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Un pequeño viaje por rincones locales y cotidianos en donde resalta su experimento intelectual sobre la pintura en si. La acuarela, en todo caso, es en Zacarías Cerezo, el principal y casi único argumento de la obra intentando convertirse en alquimista logrando transformar la piedra del raciocinio de elementos simples, lugares ordinarios, en el oro de la emoción poética. Su pintar tiene una rígida estructura compositiva. Siempre se encuentran los mismos elementos: la verticalidad y la horizontalidad que organizan y distribuyen el espacio del cuadro. Ahora bien, es en la combinación y aplicación del color en donde consigue convertir el cuadro en una composición musical.
Los colores en la obra de Zacarías vibran, se superponen, rompen los limites de la estructura formal y se transforman en mensajeros de emociones, de lugares o de recuerdos. Vistos los buenos resultados obtenidos hasta ahora, no tendría que cambiar, aunque sea a costa de aparecer redundante. En estos casos, ciertamente, nunca se sabe en cuales obras, ni en qué momento encontrará su piedra filosofal. En esta exposición en Internet, con acuarelas acertadamente bien escogidas, parece encontrare piezas que pueden resultar importantes en este sentido.
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