CND2: una escuela de estrellas
Por Víctor Pliego de Andrés
Compañía Nacional de
Danza 2. Director artístico: Nacho Duato. Duende (Nacho Duato / Claude Debussy); Cor Perdut (Nacho
Duato /María del Mar Bonet);
Érase una vez… (Yoko Taira / Joji Hirota y Shoji Yamashiro); Kol Nidre (Nacho
Duato / John Zorn, Arvo Pärt
y John Taverner). Teatro
Madrid, 22 de enero de 2009
a 1 de febrero de 2009.

La
Compañía Nacional de
Danza 2, CND2, ha cumplido diez años desarrollando un trabajo impecable, cuyo
objetivo es formar y preparar a bailarines para la vida profesional. Creada
en 1999 por Nacho Duato, puso al frente de la misma
a Tony Fabre, antiguo
bailarín de la CND. En
10 años han pasado por la CND2
68 bailarines de diferentes nacionalidades que actualmente trabajan en las
compañías de danza más destacadas del mundo. El programa que esta temporada
han presentado en el Teatro Madrid ha sido variado y coherente. Ha estado
compuesto por dos piezas de su repertorio y dos estrenos, uno de ello absoluto, en estilos que muestran
diferentes posibilidades expresivas, que van de lo narrativo a lo más
abstracto. Forman un panorama que
abarca varios años de trabajo. Se aprecian claramente las intenciones
pedagógicas de esta selección que busca un trabajo expresivo, moderno y
técnico, e insiste en las líneas y en los movimientos más imaginativos. Duende es una pieza de Duato compuesta en 1991 sobre músicas de Debussy, que contiene remotas evocaciones del Fauno sestero
y de un mundo neoclásico y modernista, expuesto en fotos fijas que emplean un
lenguaje muy estilizado. Duato sabe interpretar
como pocos las músicas “clásicas” a través de la danza. Solo cabe objetar
que, en este caso, y eso es cosa rara en esta compañía, la sonorización no
estuvo a la altura de los demás elementos. Cor Perdut es una creación de signo muy distinto,
concebida por Duato hace veinte años dentro de su
línea más festiva, mediterránea, incluso helenística. El ritmo de la música,
de la palabra y del movimiento expresan una desbordante alegría de vivir. Se
trata de una pieza histórica dentro del catálogo de Duato,
que ahora incorpora también la
CND2 a su repertorio.
La música es de María del Mar Bonet. Érase una vez…, de Yoko
Taira, es un sorprendente ejercicio de caligrafía, de poesía visual, de humor
sutil y de expresividad, que la
CND2 tiene en programa desde que la estrenó el 2001. Y
además, cómo primicia absoluta, se presentó Kol Nidre, un trabajo introspectivo y
espiritual en el que Nacho Duato reflexiona sobre
la situación de los más jóvenes en los conflictos bélicos; es un tema
comprometido y de máxima actualidad en estas fechas. El dramatismo y la
oscuridad de esta última etapa creativa de Duato
contrastan profundamente con sus trabajos iniciales, como Cor Perdut, obra con la cual conforma un “alfa
y omega”, una “cara y cruz”. Es sorprendente la capacidad que tiene Duato para utilizar algo tan vital como es la danza en la
denuncia del oprobio que supone la guerra y la violencia. Kol Nidre es una pieza limpia y
conmovedora, que sigue la estela de Herrumbre.
Los bailarines mostraron su magnífica escuela, desde el primero al
último, interpretando todas las piezas con tanta perfección como
autenticidad. Saben muy bien lo que hacen y están perfectamente preparados
para seguir los pasos de quienes les precedieron, y para triunfar en
cualquier compañía de primera fila. Ojala que esta línea de excelente trabajo
artístico se mantenga por muchos años.