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Antes de comenzar el partido algunos seguidores albiazules,
hartos ya de que Piterman haga oídos sordos a sus
peticiones, tiraron numerosas octavillas por los alrededores
del estadio vitoriano y dentro de dichas instalaciones en
las que se invita a los alavesistas a demostrar, tanto al
ucraniano como al vicepresidente del club, Pepe Nereo, su
rechazo y deseo de que vendan el club, aunque en esta ocasión
de manera un poco más directa: mediante llamadas
personales.
Para
ello, estos aficionados no dudaron en añadir a dichos
carteles el número de teléfono de los aludidos.
La propuesta era muy clara: Colapsemos los móviles
de Piterman y Nereo. Llámalos. Dmitry Kanpora .
Ya
durante el encuentro se pudo demostrar la fraternidad existente
entre la afición albiazul y los seguidores gaditanos,
que no quisieron perderse el encuentro de su equipo en Vitoria.
Los hinchas amarillos no dudaron en aplaudir a los alavesistas
después de que éstos entonaran una frase ya
habitual en Mendizorroza: Dmitry, escoria, fuera de Vitoria
.
Apoyo
hasta el final Sin embargo, lo cierto es que las muestras
de rechazo hacia Piterman no fueron los aspectos más
llamativos de la tarde ayer. Según las cifras oficiales,
la de ayer fue la tercera mejor entrada de la temporada.
En total, las gradas de Mendizorroza congregaron a 6.080
espectadores -nueve menos que con el Almería-. Más
de seis mil aficionados que no dejaron de apoyar a los jugadores
albiazules hasta que el árbitro pitó el final
de la contienda.
Los
gritos de ánimo al equipo no cesaron durante todo
el encuentro y los seguidores que se dieron cita en el estadio
alavesista vibraron con cada ocasión de su equipo,
con cada robo de balón y con cada una de las grandes
paradas que protagonizó Nico Ardouin. Sus silbidos
sólo se dirigieron hacia el árbitro por alguna
jugada dudosa o hacia Piterman cuando accedió al
terreno de juego.
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