La
pésima gestión económica llevada a cabo durante
estos tres años por Dmitry Piterman ha colocado al Deportivo
Alavés al borde de la ruina. El club albiazul ha dejado de
ser una entidad modélica en lo que a estar al día
con los pagos hace referencia para convertirse en el moroso por
excelencia.
De hecho, son muchos los acreedores que llaman a su puerta. Los
proveedores llevan meses sin cobrar y a los jugadores se les debe
la última nómina. Éstos, hartos de los retrasos
y viendo lo que pasó la temporada pasada, estudian denunciar
en bloque al conjunto vitoriano ante la AFE si hubiera impagos.
De momento, los únicos que cobran al día son los empleados
de las oficinas. El resto no ve ni un euro. Y es que no lo hay.
La cantidad que adeuda el club vitoriano a día de hoy es
mareante. Para desgracia del octogenario e
histórico Alavés, supera los 20 millones de euros.
El agujero es tan grande que podría incluso poner en peligro
la venta del club. Los futuros compradores se han llevado una sorpresa
mayúscula al tener un mínimo conocimiento del estado
de las cuentas de la entidad. Ha sido levantar las alfombras de
las oficinas de Mendizorroza y aparecer un sinfín de compromisos
pendientes, impagos, deudas y obligaciones.
TODO
ATADO Pese a que los empresarios liderados por Ortiz de
Zárate ya tienen todo atado, por ahora este grupo de inversores
prefiere mostrarse cauteloso y y paciente. De hecho, todos los trámites
para cerrar la venta ya se han dado y sólo faltaría
la firma para llevarse a cabo, pero una vez conocida esta deuda
están sopesando varios aspectos antes de dar el paso definitivo.
De momento,
se encuentran a la espera de que Javier Tebas les dé la información
restante para calibrar el endeudamiento total del club. Aún
y todo, verían difícil asumir el déficit. Entienden
que la cifra, más de 20 millones por ahora (teniendo en cuenta
que con la información que les falta puede aumentar considerablemente),
es demasiado alta para una categoría como la Segunda División.
Por eso,
el grupo empresarial alavés tiene que estudiar todo en detalle
antes de dar un paso muy arriesgado. En principio, medita la posibilidad
de llevar a cabo un plan de viabilidad para calibrar las opciones
reales que pueda tener el Alavés en un futuro. Además,
también se plantearía una rebaja en su oferta inicial
de tres millones de euros si el agujero fuese todavía más
grande.
De todos
modos, lo que sí parece claro es que la operación,
para bien o para mal, dará un paso definitivo la semana que
viene y más aún si este domingo el equipo garantiza
la permanencia. O los compradores se echan para atrás o,
por el bien del Alavés, llega el tan ansiado cambio de manos
tras la salida de Piterman.
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