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24 / 9 / 06
Mendizorroza no asusta a los rivales
 

El segundo empate albiazul en sus tres comparecencias en casa despierta los primeros recelos en una grada que continúa con demasiados asientos vacíos

Inmerso como está el Alavés en la pugna por volver a ser equipo de Primera, partidos como el de ayer desilusionan al aficionado más fiel. La condición de 'grande' que pesa sobre su espalda es el pan de cada día y a pesar de que tan sólo se cumple la quinta jornada los primeros recelos surgen en el graderío.

Más allá de valoraciones deportivas, de cuál es el mejor sistema o los jugadores más adecuados para afrontar uno u otro partido, las comparecencias de los albiazules en casa dejan que desear por el resultado, que al final es lo que vale. En lo que va de Liga, bien es verdad que resta un mundo por delante, Mendizorroza ya ha visto volar cuatro puntos. Los que ha dejado de sumar el conjunto de Cos y Piterman ante el Elche y el Tenerife. Seguro que nadie se echa las manos a la cabeza por tales números y mucho menos se puede hablar de crisis. Pero sí queda demostrado que el estadio del Paseo de Cervantes no asusta, por el momento.

En el estreno de la campaña el Elche arañó una igualada gracias a la picardía de Gastón Casas antes de que se cumpliera el primer minuto. Después el Alavés mereció, sin duda, un mejor resultado. El juego desplegado tras el mazazo inicial no ofreció un mayor guarismo porque se erró en el acierto en el remate. Frente al Tenerife los merecimientos babazorros no fueron tantos. Ofreció un juego plano, ramplón y que aburrió por doquier. Es deseable que no se echen en falta estos puntos al final del torneo.

Dos empates, en resumen, que por el bien del futuro más cercano deben quedar ahí. La seguridad como local es una pieza imprescindible para mirar hacia cotas mayores. En este caso, el ascenso. Victorias como la de Vecindario dan envergadura pero de poco sirven si posteriormente se suspende en la asignatura más importante.

Intimidación

Un problema a resolver por los principales protagonistas del fútbol, que son los jugadores y los técnicos. Pero si ya de por sí es difícil encontrar los argumentos necesarios -el Alavés los posee por la calidad de la plantilla- para superar a un rival como el de ayer que pisó el césped para encerrarse, es mucho más complicado si el poder de intimidación que debe llegar desde la grada no es tal.

Sin afán de ser repetitivos, Mendizorroza no impresiona. Atrás han quedado aquellas tardes en el que el campo era un hervidero de gente comprometida con el equipo. Salvo en contadas ocasiones el empuje de los aficionados brilla por su ausencia. Los asientos siguen vacíos y ni los jugadores rivales ni el árbitro se sienten intimidados. El equipo contrario. como demostró el Tenerife, está cómodo.

http://www.canalmendizorroza.com