Haydn sorprende
Por Víctor
Pliego de Andrés
La vera Constanza. Dramma giocoso en tres actos. Música de Franz
Joseph Haydn, Libreto de Francesco
Puttini y Pietro Travaglia.
Reparto: Federica Carnevale / Sandra Fernández,
Andrea Puja / Susana Cordón, Arianna Donadelli /
Auxiliadora Toledano, Anicio Zorzi Giustiniani / Yuri Gorodezki, Cosimo Panozzo / Pablo García
Leoz, Elier Muñoz / César San Martín, Gianluca Margheri / Károly Szemèredy. Directores
musicales: Jesús López Cobos / José Antonio Montaño. Director de escena: Elio
De Capitani. Escenógrafo: Carlo
Sala. Figurinista: Ferdinando Bruni.
Orquesta-Escuela de la
Sinfónica de Madrid. Nueva producción del Teatro Real, Teatro Comunale de Treviso,
Teatro Nacional de Sofía,
Fondazione
Teatri di Regio Emilia, Ópera de Run
de la Alta Normadía, Ópera de St. Etienne y Ópera Royal de
Wallonie de Lieja. Teatros del Canal de Madrid, 11,
15 y 17 de octubre de 2009.

El Teatro Real ha tenido una excelente idea al recuperar una
ópera de Haydn en el bicentenario de su muerte. La
faceta lírica de este grandioso maestro apenas es conocida. Nos ha
sorprendido encontrarnos ante una música maravillosa, rica, variada,
expresiva, inspirada y divertida. Si bien el libreto es algo débil y
enredoso, la sabia puesta en escena de Elio De Capitani
lo llena de lógica y sentido. Los personajes y las situaciones adquieren vida
propia y a la maravillosa partitura se suma una estupenda y oportuna concepción
teatral. ¿Qué más se puede pedir? La producción también contó con un decorado
y vestuario vistosos. Los intérpretes superaron el reto de leer y montar una ópera
que no pertenece al repertorio habitual, con entusiasmo y entrega. Y para
redondear el éxito, la
Orquesta-Escuela de la Sinfónica de Madrid también mostró un nivel
absolutamente profesional bajo la dirección alterna de los maestros López
Cobos y Montaño. El Teatro Real presentó está producción en su programación paralela,
instalándose en los recientemente inaugurados Teatros del Canal de Madrid. La
sala es céntrica, tiene magnífica visibilidad, buena acústica y un foso cómodo para los profesores, aunque es
de aforo escaso. Gracias a precios muy
ajustados, las funciones se llenaron de un público variado, motivado y desprejuiciado,
convirtiendo este “estreno” en un gran éxito. Lo que parecía una curiosidad rescatada
para satisfacer la curiosidad de los eruditos, se ha convertido en una
apertura de temporada mucho más lograda que la Lulú presentada en la sala madre. Además se
ofrecieron funciones para escolares. Hace años, escuché a un célebre
compositor decir que en España se hacían las cosas al revés: en las escuelas
se impartía teoría de la música a los niños, y a para los jóvenes
universitarios se organizaban conciertos de
Las cuatro estaciones. Es verdad que así se hizo y se sigue
haciendo. El programa educativo del Teatro Real parece continuar esta línea
al ofrecer los títulos “raros” a los escolares (que no dejan de ser público cautivo),
reservando el “gran repertorio” para el público entendido. ¿No sería mejor
lo contrario? En todo caso, esta producción ha podido funcionar
perfectamente en su clave educativa gracias a su excelente material, presentación
y factura. La estupenda producción nos ha permitido disfrutar, a niños y
adultos, de un Haydn inesperado y sorprendente.
(Fotografía: Javier del Real)