Después
de muchos meses de provocaciones verbales e insultos hacia todo
tipo de estamentos relacionados con la ciudad y el Alavés,
incluidos los futbolistas, Dmitry Piterman apeló ayer, dos
días después de la masiva protesta en Mendizorroza,
a una «raya» que no debe rebasarse. El presidente albiazul
condenó los «actos de violencia» sucedidos durante
el partido del sábado -rotura de una parte de la cubierta
del banquillo albiazul- y eludió realizar cualquier tipo
de valoración sobre la cuestión de fondo. Es decir,
censuró lo obvio, aquello que hasta las propias peñas
albiazules habían lamentado ya, y se enrocó una vez
más en otra huida hacia adelante, la que avala su 51% de
acciones.
Piterman sólo
quiso ver «actos violentos» que calificó de
«incidentes muy graves» en la rebelión de Mendizorroza
contra su gestión, que finalmente derivó hacia su
entrenador, Chuchi Cos, por la ausencia del presidente. El máximo
accionista decidió prolongar su 'puente' londinense y,
en uno de los momentos de máxima tensión desde su
llegada, evitó deliberadamente presentarse en el campo
del Paseo de Cervantes, según ha podido confirmar este
periódico. Pese a ello, ayer dio lectura a un comunicado
sobre lo que no vivió.
«Muy
grave»
A su juicio, los incidentes
del pasado sábado pusieron «en peligro la integridad
física de jugadores, técnicos y aficionados»
y también «la libertad de la gente de ver los partidos
sin verse involucrado en actos de violencia». En este sentido,
calificó de «muy grave» la situación
vivida en Mendizorroza, aunque admitió que se llevó
a cabo por parte de «una minoría» de los seguidores
alavesistas.
Piterman, además
de referirse a los destrozos en la cubierta del banquillo, también
censuró la actitud de los aficionados que se trasladaron
desde el resto de las tribunas hasta la grada Principal para situarse
tras la posición de Chuchi Cos. Mal informado en cuanto
a número, el presidente albiazul habló de «200
ó 300 personas» que se movilizaron. En realidad,
se trataba de más de mil aficionados los que improvisaron
una nueva 'General'. Para el presidente albiazul, renovado ahora
en cuanto a las formas, la afición albiazul tiene derecho
a protestar «pero de manera civilizada».
Piterman explicó
entonces que el club adoptará «las medidas más
duras posibles» contra los que se saltaron esas normas.
Una cuestión que ahora pasa por el intento de identificar
a las personas que golpearon el banquillo local. En ese sentido
recordó que existen diferentes instrumentos en la reglamentación
deportiva -además del comité Antiviolencia- para
resolver estas cuestiones. «Si esta gente comete actos violentos
se les puede castigar con un año sin entrar en campos de
fútbol», precisó
A partir de ahí
y de cara a los próximos partidos en Mendizorroza -el siguiente
se jugará el día 21 ante el Xerez-, Piterman anunció
que el club buscará ayuda «de la seguridad privada
y Ertzaintza» para tratar de neutralizar cualquier situación
similar a la vivida el pasado sábado. «La gente no
se puede mover libremente por la grada. Lo vamos a controlar al
máximo», subrayó.
«Aconsejar»
a Cos
Piterman también
se refirió ayer a la espantada de Chuchi Cos de Mendizorroza
en la segunda parte del partido ante el Ciudad de Murcia. El máximo
accionista explicó que la Ertzaintza «aconsejó»
al técnico la salida del campo «por el peligro de
que los incidentes fueran a más». Admitió,
eso sí, que no fue una exigencia. En ese sentido, apuntó
que si en los próximos partidos recibiese el consejo policial
de no permanecer en el banquillo albiazul «haría
caso» para preservar «el orden público».
El máximo accionista
albiazul apuntó, finalmente que los incidentes vividos
en Mendizorroza el pasado sábado no influirán en
sus actos futuros. «Sólo faltaba» -concluyó-
«hacer caso a la gente que comete actos violentos».