Revista musical de publicación en Internet
Número 88º (Addenda) 22-12-2008

> TEMPORADA MUSICAL MADRILEÑA <  

 

¡Viva la Cantarero!

Por Víctor Pliego de Andrés

 

Concierto Lírico de Zarzuela. Preludios y romanzas de Federico Chueca, Federico Moerno Torroba, Manuel Penella, Pablo Sorozábal, Ruperto Chapí, José Serrano, Emilio Arrieta, Amadeo Vives, Gonzalo Roig y Reveriano Soutullo. Solistas: Mariola Cantarero (soprano), Celso Albelo (tenor), Juan Jesús Rodríguez (barítono). Orquesta de la Comunidad de Madrid. Director: Miquel Ortega. Teatro de la Zarzuela. Madrid, 9 de diciembre de 2008.

 

 

Mariola Cantarero triunfó y cerró brillantemente el segundo ciclo de conciertos líricos que con gran éxito de público ha organizado el Teatro de la Zarzuela. La Cantarero es una artista sensible, con una voz preciosa y una simpatía cautivadora. Sabe cantar, pero también sabe estar y seducir a los seguidores que la adoran. Su arranque con La tabernera del puerto fue frágil, delicado, aparentemente inseguro. Me pegunto en qué medida ello es natural o buscado, para una más efectiva puesta en escena, pero el caso es que con esta vacilación inicial capturó la atención del público. En la segunda parte bordó las coloraturas de Doña Francisquita, confirmando que sabe administrar perfectamente sus excelentes recursos vocales en un progresivo “crescendo” emocional. Bordó Cecilia Valdés de Roig, añadiendo a sus cualidades vocales las interpretativas. Sus compañeros de concierto estuvieron a la altura. Formaron un trío de estupendas voces, absolutamente perfectas para el género. Celso Albelo comenzó con moderación sus intervenciones, reservándose sus mejores cualidades para el final de las romanzas. Su voz no es muy grande, pero es briosa. Además tiene una dicción tan cuidada que no se pierde detalle de lo que dice. Fue creciéndose en cada parte del concierto y cosechó aplausos calurosos. Juan Jesús Rodríguez se incorporó al recital con menos de 24 horas, en sustitución del barítono Ángel Ódena, que cayó enfermo. El teatro y el público le agradecieron mucho su magnífica disposición, pues el primer concierto de este esperado ciclo tuvo que ser cancelado por enfermedad de uno de los intérpretes. Juan Jesús Rodríguez tiene una voz excepcional: poderosa, muy bien colocada, con armónicos bellos, cálida pero nunca oscura a pesar de su registro grave. Es además un músico de raza, con muy buenas intuiciones. Le faltó matizar un poco más, no derrochar tan generosamente su caudal de voz; le falto administrarse precisamente como hizo la Cantarero. Pero Rodríguez tuvo intervenciones magníficas. No solo conquisto el agradecimiento del público: también lo dejó bien satisfecho. La Orquesta de la Comunidad de Madrid acompañó con bravura y alegría, dirigida con magnífico talante por el maestro Miquel Ortega. Compartieron una velada en la que todos triunfaron, aunque Mariola Cantarero fue la más ovacionada.

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