FILOMÚSICA

Revista musical de publicación en Internet
(crítica publicada el día 31-10-2009)

> TEMPORADA MUSICAL MADRILEÑA <

 

Veinte primaveras

Por Víctor Pliego de Andrés

Concierto del XX Aniversario de la Orquesta “Andrés Segovia”. Obras de Bach, Moaré, Rubalcaba, Taramasco y Piazzolla. Concertino-director: Víctor Ambroa. Piano: Gonzalo Rubalcaba. Acordeón: Jesús Mozo-Colmenero. Juventudes Musicales de Madrid. Auditorio Nacional de Música de Madrid, 29 de septiembre de 2009.

 

 

 

La Orquesta de Cámara “Andrés Segovia” ha cumplido veinte años con un precioso concierto organizado por Juventudes Musicales de Madrid, en el que repasa el pasado y mira hacia el futuro. La primera parte, que tuvo un marcado carácter académico, incluyó la Suite núm. 3 de Juan Sebastián Bach y la Serenata núm. 6 de Wolfgang Amadeus Mozart, mostrando así paradigmas del barroco y del clasicismo. La versión y el sonido fueron creíbles, sin ser historicistas. La obertura inicial transmitió una solemnidad cortesana y francesa a la celebración. La serenata mozartiana evocó a los concerti grossi italianos, completando un curioso recorrido por Centroeuropa. La segunda parte dió un salto hacia tiempos más cercanos y lugares transatlánticos. El pianista cubano Gonzalo Rubalcaba nos deleitó con unas misteriosas improvisaciones en las que mostró su musicalidad y consumado virtuosismo, luciendo un sonido noble y límpido. Pero el principal acontecimiento de la velada fue el estreno de la obra encargada expresamente para esta ocasión al maestro Jorge Taramasco. Titulada Ttlyta Qum, es una pieza para orquesta con acordeón y piano solista. Basada en los ritmos del candombé uruguayo, funde resonancias de África, América y Europa en un arrebatador mestizaje. Taramasco tiene una personalidad musical muy acusada, un lenguaje propio que es vanguardista pero al mismo tiempo popular. Su música llega a oyentes de todo tipo, gustando tanto a entendidos como a profanos e ¡incluso! a los intérpretes. Y, siendo una música indudablemente contemporánea y comprometida, no es desagradable al oído ni de difícil comprensión. La pieza se presenta como si fuera un gran movimiento de concierto para piano y orquesta. No se podía haber encontrado mejor solista para este estreno que Gonzalo Rubalcaba, que ofreció una interpretación tan perfecta como sentida. La orquesta se vio enriquecida con el acordeón de Jesús Mozo-Colmenero, que aportó mágicas resonancias. A continuación pudimos escuchar piezas de Astor Piazzolla, llenas de delicadeza y con nuevas y brillantes intervenciones de Mozo-Colmenero y Rubalcaba. La segunda parte cosechó las mayores ovaciones, sobre todo en el estreno de Taramasco. Hubo varias propinas en respuesta a los aplausos. La Orquesta “Andrés Segovia” fue sabiamente conducida desde el violín por su fundador Víctor Ambroa. Entre los atriles se mezclan veteranos y jóvenes maestros que representan la continuidad, la sucesión generacional que ya se vive en la agrupación con naturalidad. El hecho de que una orquesta madrileña cumpla viente años de fértil quehacer, es motivo de alegría para todos los aficionados. ¡Muchas felicidades!

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