La plaza de
la Provincia fue el escenario elegido, o el adoptado entre una
oferta escasa, para la manifestación del alavesismo. Una
protesta pacífica pero ruidosa que tuvo como dianas a Piterman
y, fundamentalmente, a la Caja Vital y su presidente, Gregorio
Rojo. Pero, por encima de todo, fervor albiazul. Mucho. «Aquí
está, ésta es la afición del Alavés».
Fue uno de
los numerosos gritos de guerra que atronaron en el foro vitoriano
durante cerca de media hora. La concentración comenzó
pasadas las ocho y cinco de la tarde, cuando los miembros de Alavés
Gare se agruparon detrás de la ya popular pancarta de 'Dmitry
kanpora', ésa que ha 'visto' todos los partidos en Cervantes
y ha viajado con el equipo.
La masa, tímida,
se fue agolpando detrás. Otros, ataviados con camisetas
del 'Glorioso', enfrente. Y más, de todas las edades, a
los lados. Incluidos varios empleados del club, como Edu Carrera,
segundo entrenador, ex futbolistas como Javi Muro o deportistas
populares como Gontzal Sanz. Así hasta formar un círculo
de comunión albiazul que involucró hasta a los niños
que se divertían en la plaza con el Festival de Juegos.
Gritos de
ánimo al Alavés abrieron el fuego hasta ofrecer
el repertorio habitual de Mendizorroza -«Alavés te
quiero», «Aunque nunca subas a Primera, aunque bajes
a Segunda B, nosotros seguiremos cantando Alavés...»-
que culminó en un emotivo himno. Con ganas, bien alto y
hasta el final. Como mandan los cánones de la General,
que ayer volvió a 'botar'.
«De
qué equipo es»
En medio,
críticas hacia el máximo accionista -«Dmitry
muérete»-, hacia el anterior gestor -«Antón
pesetero»- y hacia la Caja Vital -«De qué equipo
es», le espetaron, además de anunciar a gritos que
iban a «cancelar sus cuentas»-. Éstas, personificadas
en la figura de su presidente -«¿Rojo, demente, mira
cuánta gente!»-.
El acto finalizó
entre aplausos tras la lectura de un comunicado de las peñas.
«La concentración es una respuesta a la decisión
de la Vital de no ofrecer un préstamo a la futura directiva
(...) cuando sí se lo dieron a Terra Mítica (Benidorm),
que no es alavés. Y las instituciones, que no se rasguen
las vestiduras, que no pedimos que compren, sino que apoyen a
través de convenios como cualquier otra actividad cultural».