¡Viva la Cantarero!
Por Víctor Pliego de Andrés
Concierto
Lírico de Zarzuela. Preludios y romanzas de Federico Chueca, Federico Moerno Torroba, Manuel Penella, Pablo Sorozábal,
Ruperto Chapí, José Serrano, Emilio Arrieta, Amadeo
Vives, Gonzalo Roig y Reveriano
Soutullo. Solistas: Mariola
Cantarero (soprano), Celso Albelo
(tenor), Juan Jesús Rodríguez (barítono). Orquesta de la Comunidad de Madrid.
Director: Miquel Ortega. Teatro de la Zarzuela. Madrid,
9 de diciembre de 2008.

Mariola Cantarero triunfó y cerró brillantemente el segundo ciclo
de conciertos líricos que con gran éxito de público ha organizado el Teatro
de la Zarzuela. La
Cantarero es una artista sensible, con una voz preciosa y una simpatía
cautivadora. Sabe cantar, pero también sabe estar y seducir a los seguidores
que la adoran. Su arranque con La
tabernera del puerto fue frágil, delicado, aparentemente inseguro. Me
pegunto en qué medida ello es natural o buscado, para una más efectiva puesta
en escena, pero el caso es que con esta vacilación inicial capturó la
atención del público. En la segunda parte bordó las coloraturas de Doña Francisquita, confirmando que
sabe administrar perfectamente sus excelentes recursos vocales en un
progresivo “crescendo” emocional. Bordó
Cecilia Valdés de Roig, añadiendo a sus cualidades vocales las
interpretativas. Sus compañeros de concierto estuvieron a la altura. Formaron
un trío de estupendas voces, absolutamente perfectas para el género. Celso Albelo comenzó con moderación sus intervenciones,
reservándose sus mejores cualidades para el final de las romanzas. Su voz no
es muy grande, pero es briosa. Además tiene una dicción tan cuidada que no se
pierde detalle de lo que dice. Fue creciéndose en cada parte del concierto y
cosechó aplausos calurosos. Juan Jesús Rodríguez se incorporó al recital con
menos de 24 horas, en sustitución del barítono Ángel Ódena,
que cayó enfermo. El teatro y el público le agradecieron mucho su magnífica
disposición, pues el primer concierto de este esperado ciclo tuvo que ser
cancelado por enfermedad de uno de los intérpretes. Juan Jesús Rodríguez
tiene una voz excepcional: poderosa, muy bien colocada, con armónicos bellos,
cálida pero nunca oscura a pesar de su registro grave. Es además un músico de
raza, con muy buenas intuiciones. Le faltó matizar un poco más, no derrochar
tan generosamente su caudal de voz; le falto administrarse precisamente como
hizo la Cantarero.
Pero Rodríguez tuvo intervenciones magníficas. No solo
conquisto el agradecimiento del público: también lo dejó bien satisfecho. La Orquesta de la Comunidad de Madrid
acompañó con bravura y alegría, dirigida con magnífico talante por el maestro
Miquel Ortega. Compartieron una velada en la que todos triunfaron, aunque Mariola Cantarero fue la más ovacionada.