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10 /1 / 07
Protesta masiva frente al palco
Pelotas de tenis y un nuevo éxodo restan protagonismo al fútbol ante el Barcelona

El acoso de la afición albiazul sobre la figura de Dmitry Piterman sigue adelante y Mendizorroza vivió ayer un nuevo episodio del asedio al ucraniano, esta vez en el palco, recrudecido por momentos. Un nuevo traslado de grada y muchos gritos y cánticos volvieron a dejar patente el creciente hartazgo de la parroquia alavesista, una muestra empañada por algunos incidentes. El más grave, el del extintor.

Este altercado llevó la tensión y el desconcierto a la grada. Entre las consecuencias más negativas, las que sufre la propia afición; muchos niños tuvieron que ser evacuados por sus padres en previsión de incidentes mayores que, afortunadamente, no se produjeron. Pero este nuevo incidente, procedente de un solo individuo, volvió a empañar una protesta cada vez más masiva.

Voces de todas las edades se unieron una vez más en contra de Piterman. La primera parte había sido salpicada de los habituales cánticos en su contra, pero dentro de la tranquilidad, y la segunda transcurría por los mismos derroteros hasta el minuto 17. Varias pelotas de tenis cayeron al terreno de juego -fueron desalojadas por el portero blaugrana, Jorquera- y supusieron el pistoletazo de salida a una nueva movilización de la afición albiazul.

Fabri «marioneta»

Esta vez, a la inversa. La presencia de guardias de seguridad y dotaciones de la Ertzaintza motivaron el camino por Preferencia y Cervantes en lugar de coger el trayecto directo habitual. El último escollo desembocó en el incidente del extintor, pero para entonces, con los policías 'distraídos', el salto desde Polideportivo se repitió una vez más para desembocar en una concentración masiva delante del palco, con el partido en segundo plano, para decirle las cosas a la cara a Dmitry Piterman.

Los gritos de «cobarde» fueron los más audibles mientras el dirigente albiazul aguantaba estoicamente con gesto serio hasta el minuto 90. Protegían el palco ocho ertzainas, pero no hubo que recurrir a la fuerza, ya que en ese escenario nadie se saltó el guión de la protesta, secundada por jóvenes y mayores, por la mayoría de aficionados albiazules y por los que llevaban bufanda del Barcelona.

No se salvaron Fabri, nueva «marioneta» en voz de la afición, Pepe Nereo ni Gonzalo Antón, al que se le volvió a tachar de «pesetero». Y llegó a planear por la grada el fantasma de la invasión de campo, pero no llegó a producirse. Se volvió al camino civilizado.

Un único y duro incidente
Alrededor de unos 50 aficionados intentaron despistar a la PoliciaVasca, primero se asentaron pasando desde Fondo Polideportivo hacia la Tribuna Preferente del coliseo albiazul, todo daba a entender que los aficionados se iban a quedar ahí, pero prosiguieron por Fondo de Seguridad, Cervantes y los incidentes llegaron cuando la valla estaba cerrada con candado, la cual separa Cervantes y la antigua "General", e intentaron abrirla y se encontraron con la Ertzaintza. Uno de los aficionados cogió un extintor del campo y roció toda esa zona del campo levantando una nube de humo blanco y obligando a los espectadores de esa zona a cambirse de sitio, la valla se abrió cuando se lanzó el extintor al aire y pudieron pasar esos 50 aficionados mientras los alavesista presentes en Fondo Polideportivo pasaban directamente a la "General".
 
 
El incidente del extintor empaña la movilización
Una nueva movilización de la afición se vio empañada por un exaltado que llevó la tensión y el desconcierto a la grada. Se hizo con un extintor en Cervantes y lo abrió en dirección a la Ertzaintza, en Principal, a la que se lo arrojó estrellándolo contra la valla de división de gradas. Los ocupantes de las localidades próximas tuvieron que reubicarse y el rumor de un bote de humo se corrió por el campo.