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ZACARÍAS, EL PINTOR
Él es una persona alífera. Siempre poseyó alas, pero tan plegaditas que quizá pasaba por un pobre peatón. Sirvió a una gran empresa, le crecían las alas y voló: un acto de valor antieconómico.
¿Qué harías, Zaca? Pues, como todo artista, donde tu sensibilidad te lleve: a los pinceles, a ocuparte de la luz y a jugar con ella. ¡Y llegó a exponer en el Casino en enero 04, de la mano del experto Miguel Olmos!
Allí admiré sus cuadros, pero menos que a él, me ganó la luz serena e irisada de su rostro, que me pareció una aparición celeste.
Que admiré también su arte lo prueban dos hechos: le compré dos cuadros y me lo asocié para ilustrar El Fabulador de Ángeles. No era un encargo menor: 107 acuarelas a todo color, para ilustrar en contra-página los correspondientes retratos humano-literarios del texto. Las realizó en un mes: un libro de dos autores, que Pictografía sublimó, lo podéis comprobar, y es firme candidato al “Libro Mejor Editado” en nuestra Región, y ya nominado para presentarlo en Madrid, en su Feria del Libro, en junio.
Fue un fenómeno de inspiración, una Artística Explosión Increíble (A. E. I.): en un mes, una fabulosa colección, conformando una homogeneidad temática y sin embargo dispar. Pictografía nos ha facilitado una reproducción conjunta en formato inferior, que recoge un marco y asombra a quienes se asoman a la sala Adriano. También las recoge El Fabulador de Ángeles.
La experiencia de esa increíble inspiración sostenida durante el mes más creativo de Zacarías, se ha convertido para él en un hábito, y aquí lo tenemos fascinándonos con la magia de su “naturalidad” acuarelista.
Según es fama, todo gran hombre prospera a la sombra de una mujer bella y discreta, su musa, su Beatriz; pero también en todo gran artista, que en este caso se llama Nícol, una pareja que hace honor a la amistad.
Mariano / Fabulador de Ángeles
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