FILOMÚSICA

Revista musical de publicación en Internet
(crítica publicada el día 31-10-2009)

> TEMPORADA MUSICAL MADRILEÑA <

 

Ambiciones bien medidas

Por Víctor Pliego de Andrés

Clementina. Zarzuela en dos actos. Música de Luigi Boccherini. Libro de Ramón de la Cruz. Intérpretes: María Rey-Joly, Amaya Domínguez, João Fernandez, Cristina Fuas, Anna Chierichetti, Vicente Díez, Jordi Buixaderas, Juan Sancho. Director musical: Andréa Marcon. Director de escena: Mario Gas. Escenografía: Juan Sanz y Miguel Angel Coso. Vestuario: Antonio Belart. Iluminación: Paco Ariza. Caracterización: Chema Noci. Orquesta Barroca de Venecia. Producción de la Fundación Caja Madrid y el Teatro Español de Madrid. Madrid, 15 y 17 de octubre de 2009.

 

 

La ópera no es tan elitista como se suele pensar. Si las entradas tienen precio razonable y el espectáculo es calidad, se convierte en un éxito. Lo hemos podido comprobar con las dos representaciones de La Clementina ofrecidas en el Teatro Español, que han agotado todos los billetes. Muchos aficionados se han quedado con ganas de asistir y hubieran agradecido más funciones. Este título no pertenece al repertorio consagrado, sino que a ese otro de curiosidades antiguas que los musicólogos e intérpretes especializados están rescatando con insospechado alcance. La Clementina es la única pieza lírica del prolífico y madrileñizado compositor Luigi Boccherini, que tampoco está entre los 40 principales de la música clásica. Estrenada en el palacio de la Condesa-Duquesa de Benavente en 1786, la pieza no es estrictamente una ópera, sino una zarzuela antigua, con partes habladas, deudora de las ópera bujas a la italiana. Miguel Ángel Marín ha preparado la edición crítica de la partitura utilizada en esta producción, aunque desde 1992 disponemos de la edición de Antonio Gallego. El libro, gracioso, bienhumorado y enredado, fue ideado por Ramón de la Cruz, autor de muchísimos sainetes. El director de escena, Mario Gas, ha recortado y retocado el texto para hacer la dramaturgia más fluida. La puesta en escena es por lo demás magnífica, vivaracha, clara y divertida. El trabajo actoral con los cantantes es impecable, el decorado de Juan Sanz y Miguel Ángel Coso resulta evocador, y el vestuario luce bien bonito. La Orquesta Barroca de Venecia nos deleitó, bajo la dirección de Andrea Marcon, con una interpretación coherente y pizpireta, empleando instrumentos de la época. El reparto, formado por seis cantantes y dos actores, estuvo muy bien elegido. Gustó mucho por su seguridad y buen hacer el bajo João Fernández. También cantaron y gustaron María Rey-Joly, Amaya Domínguez, Cristina Faus, Anna Chierichetti y Juan Sancho, bien metidos en sus respectivos papeles. Los actores que completaron el reparto fueron Vicente Díez y Jordi Buixaderas; supieron insertarse perfectamente entre los cantantes sin que se percibiera la diferencia entre unos y otros. En esta producción de la Fundación Caja Madrid y el Teatro Español todo estuvo hecho con buen gusto y sabiduría, demostrando que es posible montar producciones ambiciosas en teatros de tamaño medio como el Teatro Español, que depende del Ayuntamiento de Madrid. Por esta senda, la lírica se difunde fuera de los templos que le están consagrados. Mario Gas ya nos ha deleitado en anteriores ocasiones con excelentes espectáculos musicales. Pertenece a una familia de músicos, entre quienes se cuenta su hermano Manuel Gas, que se dedicó a la dirección musical y cuya reciente desaparición lamentan artistas y público.

                                                       

(Fotografía: Andrés de Gabriel)

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