Revista musical de publicación en Internet
(crítica publicada el día 30-5-2009)

> TEMPORADA MUSICAL MADRILEÑA <

 

Cabalgata infernal

Por Víctor Pliego de Andrés

La condenación de Fausto, de Hector Beriloz, Légende dramatique en cuatro partes. Libreto del compositor y de Almire Gandonnière, basado en la traducción al francés de Gérard de Nerval de Faust de Johann Wolfgang von Goethe. Reparto: Olga Borodina, Piotr Beczala, Ildar Abdrazakov, José Antonio López. Dirección musical: Nicola Luisotti. Dirección del coro: Mireia Barrera. Coro Nacional de España. Orquesta Titular del Teatro Real (Orquesta Sinfónica de Madrid). Teatro Real de Madrid, 7, 10 y 12 de mayo de 2009.

 

 

El maestro Nicola Luisotti me sorprendió y me divirtió mucho, dirigiendo La condenación de Fausto  de Berlioz, presentada en un concierto del Teatro Real. Ciertamente la música de Berlioz es muy exagerada y teatral, y Luisotti no lo disimula, sino que lo explota con acierto y con una magnífica respuesta de los profesores de la Orquesta del Teatro Real. El director desplegó una coreografía llena de gestos exageradísimos, muecas y saltos, como si de un poseso se tratase, en perfecta sintonía con la partitura. La teatralidad estuvo unida a una precisión y seguridad, propia de quien conoce y siente perfectamente cada compás de la obra. Sin perder el aplomo, se permitió algunas sorpresas para deleite del público y de los profesores de la orquesta, que no sé como podían tocar sin morirse de la risa. La dinámica y la agógica fueron fastuosas en esta obra dedicada a Fausto, e inserta por el Teatro Real en un amplio programa en torno a esta legendaria figura. Es una página de concierto, una especie de insólito oratorio, muy teatral y visual, pero rara vez escenificada. El autor la califica “leyenda dramática”. La orquesta genera todo un escenario sonoro capaz de provocar sensaciones sinestésicas.

 

Olga Borodina apareció en la segundo parte como Margarita, en una fantástica intervención, proyectando la voz en toda su gama dinámica con una precisión sobrecogedora. El Fausto estuvo a cargo de Piotr Beczala, que fue ganando en calor a lo largo del concierto. El papel de Mefistófeles, encomendado a Ildar Abdrazakov, pleno de fuerza y timbre, es mucho más agradecido y protagonista. El elenco de solistas se completó con un cálido José Antonio López como Brander. Además cantó el Coro Nacional de España, con algunas intervenciones estelares muy apreciadas, y el Coro de Niños de la Comunidad de Madrid, cuyas voces llegaron desde el paraíso, dicho esto literalmente, pues los niños fueron inteligentemente colocados en los altos de la sala.

 

Aún sin escena, fue éste un espectáculo musical en toda regla, con todos los artistas contagiados por el nervio y entusiasmo del maestro. El final fue maravillo y efectista, con la cabalgata infernal de Fausto y la posterior apoteosis de Margarita con las voces celestiales de los niños. Fue un concierto de película, pero sin imágenes. Gustó bastante en general, y entusiasmo a quien esto escribe.

 

(Fotografía: Javier del Real)

www.teatro-real.com