Revista mensual de publicación en Internet
Número 88º (Addenda)

> TEMPORADA MUSICAL MADRILEÑA <


Un baile tranquilo

Por Víctor Pliego de Andrés

Un ballo in maschera. Música de Guiseppe Verdi. Libreto de Antonio Soma basado en Scribe. Reparto: Marcelo Álvarez, Violeta Urmana, Marco Vratogna, Elena Zaremba, Alexandra Marianelli. Director musical; Jesús López Cobos. Director de escena: Mario Martone. Escenógrafo: Sergio Tramonti. Figurinista: Bruno Schwengl. Coreógrafo: Duncan Macfarland. Iluminador: David Harvey. Director del coro: Peter Burian. Coro y Orquesta Titular del Teatro Real. Producción de la Royal Opera House Covent Garden de Londres y del Teatro Real de Madrid. Teatro Real de Madrid, 28 de septiembre al 19 de octubre de 2008.

La temporada operista del Real ha comenzado con tino, levantando el telón con un gran título de Verdi en una producción sensata que ha gustado. El ballo in maschera es una ópera de contenido político, que muestra ambiciones y corruptelas para desembocar en un magnicidio. La censura cambió al rey de Suecia por el gobernador de Boston y esta es la versión que nuestro monárquico coliseo ha traído, en colaboración con el Covent Garden. La puesta en escena ha prescindido de sobresaltos innecesarios y de modernizaciones arbitrarias. Es un placer para la mayor parte del público poder disfrutar de  funciones donde lo teatral se integra con lo musical, al servicio del espectáculo y no de creadores provocadores que solo buscan acrecentar su notoriedad personal. La dirección escénica de Martone se ha volcado en sabios detalles plásticos, más que en los cantantes líricos, siempre difíciles de “mover”, con un resultado que aclara y facilita la lectura del libreto. Los decorados de Tramonti tienden al esquematismo dentro de la tradición, se reserva una sorpresa para el baile final, y están soberbiamente iluminados por David Harvey, que perfila luces y sombras con genial maestría, integrando con sensibilidad velas y antorchas. A estas soluciones sensatas y de calidad se suma un reparto estupendo encabezado por Marcelo Álvarez, como Riccardo, con una línea vocal cabal y de hermoso fulgor. Violeta Urmana, en el rol de Amelia, le hizo la réplica con una limpieza perfecta, seguridad absoluta, algún momento bello, pero cierta frialdad interpretativa. Marco Vratogna sustituyó a Carlos Álvarez (indispuesto por enfermedad) y cantó en todas las funciones con poderío y convincente presencia, haciendo un esfuerzo que el teatro le agradeció pública y calurosamente. Estuvieron acertadas Alexandra Marianelli, que encarnó a un Óscar llenó de viveza, y Elena Zaremba, que cantó el papel de la bruja Ulrico con empaque. López Cobos obtuvo de la orquesta las respuestas que la variada partitura requiere, subrayando la actuación de los cantantes desde el registro más sombrío hasta el más frívolo. La función del estreno fue retransmitida en directo, vía satélite, en alta definición, en 87 cines de España, Alemania, Austria, Holanda, Noruega y Reino Unido. Otra de las funciones fue retransmitida en directo por Radio Clásica a España y a través de UER (Unión Europea de Radiodifusión) a 17 países europeos y Estados Unidos y la producción será posteriormente editada en DVD, poniendo por medio de la tecnología la ópera al alcance de todos los públicos, para ganar nuevos aficionados y más renombre. Ha sido un arranque inteligente para una de temporada que, sin embargo, se ha mostrado tempestuosa en la gestión del teatro, por la forma, innecesariamente descortés, en que se ha provocado el relevo, previsto para el año 2010, del director musical y del director artístico, que tan excelente labor están desempeñando y que tan buenos resultados han cosechado. En el Teatro Real bailan dentro y fuera del escenario.

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