ZACARÍAS CEREZO, O LO DIÁFANO EN EL ARTE No es la primera vez (ni creo que sea la última) que he tenido la fortuna d encontrarme, cara a cara y sin condicionamientos, con la obra artística (dibujística y pictórica) de Zacarías Cerezo. Curiosamente, siempre he sacado conclusiones parecidas, confirmando lo que se intuía en sus primeros esbozos, y que ahora se acreditan así en su plena realidad: Estamos ante un excelente y limpio acuarelista aunque sé que sus obras artísticas se ocupan de distintos materiales y texturas. Zacarías Cerezo interpreta el paisaje (tanto de la Naturaleza como del entramado urbano) con dos bases sólidas para la obra bien realizada: El respeto a la composición dibujística sugerida...y la limpieza de la pincelada, cuya gradación armónica de tonalidades y el tradicional respeto a los blancos del papel, producen una sensación de diafanidad y pureza que lo acreditan y valoran en su difícil especialidad artística. Para colmo, tiene una especial sensibilidad para localizar y escoger paisajes, lugares y gentes, que están ahí esperando que la visión del pintor los recoja para la posteridad: descartando aquello que afea o estorba, para que el lirismo que acompaña a las acuarelas, no pierda con el tratamiento pictórico. Es decir, en la obra de Zacarías Cerezo todo es amable, cálido, bello. Aunque tiene otras facetas como los retratos a plumilla que son muy apreciados (especialmente por los protagonistas que se conocen representados) o los bocetos a modo de apuntes escultóricos; y hay etapas en su ya larga andadura como pintor en la que las acuarelas resultan mas densas en materia, sugiriendo un tratamiento a la témpera, yo particularmente me quedo con las acuarelas límpidas, bellas de entonación transparentes y sutiles según los temas; que son como un respiro hacia espacios naturales en los que siempre, el hombre, encuentra su remanso escogido. Y sin estridencias publicitarias, Zacarías Cerezo aparece, de vez en cuando, para admiración de todos. Septiembre, 1997 Serafín Alonso Navarro Académico C. de Bellas Artes de S. Fernando
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ZACARIAS CEREZO O LA PREOCUPACION POR LA LINEA Conocí hace algún tiempo a Zacarías Cerezo, que me fue presentado por un compañero periodista al que había hecho un apunte para ilustrar algún reportaje sobre aspectos de Murcia. Hubo desde el primer momento una corriente de simpatía, y una identidad de temas comunes porque yo tenía entonces recientes mis estudios en la Escuela Superior de Bellas Artes "San Carlos" de Valencia. Los encuentros posteriores rubricaron el afecto mutuo, y entré a conocer sus excepcionales condiciones artísticas para el dibujo expresado en viñetas ilustrativas, rostros de personajes conocidos, e incluso algunas incursiones al humos. Intuí entonces que la evolución de Zacarías Cerezo iba a ser importante por el entusiasmo puesto en la tarea, su afán por cuanto le rodeaba y podía ser susceptible de algún apunte, y la seguridad que demostraba en que ese era su camino. Ahora, el artista Zacarías Cerezo es una auténtica realidad, y sus trabajos recientes- casi recién salidos del pincel-avalan una trayectoria de firmeza y acierto que confirman mi juicio de valor, de antaño. Sobre un trazo cuidado, definido, entretenido y minucioso, Zacarías Cerezo aporta su sensibilidad creativa con texturas de color -real o imaginario- fruto de su enorme intuición pictórica; haciendo protagonistas de sus obras a un escudo sobre una fachada urbana, un arco, una palmera, un campanario o una calle antigua, alcanzando así protagonismo aspectos que en el mirar apresurado del viandante, son simplemente anécdota. Su preocupación constante por la línea y por la luz ambiente, le llevan algo tan difícil en pintura como es la interpretación de los distintos planos en los que la iluminación natural se descompone, para presentar esas zonas de penumbra con luz reflejada, solamente al alcance de los grandes maestros. Zacarías Cerezo, ha acertado en los temas y sus soluciones pictóricas, es una rotunda realidad, alcanzada tras una entrega apasionada y constante hacia su decidida vocación artística. Mayo de 1991 Serafín Alonso Navarro Académico C. de Bellas Artes de S. Fernando |