Ambiciones bien medidas
Por Víctor
Pliego de Andrés
Clementina. Zarzuela
en dos actos. Música
de Luigi Boccherini.
Libro de Ramón de la
Cruz. Intérpretes: María Rey-Joly, Amaya Domínguez, João Fernandez, Cristina Fuas,
Anna Chierichetti, Vicente Díez,
Jordi Buixaderas, Juan
Sancho. Director musical: Andréa Marcon. Director de escena: Mario Gas. Escenografía: Juan
Sanz y Miguel Angel Coso. Vestuario:
Antonio Belart. Iluminación: Paco Ariza. Caracterización: Chema Noci.
Orquesta Barroca de Venecia. Producción de la Fundación Caja
Madrid y el Teatro Español de Madrid. Madrid, 15 y 17 de octubre de 2009.

La ópera no es tan elitista como se suele pensar. Si las
entradas tienen precio razonable y el espectáculo es calidad, se convierte en
un éxito. Lo hemos podido comprobar con las dos representaciones de La
Clementina ofrecidas
en el Teatro Español, que han agotado todos los billetes. Muchos aficionados
se han quedado con ganas de asistir y hubieran agradecido más funciones. Este
título no pertenece al repertorio consagrado, sino que a ese otro de
curiosidades antiguas que los musicólogos e intérpretes especializados están
rescatando con insospechado alcance. La Clementina es la única pieza lírica del
prolífico y madrileñizado compositor Luigi Boccherini, que tampoco
está entre los 40 principales de la música clásica. Estrenada en el palacio
de la
Condesa-Duquesa de Benavente en 1786, la pieza no es
estrictamente una ópera, sino una zarzuela antigua, con partes habladas,
deudora de las ópera bujas a la italiana. Miguel
Ángel Marín ha preparado la edición crítica de la partitura utilizada en esta
producción, aunque desde 1992 disponemos de la edición de Antonio Gallego. El
libro, gracioso, bienhumorado y enredado, fue ideado
por Ramón de la Cruz,
autor de muchísimos sainetes. El director de escena, Mario Gas, ha recortado
y retocado el texto para hacer la dramaturgia más fluida. La puesta en escena
es por lo demás magnífica, vivaracha, clara y divertida. El trabajo actoral con los cantantes es impecable, el decorado de
Juan Sanz y Miguel Ángel Coso resulta evocador, y el vestuario luce bien
bonito. La Orquesta
Barroca de Venecia nos deleitó, bajo la dirección de Andrea
Marcon, con una interpretación coherente y
pizpireta, empleando instrumentos de la época. El reparto, formado por seis
cantantes y dos actores, estuvo muy bien elegido. Gustó mucho por su
seguridad y buen hacer el bajo João Fernández.
También cantaron y gustaron María Rey-Joly, Amaya
Domínguez, Cristina Faus, Anna
Chierichetti y Juan Sancho, bien metidos en sus
respectivos papeles. Los actores que completaron el reparto fueron Vicente
Díez y Jordi Buixaderas; supieron insertarse
perfectamente entre los cantantes sin que se percibiera la diferencia entre
unos y otros. En esta producción de la Fundación Caja
Madrid y el Teatro Español todo estuvo hecho con buen gusto y sabiduría,
demostrando que es posible montar producciones ambiciosas en teatros de
tamaño medio como el Teatro Español, que depende del Ayuntamiento de Madrid.
Por esta senda, la lírica se difunde fuera de los templos que le están
consagrados. Mario Gas ya nos ha deleitado en anteriores ocasiones con
excelentes espectáculos musicales. Pertenece a una familia de músicos, entre
quienes se cuenta su hermano Manuel Gas, que se dedicó a la dirección musical
y cuya reciente desaparición lamentan artistas y público.
(Fotografía: Andrés de Gabriel)