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Revista
musical de publicación en Internet |
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Estreno de ópera antigua Il ritorno
d’Ulisse in patria (El regreso de Ulises a su
patria). Música: Claudio Monteveri. Libreto: Giacomo Badoaro. Reparto: Kobie van Rensburg, Christine Rice, Cyril Auvity, Joseph Cornwell, Umberto Chiummo, Juan Rancho,
Xavier Sabata, Ed Lyon, Hanna Bayodi-Hirt, Robert Burt, Marina Rodríguez-Cusí, Terry
Wey, Claire Debono, Luigi De Donato, Sonya Yoncheva, Umberto Chiummo, Xabier Sabata, Juan Sancho.
Orquesta: Les Arts Florissants.
Director musical:
William Christie. Director de escena, escenógrafo y
figurinista: Pier Luigi
Pizzi. Iluminador: Sergio Rossi. Coreógrafo:
Roberto María Pizzuto. Nueva producción del Teatro
Real y de
Estrenada en 1640, El
regreso de Ulises a su patria aún no se había escuchado en España. El
Teatro Real ha incluido este “estreno” dentro de su amplio programa que conmemora
los orígenes de la ópera. Firma esta producción el mismo equipo artístico del
reciente Orfeo, liderado por los
maestros William Christie y Pier
Luigi Pizzi. El resultado
ha sido igualmente magnífico y ha supuesto una perfecta continuación respecto
a la producción anterior, superándola en vario puntos. Ha vuelto a sobresalir
la maravillosa orquesta de Les Arts Florissants, formada por un escogido ramillete de
excelentes músicos, tan solistas como solidarios. El maestro dirige desde el
teclado con sus ideas y conceptos, delegando confiadamente en sus
colaboradores, y no solo en los recitativos, sino también en momentos de riesgo.
Los profesores se escuchan y se compenetran a la perfección, salvando las
monumentales proporciones del teatro y las distancias entre unos y otros.
Tales distancias son completamente infrecuentes en este estilo y repertorio,
pero la orquesta se enfrenta a ellas con dominio y tranquilidad,
familiarizada con un teatro en el que ya ha cosechado muchos aplausos.
Teclados e instrumentos de pulso estuvieron brillantes; segurísimos y rectos
los bajos; ágiles los arcos; ajustados los vientos. Gracias al buen hacer, y
a una delicada amplificación de los claves, los músicos se apropiaron del
espacio acústico. El reparto vocal estuvo compuesto por voces bonitas y
equilibradas. Se apreció un excelente criterio en la elección de los
cantantes, tanto por su estilo como por sus timbres. Kobie
van Rensburg hizo una brillante interpretación de
Ulises, y Cyril Auvity
estuvo impecable como Telémaco. Claire de Bono
gustó por su agilidad y virtuosismo en su doble intervención como Minerva y
Amor. Christine Rice, en el papel de Penélope, se
mostró algo contenida, reservando lo mejor para la sorprendente y conmovedora
escena final con la que deja a los espectadores sobrecogidos. La bellísima y
expresiva música de Monterverdi no podría haber
encontrado mejores intérpretes. La integración de lo musical y lo textual, en
ritmos y melodías sutiles, estuvo perfectamente presentada, sobre todo en
unos recitativos enjundiosos, flexibles, expresivos y muy variados. La puesta en escena de Pizzi es
contenida y sobria, hasta parecer estática por momentos. Se aleja de la
opulencia veneciana que cabría esperar y que ha desplegado en otras
ocasiones. Tal vez sea un giro en su estilo, pero sin duda que habrá
resultado conveniente en estos tiempos de crisis y austeridad. El trazo es
limpio y exquisito, de forma que la modernidad no enturbia en ningún momento
(¡qué alivio!) la claridad narrativa. La acción teatral resulta legible y está
puesta al servicio del drama y de la música, sin ninguna muestra de banalidad
(como aquella danza alocada e innecesaria con la que cerraba el Orfeo). El minimalismo mostrado está muy a la moda, con recurrencia
a espacios vacíos, espejos, blanco y negro, andamios; de la mano del maestro Pizzi resulta coherente y seguro. La iluminación de Sergio Rossi es perfecta y crea una atmósfera muy expresiva,
aunque abuse algo del estrobo (relámpagos, para entendernos). Es inexplicable
la pobreza de la indumentaria, como el negro atuendo de Ulises, tan carente
de prestancia. Pero tales detalles apenas empañan un trabajo artístico
excelente y muy oportuno, que tendrá su esperada continuidad en (Fotografía de Javier del Real) |