Vuelve el ballet ruso Gala de Estrella de la Danza. Bailarines del Mariinski y del Bolshoi. Director artístico: Makhar Vaziez. Solistas: Ekaterina Osmolkina, Antón Korsakov, Andrian Fadeyev, Ekaterina Kondaurova, Alexander Sergueev, Maria Alexandrova, Dmitri Gudanov, Viktoria Tereshkina, Leonid Sarafanov, Olesia Novikova, Xenia Dubrovina, Mikhail Lobukhin, Maxim Khrebtov, Yana Selina, Elena Sheshina, Evgeni Ivanchenko, Alina Somova. Teatro Real de Madrid, 11 de septiembre de 2008. La escuela rusa ha demostrado en Madrid que sigue estando en primera fila y que sigue produciendo bailarines insuperables. La gala de estrellas del Ballet Mariinski y del Bolshoi ha sido un alarde de perfección, de arte y de buen hacer: una fiesta de la danza. El virtuosismo se combinó con la expresividad, manifestada desde la primera hasta la última aparición en escena. Vestuario, caracterización e iluminación fueron impecables y contribuyeron al éxito de la gala. La música, grabada, solo fue aceptable. Se advierte en los bailarines un magnífico trabajo físico, pero también gestual, a parir del número inicial, la Arlequinada, interpretado por Sheshina y Korsakov con una tremenda gracia. El programa se dividió en tres partes. En la primera pudimos disfrutar de cinco pasos a dos muy variados de Petipa y Balanchine que desembocaron en El corsario, con unos impresionantes saltos de Sarafanov, pasando por el academicismo de Raymonda, la elegancia de un Tchaikovski y la fuerza de un interesante Stravinsky (Rubíes). Desde su presentación, Alina Somova desplegó con toda la galanura sus maravillosos brazos. En la parte central se ofreció una coreografía de William Forsythe, In the middle, somewhat elevated, que, si bien demostró la versatilidad de los artistas y su capacidad para transitar por diversos géneros, alargó innecesariamente una gala que duró tres horas y media. La música de esta pieza me pareció monótona y estridente, y me impidió disfrutar de la danza en su plenitud. En la tercera parte se volvieron a encadenar pasos a dos de Petipa y Gsovski: La bella durmiente, Diana y Acteón, La hija del faraón, Grand pas classique y, finalmente, el Grand pas de Don Quijote, interpretado maravillosamente por Somova y Sarafanov, que fueron dos de los diecisiete deslumbrantes astros que llenaron el escenario. |