Brahms entre amigos
Por Víctor Pliego de Andrés
Recital de Lieder de Johannes Brahms. Marlis Petersen (soprano), Stella Doufexis
(mezzosoprano), Werner Güra
(tenor), Konrad Jarnot
(barítono), Christoph Berner (piano), Camillo Radicke (piano). XV Ciclo de Lied. Teatro de la Zarzuela. Madrid,
15 de diciembre de 2008.

El
refinado ciclo de Lieder de Caja Madrid en el
Teatro de
la Zarzuela
ofrece por lo general recitales de voz y piano con cantante y acompañante.
Rara vez han sido más los artistas. En esta ocasión se han reunido en una interesante
programa que desembocó en las “Canciones de amor a ritmo de
vals”, escritas para cuarteto vocal y piano a cuatro manos. Son
canciones festivas, graciosas, de un postromanticismo que conserva su
lirismo, sin la euforia ni vehemencia inicial. El ritmo de vals les da cierto
tono frívolo que inevitablemente nos remite al mundo de la opereta. Los
intérpretes los ofrecieron en versiones impecables, de perfecto estilo, sin
mayores pretensiones que hacer y disfrutar con una música recreativa en un
entorno social donde la cooperación se traslada también a la escritura
escogida. Brahms compuso en varias ocasiones este
tipo de Lieder “polifónicos” que cantan
tanto coros como solistas, en los que el elemento social y participativo es
fundamental. La sesión se hubiera redondeado con el público coreando algún
estribillo. Antes de llegar a este clímax del tres por cuatro, la primera
parte de la velada fue un festival Brahms en la cual
cada uno de los cantantes interpretó un bloque de canciones por separado. Pudimos
apreciar la voz segura y ágil de la soprano Marlis Petersen; la delicadez en el timbre y en los matices de la
mezzo Stella Doufexis; el
apoyo y la gracia del tenor Werner Güra (tenor); y el buen estilo del barítono Konrad Jarnot. Todos los
cantantes mostraron un estilo depurado pero diferencias que se pusieron de
relieve tanto en las actuaciones individuales como en la conjunta. También
compartieron una técnica canora común muy de la escuela alemana: con mucha
resonancia de cabeza y muy poco pecho; adecuada para estos Lieder, pero que sería extraña en otros repertorios. Se
alternaron diligentemente al teclado Christoph Berner y Camillo Radicke, para terminar
tocando codo con codo, sin renunciar cada uno a sus
personal toque. Las canciones solistas fueron mucho más líricas y en
ellas pudimos apreciar la mejor inspiración de Brahms,
con melodías y armonías deliciosas. El colofón “polifónico” fue
mucho más vulgar, pero estuvo cargado de interés. Aunque tuvo carácter
monográfico en torno a la figura de Johannes Brahms, fue un recital muy heterogéneo y algo complicado
en su traza y realización, no solo por los intérpretes y sus diferencias,
sino también por el repertorio. A pesar de ello, fue sumamente interesante y
cumplió, sin ser gran éxito, ante el muy selecto público que acude a este
ciclo madrileño.