Revista musical de publicación en Internet
(crítica publicada el día 24-1-2009)

> TEMPORADA MUSICAL MADRILEÑA <

 

Africana y latinoamericana

Por Víctor Pliego de Andrés

El dúo de la africana. Un espectáculo de Xavier Albertí y Luïisa Cunillé, a partir de la zarzuela de Manuel Fernández Caballero y Miguel Echegaray. Reparto: Chantal Aimée, Xavier Albertí, Pere Arquillué, Joan Carreras, Miquel Cobos, Oriol Genís, María Hinojosa / Marta Valero, Alicia Pérez y Carme Sánchez. Coro de Cámara Fòrum Vocal. Dramaturgia: Lluïsa Cunillé. Director del coro: Daniel Mestre. Escenografía: Lluc Castells. Vestuario: María Araujo. Iluminación: Albert Faura. Producción del Teatre Lliure. Centro Dramático Nacional. Teatro María Guerrero, Madrid, del 15 de enero al 15 de febrero de 2009

Fotografía: Ros Ribas

El dúo de la Africana triunfó en el Teatro Apolo de Madrid a finales del siglo XIX donde, tras su estreno, y se estuvo representando durante tres temporadas seguidas. Es una zarzuela chica que satiriza el mundo del teatro presentando a una compañía chusca que pretende llevar a escena L’Aficaine de Meyerbeer. La obra es genial y redonda, y los añadidos que introducen Albertí y Cunillé para esta versión del Teatre Llïure no ayudan mucho. Incluso despistan al respetable durante toda una primera parte con monólogos ingeniosos y desconcertantes, que parecen llevarnos a un teatro surrealista. Muchos espectadores acuden esperando ver la zarzuela, y se encuentran con un espectáculo un tanto vanguardista y arriesgado. La música tarde en llegar y la incertidumbre se hace tan larga que incluso despierta los comentarios del público, que se pregunta en voz alta que es lo que está viendo. Lo mejor de la función son las partes en las que aflora el texto y la música original. La producción del Teatre Lliure es por lo demás vistosa y más que digna: cuenta con una preciosa y evocadora realización plástica en la escenografía, indumentaria e iluminación. El Teatre Lliure además hace con esta función una inesperada incursión en la zarzuela interpretada en castellano, con acentos peninsulares y transoceánicos. Los actores son bueno, pero les falta pasión y algo de voz al hablar. Se nota que no se creen la versión en la que están embarcados, y no consiguen conectar con un público, que aplaude por cortesía. Ganan mucho cuando cantan y cuando hacen coros. Xavier Albertí interpreta sobre el escenario al “Maestro” y toca los acompañamientos al piano. Las referencias al mundo del teatro que forman parte de la obra original se enriquecen con otras muchas que deleitan a los más zarzueleros y eruditos. Hay alusiones a Valle-Inclán, a Mihura, a Jardiel, a Gómez de la Serna. No estamos ante un espectáculo fácil, sino ante un experimento muy complejo de teatro dentro del teatro y dentro del teatro: una carambola demasiado rebuscada. Con esta versión han pretendido, de alguna manera, actualizar la zarzuela, procurando encontrar cierta frescura sin renunciar a la nostalgia. La acción se traslada a la república de Nueva Peñaranda, donde una compañía grotesca que está de gira debe convencer con un pase privado a la señora gobernadora de que les conceda el permiso para actuar. Hay más teatro que zarzuela, y un trasfondo  cuyas intenciones políticas no quedan del todo claro. Es una reflexión escénica sobre el pasado y futuro de la zarzuela.  La función tarda en alcanzar la velocidad de crucero, es curiosa, pero también irregular y discutible por la mezcla de elementos y de pretensiones. Hay calidad en todo el espectáculo y se pasa un buen rato.

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http://www.teatrelliure.com/