Veinte primaveras
Por Víctor
Pliego de Andrés
Concierto del XX Aniversario de la Orquesta “Andrés
Segovia”. Obras de Bach, Moaré, Rubalcaba,
Taramasco y Piazzolla.
Concertino-director: Víctor Ambroa. Piano: Gonzalo Rubalcaba. Acordeón: Jesús Mozo-Colmenero. Juventudes
Musicales de Madrid. Auditorio Nacional de Música de Madrid, 29 de septiembre
de 2009.

La Orquesta de Cámara “Andrés Segovia” ha cumplido veinte años con un
precioso concierto organizado por Juventudes Musicales de Madrid, en el que
repasa el pasado y mira hacia el futuro. La primera parte, que tuvo un
marcado carácter académico, incluyó la Suite núm. 3 de Juan Sebastián Bach y la Serenata núm. 6 de Wolfgang
Amadeus Mozart, mostrando así paradigmas del
barroco y del clasicismo. La versión y el sonido fueron creíbles, sin ser
historicistas. La obertura inicial transmitió una solemnidad cortesana y
francesa a la celebración. La serenata mozartiana
evocó a los concerti grossi italianos,
completando un curioso recorrido por Centroeuropa.
La segunda parte dió un salto hacia tiempos más
cercanos y lugares transatlánticos. El pianista cubano Gonzalo Rubalcaba nos deleitó con unas misteriosas
improvisaciones en las que mostró su musicalidad y consumado virtuosismo,
luciendo un sonido noble y límpido. Pero el principal acontecimiento de la
velada fue el estreno de la obra encargada expresamente para esta ocasión al
maestro Jorge Taramasco. Titulada Ttlyta Qum, es una
pieza para orquesta con acordeón y piano solista. Basada en los ritmos del candombé uruguayo, funde resonancias de África, América y
Europa en un arrebatador mestizaje. Taramasco tiene
una personalidad musical muy acusada, un lenguaje propio que es vanguardista
pero al mismo tiempo popular. Su música llega a oyentes de todo tipo,
gustando tanto a entendidos como a profanos e ¡incluso! a los intérpretes. Y,
siendo una música indudablemente contemporánea y comprometida, no es
desagradable al oído ni de difícil comprensión. La pieza se presenta como si
fuera un gran movimiento de concierto para piano y orquesta. No se podía
haber encontrado mejor solista para este estreno que Gonzalo Rubalcaba, que ofreció una interpretación tan perfecta
como sentida. La orquesta se vio enriquecida con el acordeón de Jesús
Mozo-Colmenero, que aportó mágicas resonancias. A continuación pudimos
escuchar piezas de Astor Piazzolla,
llenas de delicadeza y con nuevas y brillantes intervenciones de
Mozo-Colmenero y Rubalcaba. La segunda parte
cosechó las mayores ovaciones, sobre todo en el estreno de Taramasco. Hubo varias propinas en respuesta a los
aplausos. La Orquesta
“Andrés Segovia” fue sabiamente conducida desde el violín por su fundador
Víctor Ambroa. Entre los atriles se mezclan
veteranos y jóvenes maestros que representan la continuidad, la sucesión
generacional que ya se vive en la agrupación con naturalidad. El hecho de que
una orquesta madrileña cumpla viente años de fértil
quehacer, es motivo de alegría para todos los aficionados. ¡Muchas
felicidades!