FILOMÚSICA

Revista musical de publicación en Internet
(crítica publicada el día 31-10-2009)

> TEMPORADA MUSICAL MADRILEÑA <

 

 

Rossini con ojos de niño

Por Víctor Pliego de Andrés

L’italiana in Algeri. Música de Gioacchino Rossini. Libreto de Angelo Anelli, basado en la obra homónima de Luigi Mosca. Reparto: Michele Pertusi / Nicola Ulivieri, Vesselina Kasarova / Silvia Tro Santafé, Maxim Mironov / David Alegret, Carlos Chausson / Paolo Bordogna, Borja Quiza, Lavinia Rodríguez / Eugenia Enguita, Angélica Mansilla / Marifé Nogales. Director musical; Jesús López Cobos. Director de escena: Joan Font (Comediants). Escenógrafo y figurinista: Joan Guillén. Iluminador: Albert Faura. Coreógrafo: Xevi Dorca. Director del coro: Jordi Casas Bayer. Coro de la Comunidad de Madrid. Orquesta Titular del Teatro Real. Producción del Teatro Real, el Maggio Musicale Florentino, el Gran Théâtre de Burdeos y la Houston Grand Opera. Teatro Real de Madrid, 1 a 18 de noviembre de 2009.

 

 

 

En L’italiana en Algeri nos ha sorprendido la vena luminosa y mediterránea de López Cobos, que a pesar de su origen zamorano tiene alma teutona. La burbujeante música de Rossini le ha inspirado una interpretación muy suelta y fresca. Seguramente también ha influido la personalidad juguetona de Joan Font (Comediants), que ha derrochado ideas en su puesta en escena, con un espíritu entusiasta a la par ingenuo, con una mirada de niño. Su personalidad arrolladora se deja sentir en la función, a pesar de que muchas de sus genialidades no desembocan en buen puerto y algunos movimientos de escena resulten superfluos. La italiana recala en un país de las maravillas lleno de ocurrencias inesperadas y magia visual. La plástica de Joan Guillén es colorista e ingeniosa, pero le falta unidad y recurre a demasiados tópicos. Es un montaje vistoso, agradecido y resultón, pero que da sensación de haberse quedado en el camino. Gustan mucho las coreografías de gestos y el león que acompaña al Bey. El reparto es magnífico: Vesselina Kasarova (Isabella) y Carlos Chausson (Taddeo) son los mejores del primer reparto por su poder vocal, calidez, presencia escénica y veteranía.  Entran, como los otros cantantes, en el juego escénico propuesto con entrega y gracia. Sorprendió Maxim Mironov, que acudió por primera a este teatro, por su voz singular, brillante y ágil, en el papel de Lindoro. El coro supera las dificultades derivadas de una colocación casi siempre abierta e incómoda desde el punto de vista acústico. Tras la provocación de abrir temporada con la arriesgada y truculenta producción de Lulú, el Teatro Real recupera con Rossini la línea que más gusta a los aficionados tradicionales. La función es una fiesta.

 

(Fotografía: Javier del Real)

www.teatro-real.com