Revista mensual de publicación en Internet
Número 88º (Addenda)

> TEMPORADA MUSICAL MADRILEÑA <


Justicia póstuma

Por Víctor Pliego de Andrés

La Celestina. Música y libreto de Joaquín Nin-Culmell a partir de Fernando de Rojas y textos de Juan del Encina. Reparto: Alain Damas, José A. García Quijada, Andrés del Pino, Alicia Berri, Carolina Barca, Gloria Londoño, Belén Elvira, Soledad Cardoso. Dirección musical: Miquel Ortega. Dirección de escena: Ignacio García. Escenografía: Domenico Franchi. Vesturio: Lluís Juste de Nin. Iluminación: Vinicio Cheli. Director del Coro: Antonio Fauró. Directora artística: Ana María Iriarte. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Coro del Teatro de la Zarzuela. Producción de: Fundación Ana María Iriarte, Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales y Teatro de la Zarzuela (INAEM). Teatro de la Zarzuela, Madrid del 19 al 27 de septiembre de 2008.

El maestro Nin-Culmell se murió hace cuatro años sin conseguir ver en escena su ópera La Celestina. Ahora, que se cumple un siglo de su nacimiento en Berlín, ha llegado el homenaje póstumo. Gracias al impulso entusiasta de Ana María Iriarte, a la colaboración de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales y al Teatro de la Zarzuela, esta ópera por fin ha subido al escenario. Casi lo hizo en el Liceo, si no fuera porque el incendio de 1994 acabó con aquel proyecto. La pieza, compuesta hace casi cincuenta años pero revisada posteriormente, por fin se ha podido ver y escuchar. Es una pieza escrita correctamente en un lenguaje moderno pero amable con el oído, lleno de citas melódicas identificables, y que despliega una orquestación brillante. A pesar de su vida cosmopolita, Nin-Culmell nunca olvidó sus raíces hispanas y supo incorporarlas a su estilo musical con propiedad. Hay varias citas corales de Juan del Encina, que aportan una sonoridad bonita y familiar, pero que no encajan del todo en la trama. La Celestina no es larga y fluye con facilidad, a pesar de la debilidad argumental. Sintetizar una obra tan completa es un reto que no se supera fácilmente. Además la dirección de escena de Ignacio García resuelve de oficio sin entrar en detalles y sin añadir la dramaturgia que el libreto demanda, e incluso sugiere en algún momento desaprovechado. El joven elenco encargado del estreno mostró buenas maneras, pero con voces sin gran alcance. Destacaron en los personajes principales Alicia Berri, como la Celestina, Alain Damas, como Calisto, y Gloria Londoño en el papel de Melibea. No hicieron mal papel, pero además de potencia les faltó una dirección escénica adecuada. Estuvieron más implicados en su quehacer los profesores de la orquesta, asumiendo con gusto el protagonismo que la partitura les encomienda. Lo decorados de Domenico Franchi fueron evocadores e integraron la luz de Vinicio Cheli con un atinado sentido expresivo. Los figurines, firmados por Lluís Juste de Nin, pariente del compositor, eran vistosos pero de una rigidez que entorpecía los movimientos; sus trazas se vieron perjudicadas por una posticería inadecuada. La producción ha sido irregular, como ocurre con frecuencia al tratarse de estrenos, pero ha servido para hace un merecido homenaje póstumo a Nin-Culmell y para dar a conocer su obra más ambiciosa. El Teatro de la Zarzuela suele atender con regularidad este tipo de empresas, absolutamente necesarias y para las cuales constituye un marco ideal. El estreno se ha completado con la creación de una interesante página Web.

 

http://teatrodelazarzuela.mcu.es/

http://www.fundacionanamariairiarte.org/

http://www.celestinaopera.com/