La propiedad
de la S.A.D. Deportivo Alavés según la Ley, es de
sus accionistas, por lo tanto no puede llamarse propietario a
quien está apoyado por una cantidad de acciones determinada,
cada acción tiene el mismo valor según dice la Ley,
que a estos efectos como es lógico, no tiene en cuenta
el precio al que se han adquirido dichos derechos o acciones.
No se puede
justificar de ningún modo que todo lo que haga el representante
del 51% de las acciones, lo hace con todo su derecho en defensa
solo de las mismas. Su obligación cuando asume la gestión
de la sociedad es la defensa del patrimonio de todos los accionistas,
y en este caso, dicho patrimonio no es solo económico.
Los propietarios
del 49% de las acciones no podemos permitir que alguien se aproveche
de la dispersión de las mismas, para dirigir la sociedad
a su antojo con un oscuro Consejo de Administración de
tres personas, que no es representativo y mucho menos operativo.
Incluso en las S.A unipersonales en las que hay un solo dueño,
los Consejos de Administración son amplios con la finalidad
de asesorar desde diferentes especialidades y puntos de vista
al único propietario.
Para que un
Consejo de Administración desempeñe las funciones
que determina la ley, debe representar a todos los accionistas
y tener los miembros suficientes para que haya capacidad de deliberación
y riqueza de puntos de vista, según se cita en el Código
del buen gobierno de las sociedades elaborado en su día
a instancias el Consejo de Ministros, por una comisión
de expertos presidida por el profesor Olivencia.
El Deportivo
Alavés S.A.D. está regido por la persona a quien
apoya el 51 % de las acciones, como esto lo establece la Ley,
tiene todo el derecho a dirigir la Sociedad, eso sí, como
también dice la propia Ley, con la diligencia debida.
Los accionistas
somos responsables del correcto funcionamiento de la Sociedad,
debemos velar para que sea gobernada de acuerdo con la Ley, una
Ley, que pone mecanismos para poder ejercer esta responsabilidad,
como son la sindicación de acciones, o la agrupación
de las mismas para que en representación del 25% del total
de acciones, pueda ejercitarse un control de la sociedad. En el
caso del Deportivo Alavés, con el 14,29% (2.564 acciones)
podemos nombrar un miembro en el consejo de administración,
que con el perfil necesario y el apoyo de todos pueda representar
nuestros intereses.
Los accionistas
que estamos en posesión del 49 % del accionariado que es
también el 99,9 % de la masa social, aunque siempre habrá
alguien que justifique y apoye la gestión actual, tenemos
la obligación de procurar que el objetivo social se cumpla,
que los empleados perciban sus salarios, los proveedores cobren
sus facturas, los clientes se sientan satisfechos, en una palabra
que la sociedad sea gestionada con la mejor diligencia posible.
Si los accionistas
no tomamos las medidas necesarias, seremos responsables ante los
aficionados, ante los proveedores, ante los empleados, ante la
opinión pública, y también ante todos los
que han colaborado en la historia del Deportivo Alavés
por no haber hecho todo lo necesario para mantenerla dignamente.
No podemos
hacer dejación de nuestras obligaciones y derechos, no
vale en estos momentos decir: ya harán otros. Debemos asistir
a la Junta Extraordinaria que ha de celebrarse, y si ello no es
posible, nos corresponde delegar nuestro voto.
En estos momentos todos somos necesarios, el que tiene una sola
acción debe sentirse orgullosos de la misma, es uno de
los pocos accionistas que en su día apostamos por la formación
de la Sociedad para que el Deportivo Alavés pudiese competir
en categorías profesionales.
Todos debemos
asumir nuestra responsabilidad en el futuro de la sociedad, principalmente
los accionistas minoritarios, y tenemos la esperanza y la confianza
de que así lo haremos. Respecto a los mayoritarios, en
relación a este asunto la carta del expresidente Sr. Antón
deja clara su postura, en coherencia con su proceder en la primera
junta celebrada bajo la presidencia actual el 17-12-2004. En ella,
la persona que representaba sus acciones votó en contra
de la modificación de los estatutos, según consta
en el acta notarial de dicha Junta de Accionistas. En cuanto a
los descendientes de Don Juan Arregui, estamos obligado a rogarles
que las utilicen en el mismo sentido.
Con el debido
respeto a la decisión que tome cada uno, terminamos pidiendo
a todos, a los que tienen muchas acciones y en particular a los
que tienen pocas, que asistamos a la junta extraordinaria, es
nuestra obligación. Si ello no es posible debemos delegar
nuestro voto.