Un Año mas tenemos el gozo de comenzar el triduo en honor de nuestra madre , bajo la advocación de la Virgen Milagrosa tan querida para nosotros. Lo celebramos en la iglesia de San Juan Bautista de Arucas, con gran fervor. Presidiendo la eucaristía, la homilía a cargo del Rvdo. Don Luis María Guerra Suárez, formador del seminario diocesano, aunque la fiesta principal de la medalla milagrosa es el día 27, por caer esta fiesta en el primer domingo de adviento, la celebramos el día 25 para dejar paso a la liturgia del sábado y domingo. Pero él como buen orador supo unir la vida de nuestros fundadores, con las apariciones de la Virgen a Santa Catalina con el tiempo litúrgico de adviento.
En la mesa del pan y la palabra nos reunimos junto a ella, recordando a todas y cada una de las hijas de la caridad . Este año con motivo de los cien años pedimos que vivamos la solidaridad y nos comprometamos a ir mas allá y mas lejos en mejora de los pobres o desheredados.
Día 26 , Juventudes Marianas Vicencianas lo prepararon con gran fervor y entusiasmo. Recordando en su monición el Misterio de la Encarnación y la disponibilidad de María a cumplir la voluntad de Dios, ofrecieron el pan y el vino pidiendo al Señor que le transformaran en masa buena y fermento del reino, para que junto a los pobres celebremos la alegría pascual. También los pañuelos de J.M.V , como signo de la labor que los jóvenes realizan junto a las hijas de la caridad y padres paules, con los mas pobres y desfavorecidos para su formación social y evangelizadora.
Terminaron agradeciendo a todas las personas que son modelo de seguimiento a Cristo y que nos impulsan con espíritu joven para luchar y seguir a delante , especialmente a las hijas de la caridad que nos han acompañado siempre en nuestro caminar cristiano.
Gracias por haber puesto en nuestro camino a los movimientos de J.M.V, pequeña comunidad que nos sirve de modelo y compañía en nuestra vida cristiana, y en la que junto buscamos descubrir lo que tú esperas de nosotros.
Día 27 primer domingo de adviento, con una solemne liturgia , dedicada a la asociación de la virgen milagrosa y familias que reciben la visita domiciliaria de la imagen de la virgen, para acoger como ella también lo supo hacer la palabra de su hijo y darle una respuesta generosa. En el ofertorio presentaron el pan y el vino que nos invita a darnos y entregarnos, compartiendo lo que somos. Los estatutos de la Asociación flores, como semilla que dará sus frutos y una pequeña aportación económica para las necesidades de la parroquia.
La liturgia fue amenizada por cantos propios de esta celebración por el coro parroquial.
Sor Maria Luisa Munguera
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