El Alavés busca ahora un acercamiento con su masa social,
de la que se ha ido distanciando con los hechos y el tiempo hasta
el punto de enfrentarse e ignorarse mutuamente. Desde que Dmitry
Piterman asumió los mandos accionarial y deportivo en Mendizorroza,
las relaciones del club de fútbol con su entorno se han deteriorado
de manera progresiva y a día de hoy son prácticamente
testimoniales. El divorcio es reconocible. El presidente del consejo
de administración, las peñas y los pequeños
accionistas se han batido abiertamente en un inacabado intercambio
de reproches, acciones dispares y denuncias públicas.
En medio de
la crispación, el Alavés rescata del cajón
del olvido una vieja aspiración popular, crear un consejo
consultivo que acerque la casa deportiva a las iniciativas e inquietudes
de su masa social. Según ha podido saber EL CORREO, hace
una semana la directiva planteó a los críticos a
la gestión de Piterman la puesta en marcha de un órgano
que propicie la normalización de las relaciones y el entendimiento
entre dos partes que se necesitan. En suma, un vínculo
permanente entre la entidad y su público fiel para canalizar
opiniones, sugerencias, ideas, quejas o comentarios de lo más
variado, integrado por las fuerzas vivas del alavesismo.
El encuentro,
el primero de forma oficial, se desarrolló en las oficinas
de Mendizorroza con el liderazgo del vicepresidente José
Nereo Ruiz en representación de la sociedad y la asistencia
de numerosos miembros de la Agrupación de Peñas
'Alavés gare', Sentimiento Albiazul, Accionistas Albiazules
y la Asociación de ex jugadores del Deportivo Alavés.
El club trasladó
a sus interlocutores su predisposición a favorecer el nacimiento
del consejo consultivo, una iniciativa que en su momento, hace
dos años, partió de Accionistas Albiazules, pero
que con el paso de los meses se diluyó frente al desinterés
de los dirigentes del paseo de Cervantes. De hecho, en la junta
general extraordinaria de accionistas celebrada en julio, Piterman
dejó la idea en suspenso. En la votación que trató
el asunto dio su 'no' en calidad de máximo accionista,
aunque invitó al entorno a desarrollar la propuesta con
el compromiso de tenerla en cuenta si echaba a andar. Entonces
no quería asumir el protagonismo. Hoy, el planteamiento
es el contrario porque sus intereses sociales así lo demandan.
«Quiere lavar su imagen», advierten fuentes consultadas
por este periódico.
Cuestiones
De este primer
cónclave oficial con el Alavés, a las peñas
y los accionistas les surgen las dudas. Las mismas fuentes sostienen
que el consejo consultivo será una realidad sólo
«si Piterman rectifica su talante, rebaja su crispación
y se manifiesta a favor de un club estable y normalizado».
Por ahora, los colectivos desconocen cuál será la
actitud del presidente en el futuro, aunque, a la vista de acontecimientos
pasados, recelan de que sea capaz de adoptar un cambio de conducta
fiable. Eso sí, bien es cierto que desde el inicio de esta
campaña el mandatario ucraniano se ha mantenido en un discreto
segundo plano, muy alejado, desde luego, de los desatinos, aspavientos
y salidas de tono que protagonizó anteriormente.
Ninguno de
los colectivos participantes en la reunión de hace una
semana en Mendizorroza ha tomado por ahora una decisión
firme y vinculante respecto a la creación o no de ese nexo
entre el Alavés y su gente que ahora persigue la directiva
para recuperar la paz social. Las peñas debatirán
la propuesta a primeros de diciembre, mientras que los ex jugadores
lo harán la semana próxima. Las dos agrupaciones
de accionistas, por su parte, esperan acontecimientos sin especial
entusiasmo.
Así
las cosas, la cuestión para bien o para mal se va a dilatar
en contra del deseo del Alavés, que pretendía obtener
una respuesta inmediata en un sentido u otro. Le corre prisa porque,
entre otras razones, prepara una campaña de abonos de media
Liga que nacería, según su idea, del consenso con
los que hoy son contrarios a la gestión de Piterman