.
 
 

 

1/3/ 07
Fabri asegura que siente «una liberación indiscutible» al romper con Piterman
 

«Si no puedo trabajar no pinto nada aquí», justifica el técnico gallego tras presentar su dimisión | Afirma que no dejó antes el equipo «por prudencia»

Fabri González descansó ayer después de diez días de tortura psicológica.Se acabaron las intempestivas, reiteradas y surrealistas llamadas del presidente al móvil, las imposiciones en la alineación, el menosprecio a su labor en los entrenamientos, su desencajada y solitaria imagen en el banquillo en los dos últimos partidos... La renuncia era cuestión de horas, como adelantó ayer EL CORREO, y el técnico gallego presentó su dimisión poco después de las diez y media de la mañana en Mendizorroza. No llegó siquiera a estar presente en la sesión preparatoria, salvo para despedirse de los jugadores. Ya por la tarde, manifestó su alivio. «He estado jodido y mal en el aspecto personal y esto es una liberación indiscutible. Ahora me siento feliz», subrayó.

Sin entrar en detalles pero con sinceridad, Fabri aludió a los motivos que han precipitado su marcha del Alavés. Se refirió entonces al partido ante el Vecindario, que supuso su cese por horas y posterior readmisión, como «punto de inflexión» en su labor diaria. Hasta entonces, apuntó, pudo desarrollar su trabajo «por los cauces normales». A partir de ahí, todo lo contrario. «No tenía esa libertad ni participación directa y si no puedo trabajar, no pinto nada aquí», destacó. En realidad, el detonante de su dimisión fue la imposición del brasileño Arthuro en la alineación ante el equipo canario.

Sobre el margen de diez días que ha transcurrido desde la primera desautorización grave de Piterman hasta su renuncia al puesto, Fabri explicó que se ha tratado de un periodo donde ha preferido apelar a la «prudencia». En su opinión, continuar en el cargo tras el partido con el Vecindario ha sido una medida «beneficiosa para el equipo. Después ha llegado un momento en el que no había más que hacer».

«Engañarte un poco»

El técnico gallego insistió, como ya dijo en su presentación en Vitoria, que conocía la «filosofía» del club. Es decir, las injerencias de Piterman en determinadas ocasiones. Sin embargo, admitió que hasta vivir el día a día desde dentro no ha sido «totalmente consciente» de hasta dónde llega su mano en todos los aspectos. «Quizás tu propia ilusión por coger un equipo como el Alavés te hace engañarte un poco, aunque no me arrepiento de haber venido», precisó. Eso sí, cuestionado sobre el trato humano recibido por el presidente, afirmó que en estos días ha sido «mecánico» hasta «coartar» sus «sentimientos».

Fabri explicó también que su permanencia en el club en las últimas semanas «no ha respondido a una cuestión económica». En este sentido, apuntó que sólo ha cobrado hasta el mes de febrero que ayer concluyó, sin tratar de hacer valer otros derechos. «Si me voy el día del Vecindario podía haber exigido todo el contrato y a lo mejor incluso ahora» -matizó- «tenía motivos para hacer otro tipo de cosas, pero no he venido a prestar el carné». El técnico admitió, incluso, que una continuidad en el club en las condiciones de los últimos días hubiera supuesto «pan para hoy y hambre para mañana». Es decir, un deterioro de su caché profesional después de veinte años en los banquillos.

Enfado del presidente

La decisión de Fabri de abandonar el banquillo alavesista provocó ayer el enfado del presidente albiazul, según pudo confirmar este periódico de fuente solventes. Piterman consideraba que tras la llegada del técnico gallego y sus posteriores discrepancias todo había quedado claro. Vamos, que podía ningunear al entrenador sin efectos secundarios. Ahora se ve con un nuevo problema para rellenar el banquillo con otro carné.

La marcha de Fabri constituye la salida del sexto técnico en la era del dirigente ucraniano. Cos, Monfort, Oliva, Mario Luna y Bañuelos fueron sus predecesores en el cargo. Además, si Piterman decide contratar a otro preparador igualará su récord en una temporada. El de sentar a cuatro inquilinos en el banquillo de su propiedad.

 
el correo digital