Revista musical de publicación en Internet
(crítica publicada el día 28-2-2009)

> TEMPORADA MUSICAL MADRILEÑA <

 

¿Nos quitan la Gran Vía?

Por Víctor Pliego de Andrés

La Gran Vía… esquina a Chueca. Revista madrileña, cómico-lírica, fantástico-callejera en dos actos. Música de Federico Chueca y Joaquín Valverde. Intensa recreación del texto original de Felipe Pérez y González a cargo de Paco Mir. Intérpretes: Loles León, Enrique Ruiz del Portal, Milagros Martín, Karmele Aramburu, Carlos Heredia, Pepín Tre, Sabina Puértolas / María Rey-Joly, Marco Moncloa, Toni González, Noelia Pérez. Fotografía: Juan Martín. Coreografía: Teresa Nieto. Dirección del Coro: Antonio Fauró. Figurines: Jesús Ruiz. Escenografía: Joan Berrondo. Dirección de escena y recreación del texto: Paco Mir. Dirección Musical: Miguel Roa / Luis Remartínez. Orquesta de la Comunidad de Madrid y Coro del Teatro de la Zarzuela. Nueva producción del Teatro de la Zarzuela. Teatro de la Zarzuela, Madrid, 31 de enero a 8 de marzo de 2009.

Fotografía: Jesús Alcántara

Paco Mir ha es un director de escena con singular talento para las zarzuelas y con grandes éxitos en su haber. Su Gran Vía… esquina a Chueca ha sido esperada con ilusión por el público madrileño. El resultado es brillante y divertido, aunque no tanto como en otras ocasiones. Es difícil para los más grandes poder superarse siempre. En este caso, Mir se ha metido a revisar en profundidad el texto y en este empeño no ha tenido a las musas de su lado. En cualquier caso, la historia del libro de esta popularísima zarzuela es bien compleja, como deja patente el interesante y documentado estudio de Ignacio Jassa Haro que se ha incluido en el programa de mano. La “intensa recreación del texto original” que firma Mir resulta un poco fatigosa en algunas reiteraciones algo excesivas: como la insistencia en tratar de aficionar al concejal a la zarzuela, o la recurrencia de los rumores sobre la supresión de la Gran Vía. Al ritmo escénico no le sientan bien tantas repeticiones. En la versión original, las antiguas calles de Madrid recurren al ayuntamiento amenazadas por la construcción de la Gran Vía, que fue una obra muy larga y compleja. En este caso, se manifiestan preocupadas porque la fiebre especuladora pueda hacer desaparecer a esta artería que ya forma parte del inconfundible paisaje madrileño. La idea no es mala, que no acaba de cuajar. Los chistes políticos, dada la situación de crispación que hoy se vive, no acaban de hacer mucha gracia al respetable, algo que nunca antes había advertido. Bien es cierto que se hacen con un tono amable, poco convincente y nada corrosivo. Aunque conviene arriesgar y hacer de vez en cuando modernizaciones, cosa que es sana y legítima, pienso que en este caso hubiera sido mejor dejar la versión habitual. Pero eso solo se puede decir una vez vistos los resultados. La mezcla de un vestuario de fantasía, de época y moderna confunde un poco en cuanto al tiempo de la acción: al final se concluye que estamos en el momento actual, pero tarda en apreciarse. Se mezclan modernas niñeras con rateros chulapos y con organilleros ¡sin organillo! El concepto escénico no resulta claro. Además hay mucha aglomeración en el escenario y solo la coreografía de Teresa Nieto pone algún orden. Aún así, el espectáculo gusta y entretiene, sin despertar grandes ovaciones. La escenografía, construida con vistosos periactos que presentan distintas perspectivas fotográficas de Madrid, resulta espectacular, la iluminación es limpia y los artistas hacen un papel estupendo. Solo se nos queda corta la cinematográfica y exuberante Loles León, a la que los veteranos zarzueleros enseguida eclipsan sobre las tablas, tanto en voz, como en presencia o registros. Es un gancho innecesario, pues el teatro y el título se bastan para convocar a todos los aficionados. Estamos ante un espectáculo interesante, vistoso y entretenido.

http://teatrodelazarzuela.mcu.es/