Historias con el Cuerpo
Por Víctor Pliego de Andrés
Baile de
Máscaras. Coreografía, idea
original y dirección: Ángel Rojas y Carlos Rodríguez. Música: José Nieto y
Daniel Jurado. Texto: Antonio Hernández Centeno y Luis
García Montero. Iluminación: David Pérez, Escenografía: Ricardo
Sánchez-Cuerda. Figurinista: Rosa García Andujar. Director dramático: Antonio
Hernández Centeno. Bailarines solistas: Ángel Rojas, Carlos Centeno, Rafael
Rivera / Daniel Doña. Actor: Félix Gómez. Cante: Pedro Obregón. Teatro Albéniz. Madrid, del 19 al 30 de noviembre de 2008.
Las efemérides de 1808 se
han celebrado en Madrid con iniciativas rancias, lastradas por una ideología
nacionalista algo trasnochada. Entre las propuestas que hemos visto, se
distingue el “Baile de Máscaras” creado por la Compañía
de Rojas y Rodríguez. Se trata de una producción impulsada por la Fundación Dos
de Mayo Nación y Libertad, en colaboración con la Consejería de
Cultura de la Comunidad
de Madrid. Es un espectáculo de danza, fresco y original, de raíz española, novedoso
dentro de la trayectoria de estos dos artistas que son Rojas y Rodríguez. Han
sabido combinar muy acertadamente la modernidad con las formas tradicionales.
Como siempre, hacen alarde de sus solos en un duelo, pero fuera de ese
elemento que es recurrente en sus piezas, lo demás resulta novedoso. En esta
ocasión incorporan textos alusivos a la celebración y una estructura
narrativa. El texto dramático de Antonio Hernández Centeno, con la
colaboración del poeta Luis García Montero, es
excelente y lo interpreta estupendamente el actor Félix Gómez, encarnado a un
testigo o narrador de lo que acontece en un sanatorio mental, desde, como
“Voz del Pueblo”. Entre los locos aparecen, como grandes máscaras
o guiñoles, los personajes de Napoleón (Daniel Doña / Rafael Rivera),
Fernando VII (Ángel Rojas) y Goya (Carlos
Rodríguez). Todos los bailarines, los tres solitas y los doce de la compañía, bailan con alegría, entrega
y primor. No me gusta la música que José Nieto hace para la danza, pues
siempre me parece demasiado densa. En este caso utiliza un sexteto de
instrumentistas que tocan en directo, con exceso de percusión y con una
amplificación tan estruendosa que enmascara completamente la presencia viva
de los músicos, echando a perder su trabajo. El cantaor Pedro Obregón tiene
algunas intervenciones con voz clara y bonita, y se salva del lío. Ricardo
Sánchez-Cuerda ha concebido un espacio moderno pero teatral, que funciona muy
bien. La parte plástica se redondea con una estupenda iluminación de David
Pérez y un original vestuario de Rosa García Andujar. Todas las
colaboraciones, excepto la musical, tienen una excelente calidad y sintonizan
a la perfección con las ideas creativas de Rojas y Rodríguez. En 1995
fundaron la Compañía
Nuevo Ballet Español, que en este espectáculo pasa a llamar
Rojas y Rodríguez. Los versos de García Montero dicen: “Que respondan
los cuerpos. / Amor, dolor, la lluvia, / historias que se dicen con el
cuerpo.” Y eso es lo que podemos disfrutar en el escenario.