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Zacarías Cerezo, pintor al agua

Entrevista de Pablo Ochoa.

¿Cuál es su método de trabajo?   

Tengo preferencia por la observación del paisaje durante largo tiempo antes de empezar a pintar. Me traslado siempre con visión escrutadora  de cada panorámica, de cada cambio de luz y de cualquier detalle en un recodo del camino. Veo el motivo desde distintos puntos de vista. Cuando siento que lo he vivido y que se establece una comunicación entre el motivo y yo es cuando tomo los pinceles. Hay siempre una interacción entre el paisaje y el pintor. El paisaje sabe que yo estoy allí. Yo, concretamente tengo que sentir que el paisaje me quiere, que no hay hostilidad entre él y yo.

 

¿Pinta directamente del natural?       

No siempre. Con frecuencia, el paisaje viene conmigo y de memoria, lo pinto en el estudio.

 

¿Porqué elige la acuarela para la mayoría de sus pinturas?   

 Creo que la acuarela me ha elegido a mi. Yo me resistí largamente a ella. Me parecía una técnica limitada y pobre como recurso, frente al óleo siempre encumbrado como la técnica mas noble utilizada por los grandes maestros. Pero estaba equivocado. Me parece que cada pintor encuentra a lo largo de su trayectoria una técnica con la que se identifica y que le permite expresarse con libertad. Yo con la acuarela he llegado a una simbiosis tal, que veo el paisaje siempre como “acuarelable”. Veo con ojos de acuarelista todo lo que me gusta. Esta técnica es ideal para reflejar con gracia y espontaneidad la fugacidad de la luz.

 

¿Porqué es que se ha menospreciado ésta técnica?

Sin duda por error y fruto de la ignorancia. La sensibilidad ha ido cambiando con el tiempo y desde el siglo XVIII, la acuarela, que antes era para hacer bocetos y estudios previos, cobró valor por sí misma y se reconoció como una técnica capaz de los mejores resultados. No necesita ser comparada con ninguna otra técnica. 

 

¿Qué dificultades tiene la acuarela?       

Su dificultad radica en que sus colores son transparentes y la diversas capas se van sumando y restan luz. No se puede volver atrás. No es posible retirar el color que se ha puesto erróneamente. El oficio, el control de la humedad del papel, es el que te hace dominar una técnica en la que el azar juega un papel importante. A veces, el mas sorprendido del resultado es el pintor.

 

¿Cómo surge una idea para un cuadro?

Trabajando, como se ha dicho tantas veces. Y cuando uno sale a la calle con los sentidos abiertos, aunque no lleve las pinturas está pintando. Se trae en la mente lo que ha visto.    Se parte de una idea que puede ir evolucionando mientras se trabaja y que dará un resultado quizás inesperado. En la práctica se empieza con un boceto lo mas simple que permita el tema y después se pasa a aplicar el color controlando la humedad del papel. Se debe tener en cuenta que el cuadro no se debe terminar. Lo que quiero decir es que no debe quedar relamido, excesivamente terminado. Es mejor dejarlo suelto, que se vea vivo y que sea la retina la que funda las pinceladas que se han dejado sueltas. Es muy importante saber cuando se ha terminado un cuadro porque, en acuarela hay un punto de no retorno. A partir de ese momento el cuadro va a peor por mas que se quiera corregir, a diferencia que con el óleo que permite trabajarlo indefinidamente.

 

¿Qué materiales prefiere?

Papel de 600gr. de grano grueso, aunque a veces cambio buscando otras texturas según me pide el tema y pinturas de calidad en tubo de diversas marcas. Hay muchas y muy buenas

 

¿Mientras trabaja prefiere el silencio o la música?

Aprecio las dos cosas, pero casi siempre la música clásica: Bach, Haendel, Vivaldi,..música barroca preferentemente

 

¿Cuál es su acuarelista favorito?

Sin duda J.M.W.Turner (1775-1851) Sus obras son absolutamente vigentes y precursoras después de dos siglos.

 

¿Qué relación tienes con la obra una vez acabada?

Me apoyo en ella para la próxima. Siempre voy en busca de algo y cada obra es un peldaño. No hay obra fallida porque todas son parte del camino. En realidad, cada obra es una parte de mi OBRA (con mayúsculas). Algunas siento que tengo que conservarlas por algún motivo y me quedo con ellas. No son criterios de calidad sino puramente sentimentales, hay obras que son adquiridas casi en caliente y otras, siendo tan buenas como las anteriores, se quedan durante años en el estudio y ningún cliente se fija en ellas. Entonces me doy cuenta de que esas obras, realmente no quieren irse, que hay un dialogo especial entre ellas y yo y decido conservarlas para siempre.

 

Permítame una pregunta tonta ¿Usted por qué pinta?

No es nada simple esa pregunta y un pintor se la plantea con frecuencia. Yo creo que lo hago para conocer el entorno, entenderlo, y a través de él conocerme a mí. Los pintores no sólo miramos sino que vemos y analizamos y eso nos da el conocimiento incluso de las pequeñas cosas que componen el paisaje del cual formamos parte.

 

¿Qué te parece que puede aportar Internet al arte?  

Una gran difusión. Con exposiciones virtuales se llega a los lugares más remotos a cualquier hora del día. Se abre, para el pintor, una ventana al mundo que le permite difundir su obra sin intermediarios y entrar en comunicación con otros artistas de manera insospechada hasta ahora.

 

Septiembre 2002

 

 

 

 

 

 
 
 Pinto para entender el entorno
 
 
 

 

 Veo el paisaje siempre como “acuarelable”. Miro con ojos de acuarela todo lo que me gusta.

 

 

    
No hay obra fallida porque todas son parte del camino

 


 

Me parece que cada pintor encuentra a lo largo de su trayectoria una técnica con la que se identifica y que le permite expresarse con libertad

 

La acuarela no necesita ser comparada con ninguna otra técnica.