Revista musical de publicación en Internet
Número 88º (Addenda) 22-12-2008

> TEMPORADA MUSICAL MADRILEÑA <  

 

El legado de Víctor Ullate

Por Víctor Pliego de Andrés

 

2 you Maestro. Programa conmemorativo del XX aniversario de la fundación de la compañía. Víctor Ullate Ballet – Comunidad de Madrid. Coreografías de Víctor Ullate y Eduardo Lao. Dirección artística: Eduardo Lao. Artista Invitado: Antonio Márquez. Diseño de iluminación: Nicolás Fischtel. Diseño de escenografía: Paco Azorín. Teatro Real. Madrid, 10 al 15 de diciembre de 2008.

 

 

Víctor Ullate, además de un artista grande, un gran emprendedor. Su actividad no se ha limitado a la interpretación y a la creación coreográfica, sino que también ha creado escuela y compañía propia hace veinte años. En estos años han por ella bailarines de la talla de Ángel Corella (ahora embarcado en crear también compañía propia), Ruth Miró, Igor Yebra o Lucía Lacarra, entre otros. Sobrevivir tantos años en una Empresa tan difícil, tan costosa y minoritaria tiene un enorme mérito. Desde hace unos años, la compañía ha sido asumida por la Comunidad de Madrid, garantizando así su estabilidad y continuidad. La compañía ha creado y estrenado en estos lustros muchas y valiosas piezas. El programa conmemorativo que se ha presentado en el Teatro Real de Madrid es una antología de números procedentes de Sola, De Triana a Sevilla, Tras el espejo, Ven que te tiente, ITU… ¿bailas?, Simun, Arraigo, Fratres, Arrayán D’Araxa, Samsara, El Amor Brujo, L’après-midi d’un faune y Jaleos, junto a otras de Eduardo Lao: Tsunami, Tierra Madre y Go up. Esta antología ha permitido reconocer la fuerte personalidad de Ullate en una danza que combina con especial acierto lo clásico y lo español, como se enfatiza desde la introducción. Hay incursiones discretas en lo contemporáneo, pero sin avanzar mucho en esa dirección. Las virtudes de Ullate se asientan en un concepto clásico, con líneas claras, mucha extensión de brazos y piernas, cuerpos armados siempre a la perfección y una adaptación sincrónica al trazado musical. No contradice nunca la música, como ocurre con otros creadores en antagonismo con ella. Tampoco profundiza en la polifonía: discurre siempre en homofonías transparentes. Y consigue de los bailarines formados en su propia compañía resultados de una calidad extraordinaria. Pocas veces podemos ver un cuerpo de baile con tantos chicos y tan bien formados, en un sector en el cual aún hoy se sufre un notable desequilibrio sexista. La técnica es soberbia y encubre un poco el arte. En este programa lo hemos podido comprobar con unos números espectaculares, deliciosos, pero que nunca se dejan llevar por la pasión. Excepción en esto fue la intervención de Antonio Márquez, en otro registro y como artista invitado. La producción ha estado presentada con cuidado en todos los detalles. Las músicas grabadas se han oído bien. El espacio escénico se ha completado con unas proyecciones estupendas, pero que han comprometido algo la iluminación, al limitar el uso de contraluces. Algunos números con vestuario negro quedaron por ello eclipsados. Pero ha sido una función muy espectacular y enormemente atractiva, con un gran despliegue de talento, con ritmo, variedad y coherencia. Muestra de toda una vida dedicada a la danza. Como conclusión, una escena un poco cursi en la que el propio Víctor Ullate aparece en escena para entregar simbólicamente su legado artístico a su hijo Josué. Una metáfora y una esperanza para que la danza no paré, para que la tarea a la que Ullate ha dedicado su vida pueda continuar. ¿Es tal vez un testamento?

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