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ARCOS DEL ANFITEATRO  

 

 

 

 

 

 

 

CAPUA  

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


SALUDO A LA NOBLE CIUDAD DE MURCIA

Giancarlo Giudicianni

Alcalde de S.María Capua vetere

 

Santa maría Capua Vetere es una ciudad única en su género, empezando por su largo nombre con el que intenta compendiar su historia. Fue conocida con el nombre de Capua hasta 841, año en el que los Sarracenos la devastaron; fue reconstruida con el mismo nombre en la zona del puerto fluvial de la ciudad, fortificada y naturalmente defendida por los recodos del río Volturno. El antiguo pueblo de Capua siguió su vida con el nombre de "Santa María Maggiore", que derivó del asentamiento protocristiano en torno a su más importante basílica, que fue sede episcopal.

Fue sólo tras la unidad de Italia, en 1862, cuando asumió el nombre de Capua con el que había sido protagonista en tiempos del Imperio Romano.

¿Qué icono elegir para esta ciudad? ¿Los espléndidos testimonios guardados en los museos de Londres, Berlín, Copenhague y París, o la Afrodita guardada en el Museo Arqueológico de Nápoles, o bien el majestuoso Arco Adriano que acoge a los turistas que se dirigen hacia las imponentes ruinas del Anfiteatro Campano?

¿Qué época contar? ¿La etrusca, cuyas necrópolis que aún hoy en día surgen a la luz y que rodean su población, o la época en que quiso enfrentarse con la misma Roma, aliándose con Aníbal?

¿De quién hablar?¿Del rey Roberto d´Angió que nació aquí en el 1278 o de Alfonso de Aragón que la eligió como residencia de verano; de Giuseppe Napoleone que la nombró capital de Terra di Laboro, o de los Borbones de Nápoles que tanto la amaron?

Todos dejaron huellas importantes de sus pasos, rastros que coexisten en la morada de esta ciudad, donde la historia anida en los rincones más impensados, engastada entre pilares de modernos edificios o entre el adoquinado de las calles, o en los vestíbulos de edificios del siglo XIX, que nos observan con los ojos de una virgen de candoroso semblante pintado en la esquina de un callejón.

Vivir en una ciudad donde se concentran tres mil años de historia nos acostumbra a su presencia, a mirar a menudo sus huellas sin fijarse; y a veces sucede que son los turistas y estudiosos quienes nos llaman la atención sobre nuestro patrimonio histórico de cultura y de tradiciones tan vasto que se olvida también a los hijos más eminentes.

Esto ocurrió también con nuestro Vicenzo Doménico Salzillo, nacido en el año 1672 cuando Santa María Capua Vetere era una de las más florecientes ciudades del virreinato de Nápoles. Nacía el mismo año en que se decidía la construcción de un convento de la orden del español San Pedro de Alcántara, promovida por el virrey marqués de los Vélez, que quiso regalar el cuadro del altar mayor confiando la ejecución al famoso Luca Giordano.

LOs acontecimientos han determinado que la celebración del tricentenario del nacimiento de Francisco Salzillo empujara a Zacarías Cerezo, de España hasta nosotros, efectuando aquel mismo viaje en sentido contrario que Nicolás Sazillo enfrentó con suerte más de tres siglos antes.

De esto ha nacido una cordial colaboración, acogida con gratitud, por haber permitido a esta ciudad devolver a un hijo suyo al lugar que le pertenece en la memoria colectiva.

Pero Zacarías Cerezo ha querido hacer algo más regalándonos su arte.

Yo mismo he redescubierto Santa maría Capua Vetere a través de los colores del maestro Cerezo, quien ha cautivado con sus acuarelas nuestros ojos distraídos, agarrándonos de la mano y obligándonos a pararnos a mirar nuestra ciudad.

Cerezo lleva nuestra Santa maría Capua Vetere a tierras de España, a la noble ciudad de Murcia, sacando de sus edificios, de sus esquinas más escondidas, de sus entreoscuros vestíbulos, su corazón palpitante.

su exposición enriquece los tres mil años de historia de esta ciudad en un importante momento, ofreciendo en colores su alma, la de las majestuosas ruinas de su Anfiteatro Campano, la de los patios de fin de mil ochocientos, en una viva síntesis de antiguo sabor.

Las obras de Cerezo, por su originalidad interpretativa y elevada calidad, son testimonio de un patrimonio artístico que es bien común y expresión de la voluntad de caminar juntos.

La Santa María Capua Vetere reflejada en la exposición es una ciudad viva, y el arte que brota de ella no es sino el recto camino hacia la amistad entre nuestras dos comunidades.

Gracias de corazón al maestro Cerezo y un cariñoso abrazo a la ciudad de Murcia.

Septiembre 2007

 

S. María Capua Vetere