Género chico para chicos
Por Víctor Pliego de Andrés
Música clásica. Disparate cómico-lírico en un
acto. Música de Ruperto Chapí. Libro de José Estremera.
Reparto: Augusto Val (Don Tadeo); Cristina Faus
(Paca); Francisco Sánchez (Cucufate). Orquesta de la Comunidad de Madrid.
Estenografía: Alfonso Barajas. Iluminador: Fernando Ayuste. Figurinista:
María Araujo. Coreógrafa: Mónica Runde. Diseño del
vídeo: Mariona Omedes. Colaborador especial en el
diseño gráfico: Antonio Mingote. Arreglos musicales: Juan José Colomer.
Directora de escena: Natalia Menéndez Dirección musical: Lorenzo Ramos /
Cristóbal Soler. Nueva Producción del Teatro de la Zarzuela y de la Fundación Caja
Madrid. Teatro de la
Zarzuela, Madrid, 26 de octubre de 2008, 8, 15 y 22 de
febrero de 2009, 1 y 8 de marzo de 2009.

Fotografía: Jesús Alcántara
El
Teatro de la Zarzuela
ha inaugurado un ciclo titulado “Domingos de Zarzuela en Familia” con el
disparate cómico-lírico que se titula Música
Clásica, en conmemoración del centenario del fallecimiento de Ruperto Chapí. También se han celebrado varias funciones
pedagógicas para escolares matutinas durante los meses de octubre y de febrero.
La convocatoria ha tenido un éxito enorme, como todas las que se dirigen al público
familiar, que gustan tanto a los padres como a los pequeños. El reparto
cuenta con tan solo tres personajes cantados, que interpretan con mucha
gracia y soltura Augusto Val, como solemne cantor
de iglesia, Cristina Faus, en el papel de la
díscola hija que se inclina más por la música ligera (por el “flamenco” dicen
aquí), y Francisco Sánchez, que es el pretendiente liante
y oportunista que se hace pasar por compositor. La polémica entre la música “clásica”
y el denominado “flamenco” es muy sugestiva y permite introducir citas y
pasajes de otras obras: El sueño de una
noche de verano, de Mendelssohn, y la Sinfonía “Pastoral, de Beethoven.
Es una pieza graciosa y breve, pero menor. ¿Por qué no ofrecer a las familias
funciones de La Verbena de la Paloma, o de La
Revoltosa, ya
que de Chapí se trata? La pieza no es mala, pero
seguramente tiene más interés para los zarzueleros irredentos, para los
musicólogos y los críticos que para las “familias” a las que se quiere
iniciar en el género. Seguramente han pesado los aspectos de producción más
que los artísticos a la hora de presentar esta propuesta. También se advierta
cicatería hacía la actividad pedagógica educativa pues se emplea una orquesta
reducida, una orquestina de 14 músicos, cuya estrechez sonora se queda en
evidencia. Aún con todo y a pesar de la economía, el montaje es vistoso y
cuenta con los excelentes medios de un teatro tan importante como es el Teatro
de la Zarzuela. La
dirección escénica y de los personajes que propone de Natalia Menéndez está
llena de viveza, gracias a los animalillos que aparecen, acompañan la acción
y bailan bajo las órdenes de Mónica Runde. El
escenario está lleno de movimiento y de sorpresas: cuenta con proyecciones,
animaciones e ilustraciones de Mingote. La plástica es algo incoherente, pero
cumple perfectamente su misión. No todas estas fantasías están justificadas y
en algún momento pueden distraer de la acción central. Pero la iniciativa es
encomiable y necesaria: tiene calidad; podría tener más si no hubieran
pretendido ajustar tanto los costes y la plantilla orquestal, si programaran títulos
de mayo impacto. La educación bien merece mayores inversiones. Estos “Domingos
de Zarzuela en Familia” son fundamentales para rejuvenecer el público que el
género convoca, y en el que predominan desde hace muchos años las canas.