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11 /12 / 06
RUEDA DE PRENSA DIMITRI
Piterman sólo ve «actos violentos» en la masiva protesta contra su gestión
 
Anuncia que el club tomará «las medidas más duras posibles» si se identifica a los autores de los destrozos en el banquillo alavesista Acudirá a la seguridad privada y Ertzaintza para los próximos partidos.

Después de muchos meses de provocaciones verbales e insultos hacia todo tipo de estamentos relacionados con la ciudad y el Alavés, incluidos los futbolistas, Dmitry Piterman apeló ayer, dos días después de la masiva protesta en Mendizorroza, a una «raya» que no debe rebasarse. El presidente albiazul condenó los «actos de violencia» sucedidos durante el partido del sábado -rotura de una parte de la cubierta del banquillo albiazul- y eludió realizar cualquier tipo de valoración sobre la cuestión de fondo. Es decir, censuró lo obvio, aquello que hasta las propias peñas albiazules habían lamentado ya, y se enrocó una vez más en otra huida hacia adelante, la que avala su 51% de acciones.

Piterman sólo quiso ver «actos violentos» que calificó de «incidentes muy graves» en la rebelión de Mendizorroza contra su gestión, que finalmente derivó hacia su entrenador, Chuchi Cos, por la ausencia del presidente. El máximo accionista decidió prolongar su 'puente' londinense y, en uno de los momentos de máxima tensión desde su llegada, evitó deliberadamente presentarse en el campo del Paseo de Cervantes, según ha podido confirmar este periódico. Pese a ello, ayer dio lectura a un comunicado sobre lo que no vivió.

«Muy grave»

A su juicio, los incidentes del pasado sábado pusieron «en peligro la integridad física de jugadores, técnicos y aficionados» y también «la libertad de la gente de ver los partidos sin verse involucrado en actos de violencia». En este sentido, calificó de «muy grave» la situación vivida en Mendizorroza, aunque admitió que se llevó a cabo por parte de «una minoría» de los seguidores alavesistas.

Piterman, además de referirse a los destrozos en la cubierta del banquillo, también censuró la actitud de los aficionados que se trasladaron desde el resto de las tribunas hasta la grada Principal para situarse tras la posición de Chuchi Cos. Mal informado en cuanto a número, el presidente albiazul habló de «200 ó 300 personas» que se movilizaron. En realidad, se trataba de más de mil aficionados los que improvisaron una nueva 'General'. Para el presidente albiazul, renovado ahora en cuanto a las formas, la afición albiazul tiene derecho a protestar «pero de manera civilizada».

Piterman explicó entonces que el club adoptará «las medidas más duras posibles» contra los que se saltaron esas normas. Una cuestión que ahora pasa por el intento de identificar a las personas que golpearon el banquillo local. En ese sentido recordó que existen diferentes instrumentos en la reglamentación deportiva -además del comité Antiviolencia- para resolver estas cuestiones. «Si esta gente comete actos violentos se les puede castigar con un año sin entrar en campos de fútbol», precisó

A partir de ahí y de cara a los próximos partidos en Mendizorroza -el siguiente se jugará el día 21 ante el Xerez-, Piterman anunció que el club buscará ayuda «de la seguridad privada y Ertzaintza» para tratar de neutralizar cualquier situación similar a la vivida el pasado sábado. «La gente no se puede mover libremente por la grada. Lo vamos a controlar al máximo», subrayó.

«Aconsejar» a Cos

Piterman también se refirió ayer a la espantada de Chuchi Cos de Mendizorroza en la segunda parte del partido ante el Ciudad de Murcia. El máximo accionista explicó que la Ertzaintza «aconsejó» al técnico la salida del campo «por el peligro de que los incidentes fueran a más». Admitió, eso sí, que no fue una exigencia. En ese sentido, apuntó que si en los próximos partidos recibiese el consejo policial de no permanecer en el banquillo albiazul «haría caso» para preservar «el orden público».

El máximo accionista albiazul apuntó, finalmente que los incidentes vividos en Mendizorroza el pasado sábado no influirán en sus actos futuros. «Sólo faltaba» -concluyó- «hacer caso a la gente que comete actos violentos».

Elcorreo