilla. Pero con el ucraniano
siempre la capacidad de sorpresa supera a la ficción. En
ese tira y afloja en torno al margen de maniobra de uno y otro
está la clave para resolver el primer enigma del nuevo
Alavés. Por de pronto, el mirandés se ha tomado
unos días para reflexionar mientras espera una pronta reunión
con el mandatario.