Revista musical de publicación en Internet
(crítica publicada el día 28-3-2009)

> TEMPORADA MUSICAL MADRILEÑA <

 

Lamentaciones dignas de una Reina

Por Víctor Pliego de Andrés

Lamentaciones de Miércoles, Jueves y Viernes Santo (1937-1843) de Mariano Rodríguez de Ledesma. Solistas: Ángeles Tey, Marta Infante, Guillermo Orozco, Isidro Anaya. Orquesta Sinfónica de Madrid. Director: Tomás Garrido. Coro Matritum: Director: Javier Blanco. XIX Festival de Arte Sacro de la Comunidad de Madrid. En coproducción con la Fundación Dos de Mayo. Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, Madrid, 24 de marzo de 2009.

Las iglesias de Madrid se llenan hasta la bandera con ocasión de los conciertos gratuitos que desde hacen años forman parte del Festival de Arte Sacro que organiza la Comunidad de Madrid durante el tiempo cuaresmal. El trabajo constante y coherente da frutos en una ciudad como Madrid, repleta cada día de tentadoras convocatorias culturales, muchas de las cuales no se llenan. En este caso la cola rodeaba la manzana desde una hora antes de comenzar el concierto, en el que participaba la Orquesta Sinfónica de Madrid y el Coro Matritum. El repertorio no era habitual: unas lamentaciones para el Oficio de Tinieblas de la Capilla Real compuestas para la reina María Cristina por Mariano Rodríguez de Ledesma (1779-1843). Ledesma fue un compositor y maestro de canto aragonés muy ìmportante en su época y famoso en todo el mundo, especialmente en Londres, donde llegó a ser profesor de la Royal Academy of Music. El musicólogo y diplomático Rafael Mitjana destacó hace un siglo, en 1909, la importancia de las Lamentaciones de Ledesma, pero estas no habían vuelto a ser interpretadas desde su creación hasta este concierto. Es una música espectacular, de una grandilocuencia haendeliana y de un lirismo digno de Schubert. Ledesma tuvo fama de ser uno de los mejores compositores españoles del siglo XIX, y en este concierto hemos podido comprobar que con motivos sobrados. El mérito de Tomás Garrido ha sido doble: como director que ha conseguido gobernar un dispositivo propio de una ópera, por su complejidad y dramatismo, y como recuperador de esta magnífica música conservada en el Palacio Real. El Romanticismo español existe. Lo demostró hace dos años Garrido al rescatar y grabar el Oficio y Misa de Difuntos del mismo compositor en un disco lleno de interés, por no mencionar otras de sus muchas iniciativas que han llevado músicas históricas de los archivos hasta los atriles. Esperamos que también este nuevo reestreno deje testimonio grabado. Aunque el concierto fue un poco largo (considerando la dureza de los bancos), el público disfrutó con esta música de la que hasta ahora solo habían oído hablar los expertos. La tarea de recuperación y revalorización de nuestro patrimonio musical está dando magníficos frutos.

 

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