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Gran espectáculo musical Niebla. Música de Elena Mendoza. Libreto
de Matthias Rebstock a
partir de la novela homónima de Miguel de Unamuno.
Intérpretes: Oliver Nitsche, Katia Guedes, Uta Buchheister,
Guillermo Anzorena. Ensemble
Courage. Dramaturgia: Marion
Demuth. Escenografía: Moritz
Nitsche. Vestuario: Sabine
Hilscher. Dirección de sonido: Hendrick
Manook. Dirección musical: Titus
Ángel. Dirección de escena: Matthias Rebstock. Producción de Operadhoy
y Konzerthaus de Berlín con la colaboración de Festspielhaus Hellerau (Dresde). Teatros del Canal, Madrid, 20 y 21 de junio de
2009.
El estreno de Elena Mendoza (Sevilla, 1973) en Madrid ha sido
un gran éxito. El espectáculo es muy completo y, aunque se inserta dentro de
un ciclo de ópera, tiene connotaciones escénicas mucho más amplias. Lo más
llamativo es la participación activa de los músicos en la escena, moviéndose,
ubicándose y apareciendo en los lugares más inesperados. Incluso el director
de escena se mueve y se coloca en distintos lugares. Es un juego de teatro,
sonido y música que me recuerda un poco a los maravillosos espectáculos de Heiner Goebbles que trajo hace
poco el Festival de Otoño. El trabajo
conjunto de sonido, espacio, movimiento y tiempo es espléndido. El trabajo
entre la compositora, Elena Mendoza, y el director de escena, Matthias Rebstock, va de la
mano desde la génesis de la obra. Hay en esta obra magia y juego, como rara
vez se observa en el lenguaje actual que tiende a ser excesivamente vehemente
y críptico. Pero dentro de cualquier generalización podemos encontrar alguna
excepción como está, llena de sentido del humor, de gracia y de claridad. Es
muy probable que algo tenga que ver en estas cualidades tan pedagógicas su
trabajo previo en una ópera para niños. La producción es de primera línea,
empezando por los intérpretes, tanto vocales como instrumentales, a los que
se suma un actor, que habla en alemán (con sobretítulos
en español) integrando su declamación al entramado sonoro. Todo está
perfectamente concebido y ensamblado. El estreno absoluto tuvo lugar hace dos
años en Dresde y, posteriormente, el espectáculo ha
sido mostrado en Berlín antes de llegar a Madrid. La producción es exquisita
en todos los detalles: proyecciones, sonorización, luces, vestuario,
escenario (aparentemente simple pero lleno de sorpresas), proyecciones,
peluquería, etc. La función fue una gozada, llenó y triunfó. |