Revista musical de publicación en Internet
(crítica publicada el día 3-6-2009)

> TEMPORADA MUSICAL MADRILEÑA <

 

Dos melólogos modernos

Por Víctor Pliego de Andrés

Dos delirios (Variaciones sobre Shakespeare). Música de Alfredo Aracil. Textos de José Sanchis Sinisterra. Intérpretes: Héctor Colomé y Clara Sanchos. Voces: Mercedes Lario, José Hernández-Pastor, Gerardo López. Solistas de la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid (ORCAM). Dirección escénica: Natalia Menéndez. Dirección musical: José Ramón Encinar. Espacio escénico: Alberto Corazón. Producción de la ORCAM. Teatros del Canal, Madrid, 29 y 31 de mayo de 2009.

 

 

En el siglo XVIII, el ilustrado Tomás de Iriarte difundió un nuevo género teatral que combina el texto declamado y la música, con la ingenua intención de restaurar la verosimilitud en el delirante universo de la ópera. Alfredo Aracil y José Sanchis Sinisterra han compuesto dos modernos melógogos en dos etapas. Próspero, Scena, es una creación que fue estrenada en Londres en 1994, en Almeida Theatre. Julieta en la cripta es la pieza que ahora se ha estrenado en yuxtaposición con la anterior, configurando así un estupendo díptico, absolutamente coherente en lo musical y en lo teatral. El protagonismo recae en los fantásticos monólogos concebidos por Sanchos Sinisterra como dos “delirios”, dos variaciones, dos secuelas del universo de William Shakespeare en el que se nos revela el sorprendente reverso de dos personajes mítico: Próspero y Julieta. Son dos textos muy inspirados, que inspiran a los actores en unos fantásticos trabajos. Héctor Colomé encarna al anciano y sabio Próspero de La Tempestad perdido y ciego en una isla con una depuradísima técnica vocal, que se recrea en cada palabra y en cada matiz. Su interpretación es un recital magistral, en el que la voz hablada se integra en el tapiz sonoro inteligentemente compuesto por Alfredo Aracil. La música se pone al servicio de la palabra, para subrayar todo el dramatismo del monólogo, aportando su propia magia pero sin interferir. Aracil emplea un escueto pero muy oportuno conjunto formado por 10 instrumentistas y 3 cantantes. Destaca la colorista participación de los percusionistas y del acordeón. La escena de Julieta en la cripta es sencillamente genial, y confirma el acierto de ambos creadores al retomar, tras varios lustros, la fórmula del melólogo. Clara Sanchos, de belleza renacentista y piel cerúlea, se identifica plenamente con su fantasmagórico personaje. Su interpretación derrocha sensibilidad en cada gesto e inflexión, hasta el punto de dotar de pleno sentido a su delirante discurso. Estos dos delirios son dos delicias, redondeadas con la excelente dirección de Natalia Menéndez en lo escénico, y de José Ramón Encinar en lo musical. El espacio escénico de Alberto Corazón es moderno, pero preserva el hechizo de la farándula y  añejas evocaciones, entre algunas pantallas planas. El equipo técnico de los Teatros del Canal hace un trabajo impecable, pero nos sorprendió ver las mesas se control dispuestas entre el público. ¿Acaso este teatro recién inaugurado no dispone de cabina de control? ¿Son “necesidades” de la polivalencia o un “olvido”? La sala B no solo es fea e incómoda; también tiene una acústica desagradecida y seca. Pero a pesar de este entorno hostil, el teatro triunfó.

 

Fotografía: Jaime Villanueva

http://www.madrid.org/clas_artes/teatros/canal/index.html