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La
tarde de ayer ya comenzó revuelta en Mendizorroza. Un plante
de los encargados de las puertas del estadio retrasó la apertura
de las mismas hasta las 17.40, tan sólo cincuenta minutos
antes del partido. El motivo, el impago del club por sus servicios
en encuentros anteriores. La deuda asciende a 300 euros por persona
y sólo accedieron a abrir cuando el responsable de seguridad,
César Martínez, prometió el pago de la misma
mañana tras una reunión improvisada en las mismas
puertas del estadio del Paseo de Cervantes que sirvió para
zanjar provisionalmente el asunto. Una vez resuelto, el acceso de
los aficionados al interior del recinto se desarrolló con
normalidad. |
Los
encargados de la vigilancia de los tornos de seguridad de entrada
a Mendizorroza también se han cansado de no ver ni un mísero
euro. Los chavales que velan por que nada extraño suceda
en los accesos al campo acumulan ya tres meses sin percibir el dinero
que les corresponde y, por eso, ayer decidieron no llevar a cabo
el trabajo por el que no les pagan. Hasta poco menos de media hora
antes del inicio del duelo ante el Las Palmas, los responsables
de controlar las puertas no permitieron el acceso al estadio de
Mendizorroza. |