Piterman
afirma que el nuevo técnico tendrá un «contrato
indefinido»
Ya ni siquiera los nuevos entrenadores son novedosos en el Alavés.
Tampoco las comparecencias públicas de Dmitry Piterman, que
ha agotado el discurso y los revulsivos para esta temporada, prácticamente
perdida en el aspecto deportivo. Por ello, en una presentación
forzada por las circunstancias tras la dimisión de Fabri,
el presidente albiazul, más apagado de lo habitual, escenificó
en Mendizorroza el regreso de Mario Luna al banquillo. «¿Cuál
va a ser su labor?», se le cuestionó de entrada al
técnico argentino. «La misma que desempeñé
el año pasado», respondió.
Una
temporada donde soportó desde el inicio de su trabajo las
desautorizaciones permanentes por parte del ucraniano y que acabó
en descenso. En esta ocasión, el presidente se adelantó
incluso al aterrizaje de Mario Luna en Vitoria. El lunes asfaltó
la pista. Descalificó la figura del entrenador en el fútbol,
rogó que se le atribuyan «todas las alineaciones»
en su etapa albiazul y no sólo unas cuántas y habló
de la necesidad de contratar a un técnico de «perfil
bajo» que «no reste» al equipo. 48 horas más
tarde, tras la negativa de Nando Yosu a retratarse en esta fotografía,
llegó el argentino y saludó. Con el propósito
de «luchar por el ascenso».
«Problema
familiar»
Piterman
se desvivió después para justiciar el regreso del
técnico hispanoargentino. Aseguró primero que la salida
de Luna del club el pasado mes de junio se produjo por un «problema
familiar» del entrenador. Después elogió la
etapa del sudamericano en el banquillo al calificarla de «buena
y positiva» para el Alavés. Incluso, el presidente
albiazul aseguró que la «'generosidad'» de la
Real Sociedad impidió la permanencia. Luego trató
de arreglarlo hablando de la «falta de motivación»
de los equipos «que no se jugaban nada».
«Hombre
de confianza»
El
presidente albiazul explicó que el contrato de Luna en el
Alavés será «indefinido» y que lo considera
un «hombre de confianza», junto al resto del cuerpo
técnico, el vicepresidente José Nereo Ruiz y otros
empleados albiazules. «Estoy muy cómodo con este grupo
que hace bien su trabajo», precisó.
Después,
en otro alarde del más puro surrealismo dialéctico
y después de contratar al cuarto técnico de la temporada,
Piterman aseguró que los relevos de entrenador «en
muy pocas ocasiones dan resultado». En el caso de Luna, además,
matizó que en los últimos días había
tenido «alguna duda» a la hora de la elección
«por todo lo que rodea al club». Algo a lo que también
se refirió ayer Luna, criticado ya en su anterior etapa por
los aficionados de Mendizorroza. «Yo a la afición la
entiendo, pero el entorno es algo que no puedo manejar», apuntó.
Piterman
tampoco se olvidó ayer de dedicar unas palabras a ex técnico
Fabri, después de que éste le replicase en una carta
abierta y le pidiese que se ocupe «de sus reiterados incumplimientos
laborales» con la plantilla en lugar de hablar de él
como «un experimento barato de 8.000 euros». Ayer, el
presidente albiazul, bastante sosegado, se limitó a explicar
que el entrenador gallego «no hizo nada en las tres últimas
semanas».
Según
sus palabras, el motivo de su dimisión es que «se le
cruzaron los cables» tras sumar un punto en tres partidos
y «quiso adueñarse de unas decisiones que no le pertenecían».
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