| |
|
ZACARIAS CEREZO:
LA MIRADA IMPRESIONISTA |
|
Zacarías Cerezo no pertenece a la
aristocracia de la pintura, ni tiene ascendencia o raíces pictóricas.
Lleva su propio bagaje. Y en su retina dotada de una
privilegiada sensibilidad, todo su tesoro no aprendido sino mamado en
su tierra. Peregrino d ela luz, sencillo, pero con aspiraciones,
perspectivas y posibilidades; siempre bañado en la luz del
Mediterráneo, el mar mas azul del planeta; y tras la huella de Sorolla,
el pintor de la "contundencia impresionista".
Zacarías pertenece a esa joven generación que,
partiendo de la disciplina del dibujo, se ha convertido en auténtica
realidad, por su mensaje colorista y su estético respeto a los
espacios. Rasgo rápido; sus ideas fluyen y se proyectan en el lienzo
como misteriosas emanaciones de un surtidor.
La incursión atinada al óleo, la diversidad en el
tratamiento de sus obras, el rechazo a los temas convencionales y a la
búsqueda de la luz -una constante en los trabajos de Zacarías Cerezo-
son algunas de las características orientativas para entender y
valorar su actual exposición.
Pintor laborioso y exigente; sentimental y sensible; sincero y leal,
que mira la huerta y sus calles, con la candidez y naturalidad tan
franciscana como artística. parece decirnos con el poeta: "Si, somos
la misma cosa tu y yo, naturaleza".
Palmeras que parece las tornea y acaricia con su
pincel; paisajes del valle de Ricote, esquinas y fachadas de Murcia,
entre las que sobresale la catedral, eterna vigía de la huerta;
caminos entre limoneros y cañares que se pierden en la perspectiva;
molinos que antaño moviera el agua; piteras azucaradas por el color;
higos chumbos y otras riquezas de su imaginación, constituyen el
tesoro artístico que nos ofrece este joven pero experimentado maestro
del pincel. Zacarías, tan
independiente en su carrera artística como en el resto de su vida
pretende aprender de todos; y lo consigue, pero siendo él mismo, De
vocación autodidacta, disciplinado e intuitivo se vuelca en sus obras
hasta las últimas consecuencias. Su afición por el impresionismo,
nunca le apartará de la cuidada realidad, (con la que disfruta),
dentro de la mas natural espontaneidad en la fusión de colores. Y así
como Zuloaga posiblemente sea el último gran artista de la tradición
pictórica en la España de hoy, Zacarías, lo sea en la murciana.
No obstante, en su aventura artística, lo vemos sin
pretensiones fantasiosas de imaginaciones atosigadas, Simplemente nos
da lo que percibe su mundo visual. Y es que nuestro pintor ha
comprendido a la perfección que - como dice Martín González- la
sensación alimente ala vista, que es la puerta de toda nuestra
experiencia. En una palabra; Prefiere al clasicismo (mas cerebral), el
impresionismo, que siempre va a la caza de lo fugitivo; de lo vivo, de
la luz.
Zacarías baña todos sus cuadros con la pasión que
retrata un gran amor por el terruño,"tembloroso de rocíos mañaneros y
anocheceres otoñales"; todo en su mas recatado intimismo, hasta el
punto que podría decir con el Monstruo de los Ingenios en sus
"Soledades":
No sé qué tiene la aldea
donde vivo y donde muero,
que, con venir de mí mismo,
no puedo venir mas lejos.
Auguramos a todo el que se acerque a su pintura, una
grata y gran impresión. Le hará pensar. Porque sus cuadros se clavan
en lo mas hondo, por el mimo con que cuida sus minúsculos detalles y
su rica policromía, tanto en sus óleos como en sus acuarelas, cargadas
de luminosidad. Los cuadros de Zacarías resultan elocuentes con el
lenguaje pictórico, porque de un vistazo, vacía su pensamiento en el
nuestro. Su demonio pictórico será la pasión por la línea y el
detalle. Su norte, Cézanne, Zorn, Sorolla, Zuloaga, etc. Su ilusión,
el pincel. Sus admiradores, nosotros. Su premio, un ¡olé!
1992
Fr. Juan Antonio Díaz García
-------------------------
|